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    ITZIAR ASTIGARRAGA AGUIRRE – NEEDS AND OPPORTUNITIES IN 20 COUNTRIES PARTICIPATING IN THE UNDIAGNOSED DISEASES NETWORK INTERNATIONAL

    Taruscio D, Salvatore M, Lumaka A, Carta C, Cellai LL, Ferrari G, et al. Front Public Health. 2023 Mar 2;11:1079601. doi: 10.3389/fpubh.2023.1079601

    Itziar Astigarraga Aguirre. Jefa del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Cruces. Profesora asociada de pediatría en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Coordinadora del área de investigación de Salud Materno-infantil del Instituto de Investigación Sanitaria Biobizkaia y responsable del grupo de Oncología Pediátrica

    Resumen

    Este artículo resume los resultados de una encuesta sobre las necesidades y las oportunidades para los pacientes con enfermedades raras sin diagnóstico, en la que participaron expertos y representantes nacionales de 20 países. En octubre de 2020, el grupo de trabajo de naciones en desarrollo de la red internacional de enfermedades sin diagnóstico (DNWG-UDNI o Developing Nations Working Group of the Undiagnosed Diseases Network International) preparó una serie de preguntas abiertas sobre 8 dominios, que fue contestada por todos los miembros del grupo (100 %).

    Esta red internacional UDNI, establecida en 2014, trata de superar las dificultades que sufren muchos pacientes con enfermedades raras en los que no se consigue un diagnóstico correcto, especialmente en enfermedades ultra-raras. Además, busca facilitar la traslación de la investigación a la práctica clínica y la participación de los pacientes en un marco de colaboración internacional entre los 41 países participantes. El grupo de trabajo, denominado Developing Nations, está formado por representantes de 20 países de 5 continentes, tanto de países desarrollados como aquellos considerados de ingresos bajos o medianos. Su objetivo es la cooperación internacional para mejorar los diagnósticos y la atención a las personas con enfermedades raras.

    La encuesta se desarrolló dentro del grupo de trabajo DNWG-UDNI y se organizó en 8 dominios sobre: Necesidades no cubiertas de los pacientes, Organizaciones sanitarias, Sistemas de seguros y regulaciones, Recursos, Centros de expertos para diagnóstico genómino, Aspectos regulatorios, Actividades de investigación traslacional a nivel nacional e internacional y otros temas importantes que representen barreras o impedimentos. Los resultados se representan en figuras y tablas que recogen las respuestas de los representantes de los 20 países participantes (Australia, Brasil, RD del Congo, Ecuador, España, Estados Unidos, Filipinas, Georgia, Ghana, Hungría, India, Italia, Mali, México, Pakistán, Singapur, Sri Lanka, Suecia, Tailandia y Turquía).

    Los resultados de la encuesta muestran la gran heterogeneidad y variabilidad entre los diferentes países participantes a nivel socioeconómico, tipo de organización sanitaria, sistema de aseguramiento, recursos disponibles, acceso a centros especializados, financiación de las pruebas genéticas, apoyo institucional y programas de coordinación. La mayoría de los países (80 %) indica que existen limitaciones en los recursos, en el acceso a los servicios y a las pruebas genéticas, así como en la cobertura financiera de estos estudios. Destaca la inequidad y dificultades que sufren las personas con este tipo de enfermedades raras sin diagnóstico.

    Aunque la mayoría de los representantes de los países señalan que disponen de centros de expertos, recursos específicos para enfermedades raras y regulaciones para facilitar el intercambio de datos y muestras a nivel internacional, en la encuesta se recogen las dudas sobre el acceso real de los pacientes a estos recursos y la falta de equidad. Los resultados indican que, aunque los centros médicos y científicos están realizando importantes esfuerzos para cubrir las necesidades de estos pacientes, todavía hay muchas dificultades para conseguir un diagnóstico correcto en muchas personas que sufren este tipo de enfermedades raras tan complejas. Faltan estrategias y recursos por parte de los gobiernos, además de aumentar la concienciación social, mejorar la formación y el conocimiento de los médicos, incrementar el acceso a los estudios genéticos y su financiación, promover la cooperación internacional, facilitar equipos de cuidados interdisciplinares con más recursos humanos y conseguir una mayor equidad.

    En el estudio se identifican numerosas barreras entre las que destacan los problemas de financiación, escasez de recursos y de expertos en análisis genómicos, estructuras sanitarias insuficientes y costes elevados. Estas barreras originan problemas graves de inequidad y falta de acceso en todos los países, lo que contribuye a que se mantengan las necesidades de los pacientes que sufren enfermedades raras sin diagnóstico.

    Comentario

    Este artículo recoge los resultados de una encuesta internacional que analiza temas interesantes relacionados con las necesidades y oportunidades de los pacientes que padecen enfermedades raras complejas, que sufren la falta de un diagnóstico preciso y la imposibilidad de acceder a un tratamiento específico.

    Desgraciadamente, las enfermedades raras sin diagnóstico representan todavía una proporción importante del total de enfermedades raras en todos los países del mundo. El sufrimiento de los pacientes y familias es mayor por la incertidumbre que genera la falta de diagnóstico, el desconocimiento y falta de comprensión que transmiten los profesionales sanitarios, así como la imposibilidad de acceso a ninguna terapia curativa, más allá del alivio sintomático que se puede conseguir solo en algunos pacientes.

    En el momento actual de enorme desarrollo tecnológico, de grandes avances en el acceso a la información y de inteligencia artificial, la mayoría de los pacientes y familias no comprenden que la medicina no sea capaz de resolver los enigmas de muchas enfermedades. Muchos profesionales que atienden a estas personas sufren también con ellos, por el fracaso que representa la incapacidad de establecer un diagnóstico preciso para ofrecer un tratamiento adecuado y curativo para estas personas. Los pacientes, familias y profesionales sufren numerosas frustraciones en la difícil odisea para establecer el diagnóstico. Este tema de las enfermedades sin diagnóstico genera poco interés científico y hay pocos artículos de cooperación internacional.

    Este estudio muestra resultados muy relevantes porque recoge las valoraciones de representantes nacionales de 20 países con diferentes recursos económicos. Los 8 dominios planteados en la encuesta son importantes para valorar las necesidades de las personas con enfermedades sin diagnóstico, ofreciendo una visión global e internacional debido a la participación de países con recursos muy diferentes. Sin embargo, los resultados son bastante generales y dependen de la opinión del representante de cada uno de los países. No se establecen datos objetivos ni cuantitativos que permitan comparar las necesidades y oportunidades de los pacientes en cada país.

    En la tabla comparativa sobre las necesidades no cubiertas para las personas con enfermedades raras sin diagnóstico, destacan 2 países en los que falta solo un dominio de los 10 planteados: España por la inequidad en el acceso a los servicios y Suecia por la falta de coordinación entre los programas e instituciones implicados en la atención clínica. Otros países de nuestro entorno europeo, como Austria e Italia, y con alto nivel de desarrollo como Estados Unidos, refieren que falta concienciación social, que existen problemas de financiación y cobertura para las pruebas genéticas, faltan recursos y que los fondos son limitados para la atención interdisciplinar y la investigación. Algunos países con bajos ingresos, como Pakistán, Filipinas, Tailandia, Georgia e India, refieren ausencia de recursos y múltiples dificultades en la atención a estos pacientes.

    En la era actual de avances tecnológicos, acceso a información y uso de inteligencia artificial, muchos pacientes y familias no entienden por qué la medicina no resuelve los enigmas de algunas enfermedades

    La realización de estudios internacionales y la visión global de las necesidades de estos pacientes es muy interesante, pero me parece importante ampliar este tipo de iniciativas de cooperación para recoger datos más concretos. Muchos países refieren disponer de estrategias y programas de coordinación para la atención interdisciplinar, registros, recursos para los estudios genéticos, biobancos, normativas para remitir muestras a otros países y cobertura por los seguros. No obstante, me parece necesario concretar estos datos. En algunos países como España disponemos oficialmente de la mayoría de estos recursos, pero deberíamos valorar cómo es la odisea diagnóstica para estos pacientes, cuántos tienen estudios genéticos completos, cuánto tardan en ser referidos a centros especializados, cómo es la participación en los registros y la inclusión de muestras en los biobancos disponibles, cuál es el conocimiento real de los equipos sanitarios, saber si el acceso a esta atención especializada es igual en el ámbitos rural y urbano, en los pueblos pequeños y en las grandes ciudades.

    Por todo ello, me parece importante seguir avanzando en el conocimiento de las necesidades no cubiertas mediante una participación más directa de los pacientes, de sus familias y de los profesionales directamente implicados en su atención, para poder recoger información más concreta que ayude a identificar los principales problemas y buscar soluciones más concretas y adaptadas en cada uno de los países.

    José Miguel Ramos Fernández e Inmaculada Pitarch Castellano – Mejorando el diagnóstico precoz en enfermedades neurodegenerativas

    José Miguel Ramos Fernández


    Neuropediatra. Coordinador de la Sección de Neurología Pediátrica en el Hospital Materno-Infantil de Málaga

    Inmaculada Pitarch Castellano


    Neuropediatra. Coordinadora de la Unidad de Enfermedades Neuromusculares Pediátricas del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia

    ¿Podría comenzar por explicarnos brevemente qué son la atrofia muscular espinal (AME) y la distrofia muscular de Duchenne (DMD)?

    JMR: Se trata de dos enfermedades neuromusculares que afectan al sistema neuromuscular y, específicamente, al músculo, lo que lleva a una pérdida progresiva de la capacidad de movimiento y discapacidad motriz.
    En el caso de la atrofia muscular espinal (AME), se produce una degeneración en la motoneurona que inerva al músculo debido a la falta de una proteína llamada SMN1. La pérdida de estas neuronas conduce a una atrofia muscular secundaria y progresiva.
    En la distrofia muscular de Duchenne (DMD), la degeneración ocurre directamente en la fibra muscular. La ausencia de una proteína llamada distrofina hace que la fibra muscular se rompa y degenere por sí misma. La distrofina es responsable de estabilizar la fibra durante las tensiones generadas durante la contracción muscular. Debido a la ausencia de esta proteína, la fibra muscular pierde estabilidad, degenera y se reemplaza por tejido fibroadiposo, lo que resulta en una pérdida de fuerza y capacidad motriz. La enfermedad también puede afectar la capacidad respiratoria y a la capacidad contráctil del corazón.

    IP: La DMD es la forma más común y grave de distrofia muscular, y se diagnostica durante la infancia. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa del músculo que se hereda de forma recesiva y ligada al cromosoma X. En otras palabras, las mujeres son portadoras de la enfermedad, mientras que los hombres son quienes la padecen. La enfermedad afecta a, aproximadamente, uno de cada 3.500 recién nacidos. La falta de producción de la proteína distrofina, esencial para la integridad del músculo, es causada por una alteración en este gen. La expectativa de vida de los pacientes con esta enfermedad es de alrededor de 30 años, generalmente debido a complicaciones respiratorias o cardíacas.

    Por otro lado, la AME es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las neuronas motoras. En este caso, la herencia es autosómica recesiva y se produce una deleción homocigota en el gen SMN1, ubicado en el cromosoma cinco. Ambos progenitores deben ser portadores de la enfermedad para que su hijo resulte afectado. Aproximadamente uno de cada 40 a 60 individuos son portadores de la enfermedad. La incidencia de AME es de uno de cada 10.000 recién nacidos.
    La insuficiencia de la proteína de la neurona motora provoca una degeneración progresiva de estas neuronas, lo que resulta en la pérdida de funcionalidad. La forma infantil de la enfermedad es la más común y se manifiesta en los primeros seis meses de vida. Los pacientes pueden adquirir la capacidad de sostener la cabeza, pero no llegan a sentarse. Estos casos suelen llevar a la muerte durante el primer año de vida. Existe también una forma intermedia, conocida como tipo 2, que se inicia entre los seis y los 18 meses de edad. Estos pacientes pueden lograr sedestación, pero nunca llegan a caminar, y su esperanza de vida se extiende hasta la adolescencia. Finalmente, existe una forma menos frecuente, denominada tipo 3, que se inicia a partir de los 18 meses. En estos casos, los niños pueden caminar inicialmente, pero con el tiempo pierden la capacidad de deambulación. La esperanza de vida para este tipo de AME se extiende hasta la edad adulta.

    Hasta hace poco, el tratamiento de estas enfermedades era principalmente sintomático; sin embargo, con la aparición de nuevos fármacos modificadores de la enfermedad, estamos presenciando un cambio importante en el paradigma y enfoque de su abordaje. La investigación en este campo está dando sus frutos, y la aparición de nuevas terapias supone un gran avance. No obstante, uno de los desafíos fundamentales sigue siendo el diagnóstico precoz de estas enfermedades, ya que esto tiene un impacto significativo en el pronóstico de los pacientes.
    Las enfermedades neuromusculares engloban una amplia variedad de patologías crónicas, que se inician en la infancia y tienen un carácter progresivo. Estas enfermedades representan una importante carga sanitaria y social, ya que conllevan una gran discapacidad y una elevada mortalidad.

    Con la aparición de nuevos fármacos modificadores de la enfermedad se ha producido un cambio en el paradigma

    Con el fin de difundir información sobre estas enfermedades, han surgido centros de investigación biomédica en red de enfermedades raras, conocidos como CIBERER, así como el Portal de Información de Enfermedades Raras y Medicamentos Huérfanos, Orphanet. ¿Cuál es la importancia de un diagnóstico precoz en enfermedades neurodegenerativas?

    JMR: El diagnóstico precoz es crucial, ya que permite iniciar el tratamiento lo antes posible. La detección temprana de estas enfermedades aumenta significativamente la eficacia de las terapias. Además, cuanto más pronto se detecte y trate la enfermedad, menor será la pérdida de reserva funcional en los músculos y mejores serán los resultados para el paciente. En España, ya se han publicado datos objetivos sobre la eficacia de un tratamiento precoz en la atrofia muscular espinal, una enfermedad que cuenta con tres terapias reconocidas y otras que están en desarrollo. Asimismo, en el caso de la enfermedad de Duchenne, se espera obtener resultados similares. Por lo tanto, es fundamental comenzar el tratamiento lo antes posible para beneficiar al paciente.

    IP: El diagnóstico precoz de las enfermedades neurodegenerativas es fundamental para determinar el pronóstico, ya que existen múltiples tratamientos terapéuticos que pueden modificar la progresión de la enfermedad. En España, contamos con una herramienta efectiva: el programa de salud infantil, que permite a los pediatras de atención primaria detectar los signos de alarma del desarrollo motor normal. Estos signos de alerta requieren un seguimiento evolutivo más exhaustivo del niño para descartar la presencia de trastornos graves.

    ¿Cuáles son los principales desafíos a los que nos enfrentamos actualmente en el diagnóstico precoz de estas enfermedades?

    JMR: Para mí, el mayor desafío es convencer a nuestras autoridades de la necesidad de implementar un cribado universal para estas enfermedades. Ya existen estudios que demuestran el valor coste-beneficio de realizar un cribado universal para la AME. Además, en nuestro país, hay dos comunidades, concretamente Galicia y Canarias, que ya están llevando a cabo el cribado para esta enfermedad. También hay otras comunidades, como Castilla-La Mancha y Navarra, que están en proceso de implementación.

    Recientemente realizamos un estudio piloto con 35.000 cribados universales, y logramos detectar un caso de AME. La evolución del paciente fue muy favorable gracias a la instauración de un tratamiento temprano. En el caso de la enfermedad de Duchenne, también considero oportuna la intervención temprana una vez que tengamos la posibilidad de acceder a tratamientos aprobados ya en otros países. Dadas las expectativas terapéuticas, creo que también será importante realizar un cribado universal para la DMD.

    IP: Estamos en una etapa crucial de diagnóstico temprano, la cual reviste una gran importancia. Es fundamental identificar a los pacientes enfermos lo antes posible, ya que el éxito de los tratamientos depende en gran medida de esta detección temprana. Especialmente en casos como la AME o la DMD, donde existe una pérdida neuronal irreversible o una pérdida progresiva de masa muscular respectivamente.

    Los pediatras de atención primaria juegan un papel clave en la detección precoz de estos signos de alarma. Sin embargo, cuando un paciente ya presenta síntomas, significa que la enfermedad ha comenzado y la degeneración se ha iniciado, lo que implica que posiblemente lleguemos tarde en el proceso de intervención. Nuestro objetivo y la dirección hacia la que nos estamos moviendo es la detección de los pacientes en una etapa presintomática, es decir, antes de que los síntomas se manifiesten.

    ¿Qué papel juegan las pruebas genéticas en el diagnóstico de estas enfermedades?

    JMR: La genética desempeña un papel central tanto en el diagnóstico de confirmación como en la catalogación de las variantes patogénicas. En el contexto de la medicina de precisión, existen terapias que dependen del perfil genético del paciente, como en el caso de la enfermedad de Duchenne. Además, la genética es fundamental para el asesoramiento genético y la investigación. Todos los avances terapéuticos se apoyan en la investigación genética y, de hecho, los avances en este campo van de la mano con las novedades terapéuticas. Además, debido al alto costo de las terapias, es necesario contar con una confirmación genética que sea prácticamente diagnóstica.

    IP: Necesitamos realizar pruebas genéticas para diagnosticar estas enfermedades en etapas presintomáticas, de manera temprana, para lograr tratamientos más efectivos y prevenir el desarrollo de la enfermedad. Una forma de lograr esto es incorporar la detección de estas enfermedades en la prueba del talón de los recién nacidos. Algunas comunidades hemos iniciado proyectos piloto para la detección de la AME y otras como Galicia y Canarias ya lo han incorporado en sus carteras. El objetivo es implementar el cribado neonatal en todo el territorio español, ya que estas enfermedades son muy graves y el pronóstico depende en gran medida de un tratamiento precoz.

    La genética es esencial para el asesoramiento y la investigación genética, respaldando avances terapéuticos

    ¿Cuáles son las terapias y tratamientos disponibles para los pacientes con AME y DMD? ¿Existen avances recientes en la investigación y el tratamiento de estas enfermedades? ¿Podrían compartir algunos ejemplos?

    JMR: En el caso de la AME en España, existen actualmente tres terapias aprobadas. Tenemos experiencia en las tres y las hemos utilizado. Dos de estas terapias son para promover la sobreexpresión de un gen alternativo a aquel que falta en la atrofia espinal que es, el SMN1. Este gen llamado SMN2 es el objetivo del tratamiento. El SMN2 es capaz de proporcionar suficiente proteína para mejorar significativamente la enfermedad. El tercer tratamiento consiste en la transfección del gen SMN1 mediante adenovirus, con el objetivo de aumentar la cantidad de proteína disponible. Además, se ha explorado la posibilidad de utilizar lentivirus para integrar el genoma en el paciente, ya que los adenovirus no logran una integración estable del ADN en el núcleo y podría perderse con el tiempo. No sabemos cómo evolucionará esta técnica a largo plazo. Es decir, desconocemos cuanto tiempo durará y si será eficaz este ADN en la célula y en la motoneurona.

    Además de estas terapias, también se están investigando las técnicas de edición genética. Actualmente, se está empleando en modelos animales y es posible que en un futuro cercano podamos corregir el ADN del paciente, lo cual sería un avance significativo en enfermedades como la DMD o la AME.

    En el caso específico de la DMD, existe un tratamiento aprobado por la FDA que espera ser aprobado pronto en Europa. Este tratamiento consiste en la introducción de un gen de microdistrofina mediante un adenovirus asociado. La microdistrofina es una forma más pequeña pero funcional de la distrofina completa. No es posible introducir el gen completo de la distrofina debido a las limitaciones del tamaño del gen que se puede transportar en un adenovirus. A pesar de ello, este es el presente y el futuro cercano de la terapia génica. Estamos a la espera de la disponibilidad de la terapia génica con microdistrofina en este país y esperamos que las autoridades la aprueben pronto.

    IP: Respecto a la AME, hemos presenciado una verdadera revolución en los últimos cinco años y actualmente contamos con tres medicamentos financiados por el Sistema Nacional de Salud. En marzo de 2018 se introdujo el primer medicamento, Spinraza® (nusinersen), administrado de forma intratecal cada cuatro meses. Sin embargo, en diciembre de 2021 se presentó el segundo medicamento, una terapia génica que utiliza un vector viral adenoasociado y se administra mediante una única infusión intravenosa. Por último, en enero de 2023 se lanzó Evrysdi (risdiplam), una pequeña molécula que se administra por vía oral, atraviesa la barrera hematoencefálica y, además, actual a nivel periférico. Además, tenemos la suerte de contar con terapias en fase de ensayo clínico, especialmente dirigidas al músculo, como los inhibidores de la miostatina.

    En relación con la DMD, el cambio se inició en la década de los 90 del siglo pasado, cuando se comenzó a tratar a estos pacientes con corticosteroides. Junto con la atención multidisciplinaria, esto ha llevado a que los niños que solían perder la capacidad de caminar a los nueve años ahora puedan hacerlo hasta los 13 años. La pérdida de la capacidad de caminar es cuando comienzan los problemas.

    La vamolorona ha sido un fármaco que intenta reemplazar a los corticosteroides tradicionales, ya que aumenta su efecto antiinflamatorio y disminuye sus efectos secundarios. Sin embargo, la verdadera revolución ocurrió recientemente, el 22 de junio de 2023, cuando la FDA anunció la aprobación acelerada de la primera terapia génica para la DMD, basada en los ensayos de fase I y fase II. La disponibilidad de la terapia delandistrogene moxeparvovec, indicada para el tratamiento de pacientes con DMD de 4 a 5 años, representa un gran avance para estos pacientes. La terapia génica in vivo implica la introducción directa del gen defectuoso mediante una inyección intravenosa utilizando un vector viral. Estas terapias se han iniciado en el campo de las enfermedades neuromusculares en pediatría, donde se espera un crecimiento exponencial. Estoy realmente orgullosa de ser parte de este momento histórico en la medicina, administrando este tipo de terapias por primera vez.

    Se investigan técnicas de edición genética para corregir el ADN de pacientes, prometiendo avances significativos en la medicina

    ¿Cómo se puede mejorar la accesibilidad a las pruebas de diagnóstico de las enfermedades neurodegenerativas?

    JMR: La implementación de un cribado para estas enfermedades, cuando exista un tratamiento disponible, parece ser la opción más lógica. Sin embargo, también es crucial fortalecer el conocimiento sobre estas enfermedades en la atención primaria, ya que esta etapa es el punto de partida en la cadena de atención médica. Si los casos no llegan a unidades especializadas, no es posible iniciar el tratamiento necesario. Por lo tanto, es necesario involucrar a la atención primaria en la actualización de conocimientos sobre los avances en el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades. A menudo, esta área de la atención médica se encuentra descuidada, y considero que es fundamental contar con su participación.

    Además, es importante que las técnicas de diagnóstico sean más accesibles económicamente. La reducción de costos en el ámbito de la genética ha sido un avance significativo ya que, gracias a su mayor accesibilidad, resulta más sencillo realizar este tipo de diagnósticos que anteriormente eran más difíciles y requerían más recursos y eran más costosos en general.

    IP: Es importante destacar que existen centros de referencia nacionales que cuentan con una amplia experiencia y especialización en la atención de estas enfermedades. Esto garantiza una atención sanitaria de calidad y un acceso a servicios especializados. Además de garantizar la continuidad en la atención, estos centros desempeñan un papel docente en la formación de profesionales y apoyan la investigación en enfermedades raras. También participan en redes europeas de referencia para aumentar el conocimiento sobre estas enfermedades, fortalecer la investigación y compartir experiencias con otros países de la Unión Europea.

    En resumen, considero que es fundamental contar con equipos multidisciplinarios que estén familiarizados con enfermedades raras y puedan aplicar los protocolos establecidos para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de estas enfermedades tan difíciles.

    Es crucial fortalecer el conocimiento sobre estas enfermedades en la atención primaria, ya que esta etapa es el punto de partida en la cadena de atención médica

    ¿Cuáles son los recursos necesarios para el cuidado de los pacientes con AME y DMD? Estos recursos ¿son accesibles a los pacientes?

    JMR: Considero que estos recursos se pueden implementar mediante la creación de unidades especializadas o la ampliación de las existentes. Actualmente, hay muchas unidades multidisciplinarias que cuentan con la participación de profesionales como neuropediatras, neurólogos para pacientes a partir de los 14 o 16 años, equipos de rehabilitación, fisioterapia, ortopedia infantil, gastroenterología y nutrición, neumología y cardiología. En resumen, se involucra a todos aquellos especialistas que pueden contribuir al cuidado de estos pacientes.

    En general, en los hospitales provinciales de referencia existen unidades funcionales con recursos suficientes y son accesibles para toda la provincia. Es cierto que en los hospitales comarcales aún hay trabajo por hacer, pero también se puede contar con ellos para ciertos aspectos que mencioné anteriormente. Considero que en el sistema sanitario público español, a pesar de sus deficiencias, se brinda una atención bastante digna y adecuada para estos pacientes. La accesibilidad puede depender de la distancia a los centros secundarios y terciarios, pero es posible lograrla.

    IP: Tanto la AME como la DMD son enfermedades que las familias escuchan por primera vez cuando se les da el diagnóstico. Asimilar la descripción de la enfermedad es un momento difícil, tal vez el más duro al que se enfrentan los padres. En 2016, el Ministerio de Sanidad designó los Centros de Referencia para enfermedades neuromusculares, también conocidos como CSUR. En el territorio español, contamos con cinco unidades que cumplen con requisitos asistenciales, de investigación y de docencia. Tres de ellas se encuentran en Barcelona, una en Valencia y una en Sevilla. Estos centros brindan cobertura a todo el territorio nacional, lo que significa que, independientemente de su lugar de residencia, las personas tienen acceso a una atención en equipo multidisciplinario.

    Asimilar la descripción de la enfermedad es un momento difícil, tal vez el más duro al que se enfrentan los padres

    ¿Qué consejos pueden dar a los padres y cuidadores que se enfrentan a la realidad de tener un hijo/familiar con AME o DMD?

    JMR: Para un padre que se enfrenta a esto por primera vez, es difícil. Sin embargo, lo primero que me gustaría decirles es que no están solos. Tienen una amplia red de personas trabajando para ellos. Desde los grupos de investigadores que están dedicando mucho esfuerzo en el desarrollo de nuevas terapias, se están logrando avances enormes que nunca pensé que llegaría a presenciar a lo largo de mi carrera profesional. De hecho, ya hemos tratado a pacientes con terapia génica. Por lo tanto, quiero que sepan que tienen una red de profesionales de investigación y clínicos trabajando para ellos.

    Además, quiero alentarlos a seguir las rutinas necesarias para el cuidado de su hijo. Creo que ustedes son los más expertos y conocen mejor a su hijo. Aprendo mucho de ustedes y admiro su dedicación y trabajo. En este sentido, creo que siempre deben estar conectados con otros padres en situaciones similares. Promover la participación en la Asociación de Pacientes de Enfermedades Raras es importante, ya que brinda apoyo y la oportunidad de compartir experiencias con otros padres. Esta asociación representa un trabajo enorme y también transmite esperanza. Además, pueden ayudar a promover la investigación y dar a conocer las nuevas terapias que van surgiendo.

    Como clínico, siempre intento mantenerme actualizado, pero animo a mis pacientes a unirse a asociaciones de pacientes nacionales o internacionales, ya que pueden surgir novedades terapéuticas en cualquier momento. Tengo pacientes con diversas enfermedades que podrían informarme sobre una nueva terapia que yo podría estudiar e implementar. Por lo tanto, considero que el asociacionismo es muy necesario y beneficioso.

    IP: Es importante decirles a los padres que no están solos cuando enfrentan el diagnóstico de una enfermedad tan severa en su hijo. Existen asociaciones de pacientes que brindan un valioso apoyo a los padres, así como promueven el conocimiento sobre la enfermedad y contribuyen a la investigación. Los pacientes participan en registros y ensayos clínicos, lo que ayuda a identificar las prioridades de investigación.

    La investigación básica es el punto de partida, pero luego se continúa con la investigación clínica y el uso de fármacos. Aquí es donde los especialistas aportan una visión científica sobre los beneficios y efectos secundarios que se pueden objetivar. Por otro lado, los pacientes también brindan su perspectiva personal sobre estos fármacos.

    Un ejemplo claro de éxito es la AME, donde pacientes, especialistas, industria farmacéutica y administraciones han colaborado para desarrollar una variedad de alternativas terapéuticas en tan solo cinco años. Esperamos que la DMD siga el mismo camino que hemos tenido con la AME. Estamos presenciando una verdadera revolución en estas enfermedades neurodegenerativas, y aunque estas terapias tienen un costo significativo, será necesario establecer modelos de financiación coherentes para nuestro sistema sanitario, dado que los resultados están siendo extraordinarios y tienen un impacto real en la historia natural de estas enfermedades tan severas.

    CATALINA GARCÍA CARRASCO – DESAFÍOS EN LA HUMANIZACIÓN DEL SISTEMA SANITARIO: UN ENFOQUE INTEGRAL EN ANDALUCÍA

    Catalina García Carrasco, Consejera de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía


    La humanización del sistema sanitario es un tema crucial para mejorar la experiencia de los pacientes y garantizar una atención de calidad. ¿Cuáles son las principales iniciativas que se han implementado en Andalucía para humanizar el sistema sanitario?

    CG: Puedo decir con tranquilidad que Andalucía está a la vanguardia y somos referentes en materia de Humanización. De hecho, constituimos las Comisiones de Humanización en todos los centros del Sistema Sanitario Público Andaluz (SSPA) y las formamos sobre la metodología de manera intensiva para que los centros pudiesen elaborar un Plan de Humanización propio, adaptado a sus necesidades e idiosincrasia local. Directivos, cargos intermedios y profesionales, haciendo hincapié en las áreas de Salud Mental, recibieron una importante formación para dar ese salto de calidad en la atención que necesitaba Andalucía. Asimismo, como herramienta de trabajo para la mejora continua, hemos hecho un pilotaje de Buenas Prácticas donde los centros y las unidades pueden autoevaluarse.

    Hemos destinado recursos, tanto para reformas en los centros ya abiertos como para los nuevos centros, incorporando siempre la filosofía de la humanización: velando por la intimidad, generando circuitos para pacientes vulnerables y, en definitiva, apostando por las arquitecturas humanizadas para una mejor experiencia del paciente y sus familias.

    Además, hemos puesto en marcha el protocolo de acompañamiento y visitas: del duelo perinatal, de atención a la diversidad, circuitos para pacientes frágiles y oncológicos, para pacientes con lesión medular o en los casos de eutanasia. Me gustaría destacar el proyecto “Ambulancia del deseo”, donde hemos firmado un convenio a nivel regional y estamos ultimando la logística para la apertura en breve de una sede en Andalucía. Hemos incorporado y formado a voluntariado con el objetivo de poder realizar deseos en pacientes gran dependientes, con encamamiento prolongado, así como deseos al final de la vida.

    También es importante subrayar que la humanización de la asistencia sanitaria es un ejercicio de responsabilidad de todos los actores que participamos en ella, siendo crucial el papel de los profesionales, pero también de los pacientes y las familias; no podemos trabajar de forma paralela, necesitamos trabajar de la mano para seguir construyendo un sistema sanitario cada vez más humano.

    Por eso, trabajamos con ellos en un Plan de Participación de la Ciudadanía en Humanización, con el propósito de incorporar la voz de la ciudadanía al Plan, identificar los puntos de mejora para caminar juntos y, sobre todo, poder diseñar y seguir poniendo en marcha medidas basadas en necesidades reales con el fin de aumentar la satisfacción de pacientes y familias en su paso por nuestros centros.

    Este Plan constituye uno de los pilares fundamentales para ofrecer una atención de calidad centrada en la persona. ¿Nos puede explicar brevemente en qué consisten las 4 líneas estratégicas de actuación?

    CG: Desde 2021 hasta la fecha, estamos trabajando en cuatro áreas transversales del Plan para una mejor atención a nuestros pacientes y sus familias. El área organizacional, para generar una cultura de humanización en el SSPA que impregne a toda la organización sanitaria; el área estructural, con el fin de promover espacios, recursos e innovaciones tecnológicas que garanticen el respeto por la dignidad del paciente; el área asistencial, en el que perseguimos potenciar líneas de trabajo e iniciativas para una atención de calidad, personalizada, que contemple todas las dimensiones de la persona y aporte resultados tangibles para el paciente. Y, por último, el área relacional, para centrar la atención sanitaria en un marco de escucha activa con los pacientes y familias, comunicación, decisiones compartidas y corresponsabilidad con el SSPA.

    Para evaluar la puesta en marcha y el funcionamiento de la Estrategia de Humanización, ¿qué indicadores son los más utilizados?

    CG: Actualmente, estamos trabajando a nivel macro en el diseño de la evaluación del Plan para el próximo año en coordinación con nuestra Escuela Andaluza de Salud Pública y la Agencia de Calidad Sanitaria en un distintivo de buenas prácticas en humanización donde los centros y unidades podrán autoevaluarse de forma periódica. Comenzaremos el pilotaje en breve, con la prueba de concepto en algunos centros de Atención Primaria y Unidades Hospitalarias, para medir y avanzar en la mejora continua desde un nivel más operativo.

    Aun así, hay que tener en cuenta la complejidad de medir resultados en el campo de lo intangible, los indicadores son herramientas que nos permiten medir y evaluar el nivel de humanización en la atención sanitaria.

    Los Patient Reported Outcomes (PRO) son una fuente de datos en la que nos estamos basando para dicha evaluación. En este sentido, incluir los resultados en salud reportados directamente por el paciente nos ayuda a evaluar y realizar un seguimiento en la calidad percibida por el paciente. Aquí vemos la satisfacción del paciente y su participación en la toma de decisiones sobre su atención médica. Pero también tenemos contemplado medir otros aspectos, como son la formación en habilidades emocionales, comunicación y la resolución de conflictos en profesionales, así como arquitecturas y espacios humanizados.

    El cribado neonatal es una herramienta fundamental para detectar afecciones en los recién nacidos y comenzar los tratamientos adecuados a tiempo. ¿Cuáles son las acciones que se están llevando a cabo en Andalucía para fortalecer el cribado neonatal y garantizar su alcance a todos los bebés en la región?

    CG: En Andalucía, se están cribando actualmente 30 patologías, aunque la Cartera Común de Servicios del Ministerio incluya la detección, a través de programas de cribado poblacional, de solo siete metabolopatías.

    Es importante considerar la complejidad de medir resultados en lo intangible; los indicadores miden y evalúan la humanización en la atención sanitaria

    Actualmente, desde la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica y el Servicio Andaluz de Salud (SAS), se está trabajando en la incorporación de otras dos enfermedades endocrinometabólicas como son el déficit de biotinidasa y la hiperplasia suprarrenal congénita, y estamos evaluando la viabilidad de otras, como la atrofia muscular espinal (AME) (de la que hemos realizado ya estudios piloto) y de inmunodeficiencia congénita (IDCG).

    Por otro lado, en este momento está en su fase final el módulo de cribados neonatales de Andalucía (MCNA), con el que se pretende facilitar la gestión del Programa de Cribado Neonatal, la obtención de indicadores que reflejen el desarrollo de este y garantizar la trazabilidad de todo el programa en todos los puntos de la geografía andaluza.

    Paralelamente, estamos planificando la formación y cualificación sobre las técnicas correctas de obtención de la muestra de la prueba del talón y el manejo del nuevo sistema de todo el personal sanitario implicado en el proceso, y se está diseñando un plan de comunicación dirigido a la población andaluza.

    Conjuntamente, estamos trabajando en el programa de cribado de hipoacusia neonatal y tenemos prevista su incorporación al programa poblacional de cribados neonatales también para este año 2023. Para ello, en nuestra comunidad autónoma, estamos avanzando en la implantación de las modificaciones aprobadas por la Comisión Autonómica de Cribados Poblacionales y Actividades Preventivas de detección precoz, utilizando como segundo filtro los potenciales evocados auditivos troncoencefálicos automáticos (PEATCa), realizando modificaciones en la base de datos y en el sistema de registro y apostando por la creación de equipos provinciales interdisciplinares.

    La detección precoz de enfermedades es esencial para aumentar las posibilidades de éxito en los tratamientos y mejorar los resultados de salud. ¿Cuáles son los programas de detección precoz más destacados que se están promoviendo en Andalucía y cuál ha sido su impacto hasta el momento?

    CG: La detección precoz es un pilar fundamental en la atención médica, puesto que desempeña un papel crucial en la prevención y tratamiento efectivo de enfermedades. Una práctica que no solo beneficia a los pacientes, sino que también tiene un impacto significativo en la salud pública y el sistema de atención médica en su conjunto.

    En este sentido, los programas de cribado poblacional son unos de los programas preventivoasistenciales esenciales en salud pública. Los principales programas de detección precoz que se están promoviendo en Andalucía son los cribados prenatales de anomalías cromosómicas y de enfermedades infecciosas; los cribados neonatales, entre los que encontramos los cribados de enfermedades metabólicas y el cribado de hipoacusia; y los cribados oncológicos.

    Sobre este último, quiero destacar el cribado de cáncer de mama, en el que hemos ampliado la edad de la población diana realizando el cribado a mujeres de 70 y 71 años y, en los próximos meses, incluiremos también a mujeres de 47 a 49 años. El otro programa fundamental de cribado oncológico es el de cáncer de colon. En este caso, estamos centrados en la realización de campañas dirigidas a profesionales sanitarios y población diana para aumentar la participación y sus coberturas. Otra gran noticia es la relacionada con el cribado de cáncer de cuello de útero, actualmente oportunista y que pasará a ser poblacional a finales de este año.

    Además, contamos con cribados de enfermedades infecciosas como VHC y VIH dirigidos a poblaciones vulnerables y de riesgo en el marco del Plan de Eliminación de Hepatitis Virales y el Plan Andaluz de ITS, VIH y Sida.

    Para lograr una atención sanitaria de calidad, es necesario implementar mejoras constantes. ¿Qué medidas están tomando para mejorar la atención sanitaria en general y asegurar que los ciudadanos reciban los cuidados adecuados en el momento oportuno?

    CG: Desde que llegamos al Gobierno de la Junta de Andalucía, nuestro objetivo ha sido lograr la excelencia en la atención sanitaria de los andaluces y por esto trabajamos. Superada la pandemia, que nos obligó a ajustar los planes para centrarnos en atajar a la covid-19, estamos mejorando las infraestructuras; renovando y ampliando los equipos de diagnóstico y tratamiento, y mejorando las condiciones laborales de nuestros profesionales, el corazón del SSPA.

    Para la consecución de estos objetivos, contamos con el presupuesto más alto de la historia para salud en Andalucía: 13.837,5 millones de euros, 4.000 millones de euros más que en 2018, con el último gobierno socialista; con 30.000 profesionales más que en 2018, hasta llegar a los 125.000. Hemos logrado una mejora salarial para 72.000 profesionales sanitarios y la estabilización de más de 67.000 profesionales del SAS con las ofertas de empleo público (OEP) convocadas entre 2019 y 2022, casi el 70 % de la plantilla que tenía el SAS en 2018. También hemos incrementado en un 33,9 % las plazas MIR respecto a 2018; actualmente hay 1.456 en Andalucía; se convocaron 1.804 para el curso 2022-2023 y para el curso 2023-2024 hemos convocado 1.861, de las que 434 son para Medicina Familiar y Comunitaria, primeros en España.

    Además, hemos afrontado alrededor de 1.800 actuaciones entre reformas, ampliaciones y nuevos centros de salud y hospitales. En concreto, hemos puesto en marcha 50 nuevas instalaciones sanitarias: 7 hospitales, 5 hospitales de día, 12 centros de salud, 8 consultorios, 4 áreas de urgencias y 14 centros de Atención Infantil Temprana. El caso más destacado es la reapertura del Hospital Doctor Muñoz Cariñanos, antiguo hospital militar de Sevilla, que el PSOE había abandonado. De hecho, y según el informe sobre centros sanitarios publicado por el Ministerio de Sanidad, uno de cada tres hospitales abiertos en España durante 2021 fue andaluz. Nunca un gobierno andaluz había acometido tal cantidad de obras en tan poco tiempo. Y seguiremos avanzando en este sentido.

    Estamos mejorando las infraestructuras y las condiciones laborales de nuestros profesionales, y modernizando nuestros equipos de diagnóstico y tratamiento

    La inversión en infraestructuras y equipamiento sanitario en 2023 es de 422 millones de euros, de los que 67,65 millones se destinan a la compra de equipos y dispositivos de alta tecnología, a través del Plan INVEAT, por el que se han renovado ya 137 equipos.

    Desde 2019, hemos invertido más de 200 millones de euros en equipamientos y alta tecnología para la sanidad andaluza. Por ejemplo, el Hospital Virgen de las Nieves es el primero, de los hospitales públicos de toda España, en contar con un GammaKnife, una herramienta tecnológica de vanguardia en radiocirugía para tratar tumores y otras patologías del cerebro de forma más precisa, más rápida y menos agresiva. Ha supuesto una inversión de 4 millones de euros, entre equipo y obras de adecuación de las instalaciones.

    Además, ya todas las provincias andaluzas cuentan con el robot quirúrgico Da Vinci. El último se estrenó en Huelva en septiembre del año pasado. En total, contamos con 11 equipos de este tipo en la Sanidad Pública Andaluza.

    Y entre 2019 y 2022 se han adquirido 11 nuevos equipos de PET/TAC y 19 equipos de SPECT/TAC, con un coste de 36 millones de euros.

    Por lo tanto, Andalucía ha dado un paso adelante y se ha colocado en una posición más que aceptable en equipamiento, similar al de las comunidades mejor dotadas de nuestro país. Hoy sí, por ejemplo, todas las provincias andaluzas cuentan con un equipo de tomografía por emisión de positrones.

    Y en materia de investigación e innovación, con la Estrategia 2020-2023 hemos aumentado un 25 % los principales indicadores: gasto en I+I, investigadores contratados y captación de fondos.

    Todas estas medidas nos están ayudando a reducir los tiempos de espera y apostar por el autoconcierto.

    Estamos inmersos en la transformación de la Atención Primera, para la que contamos, no solo con los sindicatos representados en la Mesa Sectorial, sino también con los colegios profesionales, las sociedades científicas y los propios profesionales del SAS. Todavía nos queda mucho por hacer, pero estamos en el buen camino.

    La participación ciudadana es un aspecto clave en la construcción de un sistema sanitario sólido y eficiente. ¿Cómo se fomenta la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones y en la mejora continua de los servicios de salud en Andalucía?

    CG: La participación ciudadana en el SSPA se configura con los ciudadanos, lógicamente, como centro del sistema sanitario, en un espacio compartido con la ciudadanía y la gobernanza en salud. Hablamos de un proceso que tiene diferentes grados o niveles de profundidad, que van desde la mera información y participación en la organización de la forma de prestar la asistencia hasta la participación en la evaluación de los resultados clínicos y en salud, pasando por la colaboración entre la ciudadanía y el sistema en la elaboración e implantación de planes de la promoción de la salud.

    Por su parte, el Plan de Actuación en Participación Ciudadana marca una serie de líneas de actuación tanto a nivel de centro como a nivel de Unidad de Gestión Clínica. Dos ejemplos recientes de esta colaboración o participación de la ciudadanía es la Línea Alzheimer, puesta en marcha en septiembre del pasado año, en colaboración con la Confederación Andaluza de Federaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras Demencias (ConFEAFA), Sociedad Andaluza de Neurología y Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria. Hasta el mes de julio, la Línea Alzheimer había atendido y resuelto 431 solicitudes, también desde fuera de Andalucía.

    Y, de otra parte, el Plan Andaluz de Atención a las Personas con Dolor, que estamos actualizando de la mano de los pacientes, a través de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, entre otras entidades.

    Finalmente, nos gustaría saber cuáles son los principales retos y objetivos que la Consejería de Salud y Consumo de Andalucía tiene para el futuro en términos de humanización, cribado neonatal y detección precoz.

    CG: El principal reto al que nos enfrentamos actualmente desde el SSPA consiste en incorporar una atención sanitaria basada en el valor humano, que es complementaria a la atención sanitaria basada en la evidencia.

    Apostamos por una sanidad más amable, integral y holística, centrada en las personas. Ofrecemos una asistencia personalizada centrada en las necesidades de los pacientes y familias; en definitiva, humanizando el itinerario sanitario de los ciudadanos y valorando a los profesionales como el principal agente para ello.

    Se pretende consolidar la humanización de nuestro sistema de manera que la cultura de la humanización sea un motor de cambio permanente que forme parte de nuestra filosofía de trabajo y se incluya en cada tarea que realicemos en nuestro día a día, de manera que caminemos hacia un nuevo paradigma de atención basado en el valor.

    Para ello, vamos a continuar desplegando las actuaciones de sensibilización, formación y orientación a la organización y a sus directivos y profesionales. Pondremos en valor la participación de la ciudadanía y de los profesionales, escuchando sus opiniones y aportaciones al proyecto; con un enfoque basado en el establecimiento de alianzas y en la interdisciplinariedad para favorecer la corresponsabilidad y el establecimiento de sinergias y pondremos en marcha nuevas acciones de mejora para posicionar a los centros del SSPA como referentes de la excelencia en humanización a nivel nacional.

    En cuanto a cribado neonatal y detección precoz, los principales retos y objetivos que tenemos son la incorporación de dos nuevas enfermedades endocrinometabólicas, así como el programa de cribado de hipoacusia neonatal en los próximos meses.

    Implementar en todo el sistema sanitario el MCNA, con el que se pretende facilitar la gestión del Programa de Cribado Neonatal y la obtención de indicadores que reflejen su desarrollo; ampliar la edad de la población diana del cáncer de mama a mujeres de 47 a 49 años, y poner en marcha la implementación del cribado poblacional de cáncer de cuello de útero, como he comentado anteriormente.

    A través de la Comisión de Cribados Poblacionales y Actividades Preventivas de Detección Precoz de Andalucía, seguir trabajando en cuestiones de carácter científico, ético, técnico y organizativo relacionadas con las decisiones estratégicas sobre el cribado poblacional de problemas de salud, poniendo en marcha nuevos programas de cribado de base poblacional y evaluando periódicamente los resultados de los programas ya existentes.

    Carmen Fons Estupiña – El valor del diagnóstico precoz en las enfermedades raras de neurología pediátrica: Un desafío para pacientes y médicos

    Carmen Fons Estupiña


    Jefa del Servicio de Neurología Pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona

    Las enfermedades raras en neurología pediátrica representan un desafío tanto para los pacientes como para los médicos. ¿Cuál es la importancia de la detección precoz en el diagnóstico y tratamiento?

    CF: La importancia del diagnóstico precoz de enfermedades raras radica en varios aspectos fundamentales. En primer lugar, permite ofrecer a la familia un pronóstico preciso de la enfermedad, poniendo a su disposición información valiosa para comprender y afrontar la situación. Al obtener un diagnóstico temprano, se evita prolongar la odisea diagnóstica, reduciendo así la necesidad de realizar pruebas complementarias innecesarias y enfocando los esfuerzos en las pruebas adecuadas para el diagnóstico y seguimiento del paciente.

    Además, el diagnóstico precoz es de vital importancia para proporcionar un asesoramiento genético correcto. En caso de que la familia desee tener descendencia, se le puede brindar un asesoramiento adecuado y específico según la condición genética identificada. Esto le permitirá tomar decisiones informadas y adoptar medidas preventivas si fuera necesario.

    Otro aspecto crucial es que el diagnóstico temprano permite aplicar tratamientos de forma precoz o adecuar los tratamientos del paciente a la etiología genética, en caso de que la enfermedad sea tratable. Al identificar la causa genética subyacente, se pueden diseñar terapias adecuadas y personalizadas para abordar de manera precisa el mecanismo genético de la enfermedad. Esto puede mejorar significativamente la calidad de vida del paciente y optimizar los resultados del tratamiento.

    ¿Qué tipos de enfermedades raras tienen manifestaciones epilépticas? ¿A qué edad se suelen detectar?

    CF: Diferenciaría dos tipos de enfermedades minoritarias que están relacionadas con la epilepsia. Por un lado, las encefalopatías epilépticas y del desarrollo, que constituyen aproximadamente el 40  % de los casos de epilepsia. Estas son epilepsias que comienzan en los dos primeros años de vida y tienen una causa genética identificable, siendo en su mayoría no heredadas de forma directa. Por otro lado, numerosas enfermedades neurológicas minoritarias que se caracterizan por una discapacidad intelectual de origen genético, también pueden asociar epilepsia. Algunos ejemplos de estas patologías incluyen el síndrome de Angelman, el síndrome de Rett y la deleción 1p36, entre otras. Estas son enfermedades genéticas que presentan discapacidad intelectual y, en algunos casos, la epilepsia también es un síntoma clínico de gran relevancia en los niños afectados y con importante impacto en su calidad de vida.

    ¿Existe algún cribado neonatal que pudiera identificar tempranamente estas enfermedades?

    CF: No. En la actualidad, el cribado neonatal se utiliza principalmente para detectar enfermedades metabólicas. Sin embargo, aún no se ha implementado un cribado neonatal genético para enfermedades que se presentan con epilepsia, al menos en nuestro país. En este sentido, sería necesario determinar qué enfermedades genéticas podrían beneficiarse de este cribado, de manera que podamos ofrecer tratamientos tempranos que modifiquen la evolución natural de la enfermedad. Si no contamos con un tratamiento específico, al menos podríamos disponer de medidas de manejo de la epilepsia que nos ayuden a su mejor control.

    Falta implementar el cribado neonatal genético para enfermedades con epilepsia en nuestro país

    ¿Qué espectro de mejora tiene un paciente al que detectan la epilepsia precozmente frente a uno a quien se la diagnostican tarde? ¿Evitaría discapacidades o retrasos en el desarrollo? ¿Se reduciría la carga de la enfermedad?

    CF: Tengo varios ejemplos. Existen algunas canalopatías que, si se detectan de manera temprana, pueden ser controladas completamente con tratamiento antiepiléptico, especialmente en casos de epilepsias de inicio en el período neonatal. Es decir, cuando se identifica la causa de la epilepsia en un recién nacido o en un lactante pequeño, y se le administra un tratamiento personalizado y dirigido, se puede lograr un control total de las convulsiones. Esto tiene un impacto relevante tanto en la vida de los padres como en la del niño, así como a nivel médico, ya que estas convulsiones suelen manifestarse con gran frecuencia. Por ejemplo, he tratado a un niño que tenía 100 crisis al día y, al iniciar el tratamiento, quedó libre de crisis al día siguiente.

    En cuanto al neurodesarrollo, se requieren más estudios prospectivos. Ahora que conocemos las causas genéticas de manera relativamente rápida y tratamos a los pacientes de forma más específica gracias a este conocimiento, es importante realizar estudios multicéntricos en estas epilepsias minoritarias para evaluar el impacto que tiene la aplicación temprana de estas terapias en el neurodesarrollo. En algunas enfermedades de origen metabólico que cursan con epilepsia fármaco-refractaria, se han demostrado mejorías cognitivas e incluso motoras en algunos tratamientos para la epilepsia.

    El control de las crisis epilépticas tiene un impacto significativo en la carga de la enfermedad. No solo afecta a la calidad de vida del niño, sino también a la de su familia. Además, tiene implicaciones en el neurodesarrollo, especialmente en las encefalopatías epilépticas y del desarrollo, que son condiciones en las que los niños suelen presentar retraso desde un inicio. Aunque es difícil afirmar que el control de las crisis mejora el neurodesarrollo, es seguro decir que no empeora el retraso psicomotor o el desarrollo que el niño ya tenía de base.

    ¿Qué mejoras puede tener el paciente con el diagnóstico? ¿Puede afectar al tratamiento?

    CF: El objetivo actual, especialmente en niños menores de dos años al recibir un nuevo diagnóstico de epilepsia, la cual en muchos casos tiene una etiología genética, es lograr un diagnóstico temprano, ya que esto supone un cambio radical tanto en el manejo del paciente como en la necesidad de realizar pruebas diagnósticas adicionales. Al conocer la etiología, es posible adaptar el tratamiento de manera más efectiva. Cada vez tenemos un mayor conocimiento sobre los tratamientos que funcionan mejor para ciertos niños con causas genéticas específicas y para determinados tipos de crisis que experimentan. Esto conlleva numerosas ventajas, como evitar la realización de estudios complementarios innecesarios y ajustar los tratamientos de manera más precisa para estos pacientes.

    ¿Existen tratamientos de las epilepsias que van más allá de tratar solo las crisis y abordan al paciente holísticamente, mejorando también otros aspectos como el retraso en el habla, etc.?

    CF: Existen, pero son muy escasos. El propósito del tratamiento anticrisis es el control de las crisis epilépticas. Cada vez más, los nuevos ensayos clínicos de fármacos de última generación también evalúan los posibles cambios a nivel cognitivo-conductual. Muchos de estos niños presentan rasgos autistas, lo cual tiene un impacto significativo en su calidad de vida y en su día a día. Por lo tanto, cuando se realizan ensayos clínicos para evaluar los efectos de los fármacos anticrisis, es importante que también se consideren los efectos de ese nuevo tratamiento o fármaco en otros aspectos cognitivos-conductuales. Aunque los fármacos más tradicionales no suelen mejorar estos aspectos, sino que se centran en el control de las crisis, cada vez se está pidiendo más a los nuevos antiepilépticos que también aborden las comorbilidades cognitivo-conductuales como un resultado principal adicional. En mi experiencia, no suelen mejorar estos aspectos.

    Los fármacos tradicionales generalmente no mejoran los aspectos cognitivo-conductuales y se está exigiendo cada vez más que los nuevos antiepilépticos aborden estas comorbilidades

    ¿Qué barreras existen actualmente y cómo podríamos trabajar para mejorar la identificación temprana de enfermedades raras?

    CF: Cada vez hay menos barreras para el estudio de niños que se considera que tienen criterios para padecer una enfermedad genética minoritaria. Desde el punto de vista de la epilepsia, estudiamos a estos niños exhaustivamente. ¿Cuáles son las características de estos niños? Entre ellas se incluye el debut temprano de la epilepsia, generalmente en los dos primeros años de vida, la presencia de retraso psicomotor, discapacidad intelectual y problemas conductuales dentro del espectro autista. Estos criterios son fundamentales y es obligatorio realizar estudios genéticos en niños. Cada vez más hospitales, al menos en España, cuentan con la posibilidad de llevar a cabo estos estudios genéticos de secuenciación masiva en pacientes, y con menor tiempo de resultado, lo que significa que cada vez las barreras son mínimas en nuestro territorio.

    VOL 8 – NÚM 2 – SEPT 2023

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    Iniciativas sanitarias basadas en el valor en el ámbito de las EERR

    Consejo de redacción de newsRARE


    El objetivo de este barómetro es conocer la opinión de los distintos agentes del sistema sanitario respecto a las Iniciativas sanitarias basadas en el valor (Value Based Health Care, VBHC) en el ámbito de las enfermedades raras (EERR). Con este fin, el consejo de redacción de newsRARE diseñó una encuesta electrónica ad hoc, que fue enviada a una base de datos de personas relacionadas con las EERR. El cuestionario estuvo disponible del 21 de marzo hasta el 3 de abril de 2023.

    Un total de 54 personas completaron el barómetro, de las cuales 16 (30%) eran pacientes o asociaciones de pacientes, 12 (22%) personal clínico y de enfermería, 9 (17%) profesionales relacionados con actividades de gestión, administración pública y farmacia hospitalaria, 8 (15%) académicos y consultores, 5 (9%) miembros de la industria farmacéutica y 4 (7%) provenían de otros ámbitos.

    En el barómetro de este número se analizó en primer lugar el grado de conocimiento y de participación de los encuestados en proyectos de atención sanitaria basada en el valor, para seguidamente preguntar acerca de otros aspectos, como la definición del concepto de VBHC, sus beneficios y principales retos. Asimismo, se examinaron cuestiones relacionadas con elementos capaces de generar un mayor valor en EERR, como el proceso de implementación, variables de medición, niveles de intervención (organizacional, profesional, clínico/individual) y modelos que mejor incorporan el valor a la provisión de atención sanitaria, para finalmente indagar acerca de las perspectivas de cara a su grado implementación dentro de 30 años.

    GRADO DE CONOCIMIENTO Y DE PARTICIPACIÓN EN PROYECTOS DE ATENCIÓN SANITARIA BASADA EN EL VALOR

    De manera general, del total de encuestados, un tercio declara tener un conocimiento alto (gran conocimiento práctico o teórico) acerca del concepto de atención sanitaria basada en el valor, mientras que aproximadamente un tercio afirma presentar un entendimiento medio (cierta comprensión de lo que quiere decir el concepto), y el restante, una baja comprensión de este (no saben lo que quiere decir, o nunca han escuchado hablar de ello) (FIGURA 1).

    Los miembros de la industria farmacéutica y de gestión y farmacia hospitalaria son los que atestiguan un mayor grado de aprehensión del término (>85% medio-alto), mientras que la mayoría de los especialistas médicos y de enfermería manifiestan poseer cierta comprensión de lo que quiere decir (66,7%). Por un lado, en el grupo de académicos y consultores, 6 de cada 10 miembros poseen un gran conocimiento práctico o teórico de su significado. Los pacientes y asociaciones de pacientes son los que afirman tener un menor grado de conocimiento sobre lo que significa la atención sanitaria basada en el valor.

    Como estaba previsto, un alto grado de conocimiento está íntimamente correlacionado con la experiencia práctica de los encuestados en proyectos de implementación de atención sanitaria basada en el valor (grado de correlación del 76,4%). Así, los encuestados especializados en gestión, farmacia hospitalaria, academia, consultoría, industria farmacéutica y el subgrupo “otros” son los que en mayor medida han participado en este tipo de iniciativas (experiencia práctica: 57%-77%; grado de conocimiento alto: 44%-80%). Siguiendo la misma lógica, las personas del grupo clínico y enfermería, los pacientes y las asociaciones de pacientes son las que cuentan con menos experiencia aplicada en este terreno (6%-25%; 8%-13%) (FIGURA 2).

    DEFINICIÓN DEL CONCEPTO DE ATENCIÓN SANITARIA BASADA EN EL VALOR

    La descripción que más se aproxima a lo que la mayoría de los sondeados (61%; n=33/54) comprenden por atención sanitaria basada en el valor es la sugerida por la Comisión Europea, en 2019 (ver artículo en profundidad para referencias y más detalles). Ésta no sólo es una de las proposiciones más recientes, sino que también es la más amplia, ya que sugiere cuatro pilares de valor (personal, técnico, de asignación y social) (FIGURA 3).

    Por su parte, el 17% (n=9/54: academia y consultoría [4]; clínico/enfermería [2]; gestión y farmacia hospitalaria [1]; pacientes y asociaciones [1]; otros [1]) declaran que la definición de Por- ter y Teisberg (2006), que plantea una ratio entre resultados y costes, es la que más se acerca a lo que entienden por este concepto, mientras que el 9% de los encuestados (n=5/54: pacientes y asociaciones [3]; industria farmacéutica [1]; otros [1]) se inclinan por la definición de Berwick y sus colaboradores (2008), que ofrece una perspectiva basada en tres objetivos, que son la mejora de la experiencia individual de los pacientes, la mejora de la salud de la población y una reducción de los costes per cápita de la atención sanitaria.

    BENEFICIOS DE LA IMPLEMENTA- CIÓN DE LA ATENCIÓN SANITARIA BASADA EN EL VALOR EN EERR

    Los tres principales beneficios atribuidos a la implementación de la atención sanitaria basada en el valor en EERR son la obtención de mejores resultados en salud y calidad de vida de los pacientes (23,5% de las respuestas), un sistema de salud más eficiente y sostenible (22,2%) y una atención más segura, apropiada y eficaz para los pacientes (17,9%). Les sigue de cerca (14,8%) un cuarto beneficio, que se refiere al uso de la medicina basada en la evidencia, siempre teniendo en cuenta las preferencias de los pacientes. El control y la reducción del gasto sanitario aparecen con una menor frecuencia (6,2% y 1,9%, respectivamente) como productos de una atención sanitaria basada en el valor, al igual que la mejora de la salud global de la población (4,9%) (FIGURA 4).

    Analizando los resultados por subgrupos, para el conjunto de los miembros de gestión y farmacia hospitalaria, academia y consultoría e industria farmacéutica, la principal utilidad de este tipo de modelo es la mejoría de los resultados en salud y calidad de vida de los pacientes, mientras que para los propios pacientes y asociaciones de pacientes, es la sostenibilidad del sistema (seguida de una mejora en sus propios resultados en salud). Para el personal clínico y de enfermería, el principal resultado de la implantación de un sistema de este tipo es una atención más segura, apropiada y eficaz para los pacientes.

    RETOS O DIFICULTADES PARA LA IMPLEMENTACIÓN DE LA ATENCIÓN SANITARIA BASADA EN EL VALOR EN EERR

    El elemento más asiduamente mencionado como reto o escollo para la implementación de un modelo de atención sanitaria basada en el valor en EERR es el conocimiento exiguo acerca de la mayoría de las enfermedades poco frecuentes (19,8% de las respuestas). Además, figuran como barreras la dificultad y retraso en la realización de diagnósticos (15,4%), la limitación de las bases de datos y registros clínicos (14,2%), la falta de vías asistenciales y estándares definidos (13,0%), una evidencia de menor calidad (10,5%) y la dificultad de coordinación de la atención sanitaria a las personas que padecen estas patologías (9,9%) (FIGURA 5).

    De manera general, no hubo grandes discrepancias en las respuestas de los distintos subgrupos, excepto dos, que caben destacar. Para el 33% de los miembros de la industria farmacéutica, la principal dificultad radica en la coordinación de la asistencia sanitaria a las personas con EERR, ya que es compleja y multidisciplinar. Por su parte, para el 25% de los miembros del subgrupo “otros”, la mayor complicación reside en la cuantificación de los resultados de los tratamientos para estos pacientes.

    PROCESO, VARIABLES DE MEDICIÓN, NIVELES DE INTERVENCIÓN Y MODELOS QUE MEJOR INCORPORAN EL VALOR A LA PROVISIÓN DE ATENCIÓN SANITARIA DE LOS PACIENTES CON EERR

    Proceso de implementación

    Existe un consenso (>75%) en cuanto al proceso para el desarrollo de la atención sanitaria basada en el valor en EERR. Consiste en la realización de tres pasos, que son la medición de los resultados en salud, costes y procesos de la asistencia sanitaria, seguidos del rediseño del proceso asistencial, con intervenciones que generen valor a los pacientes, y de la incorporación del valor a la provisión de asistencia sanitaria, a través de modelos de pagos innovadores. Los encuestados creen que este procedimiento es válido, tanto para enfermedades prevalentes, como para enfermedades poco frecuentes (FIGURA 6).

    Variables de medición

    A la hora de determinar un grupo de resultados relevantes a medir en EERR, los encuestados priorizarían, en primer lugar, los efectos de la atención o el proceso asistencial sobre la salud, como, por ejemplo, molestias, complicaciones, efectos adversos, errores y sus consecuencias o enfermedades inducidas por el tratamiento (21,3% de las respuestas). En segundo lugar, se primaría el mantenimiento a largo plazo de los resultados de la asistencia sobre la salud, recuperación y naturaleza de las recurrencias (19,4%). En tercer lugar, con un 17,6% de las respuestas, aparecen las mediciones de los costes. Aspectos como la supervivencia y el tiempo de recuperación tienen una importancia relativamente menor para los encuestados (13% y 11%, respectivamente) (FIGURA 7).

    En el análisis de subgrupos, corresponde acentuar dos aspectos. Por un lado, para el personal clínico y de enfermería, la variable primaria debería recoger los costes asociados a todo el proceso asistencial, incluidas las visitas al hospital, la rehabilitación, los medicamentos y los servicios auxiliares (25% de las respuestas). Por otro lado, diferentemente de lo que opinaron los demás colectivos, ningún miembro de la industria farmacéutica y del grupo “otros” estima que los efectos nocivos (molestias, complicaciones, etc.) de la atención o el proceso asistencial sobre la salud son capitales a la hora de determinar un grupo de resultados a medir en EERR.

    Niveles de intervención

    Respecto a los tipos de intervención, las personas que contestaron a la encuesta creen que el orden que genera el mayor grado de atención sanitaria basada en el valor es la aplicación de intervenciones a nivel organizacional (48%), profesional (35%) e individual del paciente (17%) (FIGURA 8).

    En otras palabras, una intervención destinada a coordinar la asistencia entre distintas unidades organizativas, como por ejemplo la atención poblacional o la integración entre atención primaria, hospitalaria y sociosanitaria, genera mayor valor a los pacientes que la creación de equipos de atención multidisciplinar o de circuitos asistenciales integrados. A su vez, ambas intervenciones (organizacionales y profesionales) producen mayor valor que las dirigidas a coordinar la atención a nivel del paciente individualmente, como el apoyo a la autogestión o la gestión de casos.

    Aunque hubo poca variabilidad en las respuestas, los pacientes y asociaciones de pacientes son el único grupo que otorgó pesos similares a cada uno de estos niveles de intervención.

    Incorporación de valor a la provisión de atención sanitaria

    Nueve de cada diez personas (93%) que participaron en la encuesta opinan que los modelos basados en resultados en salud son los que integran de mejor manera el valor a la provisión de atención sanitaria en EERR. El 52% creen que los modelos deben basarse en resultados proporcionados por un determinado medicamento, dispositivo o servicio, mientras que el 41% lo ven desde una perspectiva diferente, ya que consideran que el sistema de pago innovador debe contemplar los resultados en salud proporcionados a una determinada población prefijada, independientemente del medicamento, dispositivo o servicio utilizado (FIGURA 9).

    Hubo muy poca variación entre grupos, sin embargo, pese a que el 78% de las personas involucradas en gestión y farmacia hospitalaria hayan coincidido con los resultados principales, el 22% de los miembros de este subgrupo juzga que un modelo en función de la actividad prevista de los proveedores sanitarios podría incorporar mejor el valor a la provisión de asistencia sanitaria en EERR. Finalmente, entre el total de encuestados, solo una persona opinó que el mejor modelo para este fin es el de dar un reembolso a los proveedores basado en los costes incurridos en el año anterior.

    PERSPECTIVAS DE IMPLEMENTACIÓN DE CARA A FUTURO

    Actualmente, según el 85% de las personas encuestadas, el nivel de implementación de la atención sanitaria basada en el valor en EERR es bajo o muy bajo. Sin embargo, la perspectiva de los participantes en este barómetro es la de que esta situación cambiará en los próximos 30 años, ya que el 83% opina que el grado de ejecución de este modelo será medio (35%) o alto (48%) en el futuro. En cualquier caso, muy pocos (<6%) opinan que llegará a ser muy alto (FIGURA 10).


    Mensajes clave

    • Un tercio de los encuestados tiene un gran conocimiento práctico o teórico acerca del concepto de atención sanitaria basada en el valor. El 46% tiene experiencia práctica en la implementación de proyectos en este ámbito.
    • La definición que más se aproxima a lo que la mayoría de los sondeados (61%) comprenden por atención sanitaria basada en el valor se basa en cuatro pilares de valor: personal (alcanzar los objetivos de cada paciente), técnico (mejores resultados con los recursos disponibles), de asignación (distribución equitativa de los recursos) y social (contribución a la participación social y conectividad).
    • Los tres principales beneficios atribuidos a la implementación de la atención sanitaria basada en el valor en EERR son la obtención de mejores resultados en salud y calidad de vida de los pacientes (24% de las respuestas), un sistema de salud más eficiente y sostenible (22%) y una atención más segura, apropiada y eficaz para los pacientes (18%).
    • El principal reto para la implementación de un modelo de atención sanitaria basada en el valor en EERR es el escaso conocimiento acerca de la mayoría de las enfermedades poco frecuentes (20% de las respuestas).
    • Hay consenso (>75%) en cuanto al proceso para el desarrollo de la atención sanitaria basada en el valor en EERR: (i) medir los resultados en salud, costes y procesos de la asistencia sanitaria; (ii) rediseñar el proceso asistencial, con intervenciones que generen valor a los pacientes; (iii) incorporar el valor a la provisión de asistencia sanitaria.
    • A la hora de determinar un grupo de resultados relevantes a medir en EERR, los encuestados priorizarían identificar los efectos nocivos de la atención o el proceso asistencial sobre la salud (21% de las respuestas) y el mantenimiento a largo plazo de los resultados en la salud (19%).
    • Las intervenciones que mayor valor generan a los pacientes son las de nivel organizacional (48%), seguidas por las de nivel profesional (35%) e individual del paciente (17%).
    • El 93% de los encuestados cree que los modelos de pago basados en resultados en salud son los que mejor integran el valor en la provisión de atención sanitaria en EERR.
    • El 85% de los encuestados opina que actualmente el nivel de implementación de atención sanitaria basada en el valor en EERR es bajo o muy bajo, si bien creen que la situación mejorará en los próximos 30 años.

    Value-based healthcare en el ámbito de las EERR

    Irene Fernández, Carlos Dévora, Fernando Abdalla

    Departamentos de Health Affairs & Policy Research y Health Economics & Market Access, Vivactis Weber


    El modelo de asistencia sanitaria basada en el valor se ha propuesto por los responsables de la toma de decisiones como un enfoque innovador para mejorar la experiencia y los resultados en salud de los pacientes con los limitados recursos de los que se dispone en el ámbito sanitario.

    A pesar de que este enfoque innovador es un avance prometedor, conlleva retos para su implementación, sobre todo, en personas que viven con enfermedades complejas de larga duración, como la mayoría de las enfermedades raras (EERR). Este tipo de afecciones plantean dificultades para definir su impacto epidemiológico en la población, para evaluar los costes asociados, para definir el ciclo asistencial completo, así como para identificar las necesidades de cada paciente y las medidas de resultados adecuadas para captar el valor del servicio sanitario recibido, que suele ser multidisciplinar y con distintos niveles de atención.

    Hay una tendencia creciente en considerar las iniciativas sanitarias basadas en el valor como un modelo estratégico de gestión de la asistencia sanitaria, ya que permiten adaptar y diseñar el proceso asistencial y de reembolso, con el objetivo de generar valor al paciente mientras se mantiene la sostenibilidad económica del sistema sanitario. El reembolso o pago basado en valor cobra especial relevancia en los medicamentos huérfanos (MMHH), cuya financiación puede resultar difícil de justificar y sostener desde el punto de vista financiero.

    En el presente artículo, se presenta la teoría general del concepto de atención basada en el valor, junto con los pasos estratégicos necesarios para implementarlo, incluyendo la medición de los resultados en salud desde la perspectiva del paciente, los costes y los procesos durante el circuito asistencial completo, el diseño del proceso asistencial para generar valor al paciente y la incorporación del valor a la compra y provisión de atención sanitaria. A lo largo del texto, se detallan algunas iniciativas de medición, diseño e incorporación de valor en la compra, para implementar la atención sanitaria basada en el valor en las EERR. Por último, se repasan posibles líneas de avance para progresar hacia un modelo de atención sanitaria basada en el valor para los pacientes que padecen estas patologías.

    TEORÍA GENERAL DEL CONCEPTO DE ATENCIÓN SANITARIA BASADA EN EL VALOR

    En el año 2006, Porter y Teisberg introdujeron el concepto de atención sanitaria basada en el valor (Value-Based Health Care, VBHC) como un marco para reestructurar los sistemas sanitarios de todo el mundo, con el objetivo primordial de aportar valor a los pacientes1. Siguiendo la pauta marcada por estos autores, otros expertos también han propuesto sus propios modelos teóricos basados en la idea subyacente del valor. Por ejemplo, el modelo «Triple objetivo» de Berwick y sus colaboradores, que se centra en mejorar la experiencia individual y la salud de los pacientes, reduciendo los costes2. Más recientemente, la Comisión Europea definió la asistencia sanitaria basada en el valor como un concepto global fundamentado en cuatro pilares3 (Tabla 1).

    En cualquier caso, al centrarse en mejorar la salud de los pacientes, la atención sanitaria basada en el valor reduce la complejidad y la progresión de la enfermedad, lo que implica un menor gasto y disminuye la necesidad de atención continuada4. De esta manera, incrementar el valor para los pacientes permite unir los intereses de todos los actores del sistema sanitario y de la sociedad, ya que beneficia a las organizaciones sanitarias, al tiempo que aumenta la sostenibilidad económica del sistema sanitario y mejora la salud de la población (Figura 1).

    Desde la introducción del concepto del VBHC, existe una falta de claridad de su definición, que ha dado lugar a planteamientos divergentes y a avances lentos en la mejora de los resultados6. Algunas descripciones confunden la atención sanitaria basada en el valor con la reducción de costes, la eficiencia general de los procesos, la mejora de la calidad o la satisfacción del paciente. Aunque la contención de costes es importante, para crear valor es esencial mejorar los resultados en salud que importan a los pacientes4, como la mejora en su calidad de vida.

    Los modelos de atención basados en el valor pueden utilizar una variedad de medidas de resultados en salud que se pueden alinear con la atención centrada en el paciente. Por su parte, el modelo del VBHC de Porter y Teisberg define el coste como el coste financiero acumulado de todos los aspectos de la atención de un paciente, incluidas las visitas al hospital, la rehabilitación, los medicamentos y los servicios auxiliares. Este coste puede estimarse desde la perspectiva del pagador, del hospital y del propio paciente. En este sentido, otros expertos han propuesto incorporar una visión más holística al coste para que se incluyan no sólo los costes financieros, sino también los costes directos para el paciente y el sistema, los costes de oportunidad y los costes derivados de los daños (incluidos los costes de medicación, tiempo, ansiedad y daños clínicos)7.

    Por otro lado, la adecuación de la asistencia es fundamental para el valor, ya que permite evitar que se lleven a cabo tratamientos innecesarios que pueden realizarse sin complicaciones a pesar de que no mejoran la calidad de vida del paciente. Por ese motivo, se debe promover la adhesión a procesos basados en la evidencia que permitan a los profesionales sanitarios tratar y gestionar eficazmente las afecciones de sus pacientes8. De esta manera, la atención sanitaria basada en el valor se puede nutrir de las ventajas de la medicina basada en la evidencia y, al mismo tiempo permite elevar los datos basados en la evidencia a un nivel superior, al incorporar las percepciones de los pacientes con una enfermedad en la valoración de una intervención9.

    En última instancia, la implantación satisfactoria de una prestación asistencial basada en el valor requiere aplicar prácticas de integración asistencial y nuevos modelos de pago que permitan aportar las soluciones necesarias para ayudar a mejorar las experiencias y los resultados asistenciales de los pacientes, así como para minimizar los costes10.

    Implementar el modelo del VBHC requiere mucho tiempo y una financiación específica para garantizar su sostenibilidad. Este modelo ya se está llevando a cabo para enfermedades o dolencias crónicas como el cáncer, la diabetes, la obesidad, la hipertensión arterial, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o las cardiopatías. Sin embargo, su aplicación en el conjunto de las EERR, por su gran diversidad, implica un enfoque preventivo y terapéutico basado en la individualidad, y requiere formas alternativas de capacitar y dar voz a los grupos de pacientes11.

    PASOS PARA IMPLEMENTAR LA ATENCIÓN SANITARIA BASADA EN EL VALOR

    El proceso para implementar el modelo del VBHC comienza definiendo un grupo de pacientes con una condición médica común. Posteriormente, se diseña un sistema de medición de los resultados en salud que importen a los pacientes, junto con los costes y los procesos asistenciales que requiere el abordaje integral de la patología, para, seguidamente, diseñar intervenciones que generen valor en esos pacientes, y, por último, incorporar modelos de pago basados en el valor (Figura 2).

    Medición de los resultados en salud, costes y procesos

    El valor de la asistencia sanitaria se deriva de la medición de la mejora de los resultados de salud en los pacientes respecto al coste de conseguir esa mejora, por lo que determinar y medir los resultados de salud que importen a los pacientes y los costes forma parte de las actividades necesarias para pasar a un sistema de prestación de asistencia sanitaria basada en el valor4.

    Por un lado, la medición de los costes y los procesos asistenciales debe abarcar una visión integral del circuito asistencial del paciente, incluyendo no solo el diagnóstico y los procedimientos de atención básicos, sino también el seguimiento y la recuperación del estado de salud12. Uno de los pasos para implementar un modelo sanitario basado en el valor es recopilar y categorizar los datos disponibles de los pacientes recogidos en los registros sanitarios y las historias clínicas electrónicas. Así mismo, se deben crear sistemas que permitan recoger e integrar toda la información sobre el proceso asistencial y los consumos sanitarios de los ciudadanos desde que han sido atendidos hasta que recuperen o mejoren su estado de salud5.

    Por otro lado, la determinación del grupo de resultados relevantes a medir para cualquier condición médica debe seguir unos principios que permitan incluir las circunstancias sanitarias más relevantes para los pacientes y referirse a un periodo lo suficientemente largo como para considerar los resultados finales de la atención recibida. Para este fin, Porter y Teisberg propusieron una jerarquía de medidas de resultados con tres niveles, que incluyen distintas dimensiones de resultados y para cada una, el éxito se mide con el uso de una o más métricas específicas, de modo que el marco se traduce y operativiza en función de la patología13 (Figura 3).

    En la actualidad, los indicadores que más se utilizan para valorar la salud de la población y el rendimiento de los sistemas sanitarios tienden a centrarse en el nivel asistencial alcanzado y en la prevalencia e incidencia de la enfermedad, pero a menudo no se incluyen los resultados de salud que los pacientes realmente valoran, como el dolor, la funcionalidad y la calidad de vida15. El concepto de valor en la atención sanitaria lleva implícita la necesidad de medir y cuantificar la calidad de la atención recibida desde la perspectiva del paciente, por lo que además de los resultados clínicos tradicionales o las medidas de coste-beneficio, pueden y deben tenerse en cuenta las medidas de resultados reportados por los pacientes (PROM), las medidas de experiencia reportada por los pacientes (PREM) y también debe implicar la participación de pacientes y familiares en la planificación y evaluación del valor.

    Diseño del proceso asistencial

    El diseño del proceso asistencial basado en el valor supone un cambio en el modelo de la prestación de servicios sanitarios tradicional, que se centraba en la cantidad de servicios prestados, pasando a enfocarse en el valor entendido como el resultado global en salud relativo a la calidad de la asistencia y al coste de todo el proceso. Se ha propuesto diseñar los procesos como una construcción de la cadena de valor del proceso asistencial (CVPA), de manera que sirva como una herramienta descriptiva y normativa de todas las actividades asistenciales que deben realizarse durante el itinerario del paciente, los responsables de éstas y la manera en la que cada una contribuye a alcanzar los resultados en salud relevantes para el paciente. La principal aportación de considerar la CVPA respecto a los modelos tradicionales es la incorporación del paciente en el diseño del proceso asistencial (Figura 4).

    La implantación del VBHC está dando sus primeros pasos, por lo que identificar buenas prácticas es esencial para que los responsables sanitarios puedan empezar a avanzar en la dirección correcta hacia el éxito a largo plazo. Recientemente, se ha publicado una guía para que los proveedores sanitarios en Europa afronten estos retos, incluyendo una hoja de ruta para la implantación del VBHC que se ha desarrollado a partir de la experiencia de líderes que representan una variedad de funciones y tipos de organizaciones en el ámbito6.

    Incorporar el valor en la compra y provisión de asistencia sanitaria

    La mayoría de los hospitales y sistemas sanitarios adquieren los productos médicos atendiendo a un enfoque a corto plazo, basado principalmente en el precio y sin abordar las necesidades de los pacientes. Desde la Comisión Europea, la fijación de precios y el reembolso basado en el valor se ha definido como una estrategia de fijación de precios que establece los precios principalmente, pero no exclusivamente, en función del valor percibido o estimado de un producto o servicio para el cliente, en lugar de en función del coste del mismo3.

    El cambio de modelo de contratación pública hacia un sistema que incorpore una visión más holística que tenga en cuenta la calidad, la innovación, los costes a largo plazo y consideraciones socioeconómicas más amplias en la compra de productos sanitarios, se ha visto favorecido por la aprobación del Parlamento Europeo de la Directiva 2014/24/UE, de 26 de febrero de 2014, sobre contratación pública y por la que se deroga la Directiva 2004/18/CE16, en la que se fomenta el uso de procedimientos más flexibles y colaborativos entre las partes interesadas, lo que representa un importante avance hacia una asistencia sanitaria basada en el valor17.

    Los procedimientos de compra son una de las herramientas clave con las que cuentan los sistemas sanitarios y sus organizaciones para realizar su transformación hacia la generación de valor. Ello supone lograr resultados en salud relevantes para el paciente al menor coste posible, ya sea en los procedimientos de adquisición y consumo de productos farmacéuticos y sanitarios, en la adquisición y renovación de equipamiento de tecnología sanitaria y/o en la concertación de servicios asistenciales externos (transporte sanitario, terapias domiciliarias, etc.)5.

    En los últimos años han surgido nuevos métodos de financiación flexibles y personalizados que permiten alinear los precios de productos, tecnología y servicios sanitarios con el valor que aportan al paciente. En términos generales, existen cuatro modelos de financiación basada en el valor, entre los que se incluyen el pago por servicio, el pago combinado, el acuerdo de riesgo compartido (ACR) y el modelo capitativo o de riesgo total. Estos modelos se organizan en torno al riesgo que supone la financiación para cada una de las partes implicadas (proveedor de la asistencia sanitaria o pagador) y pueden generar mayor o menor “valor agregado”18-20.

    Por un lado, el pago por servicios se limita a obtener el máximo beneficio posible por parte del proveedor, sin generar valor de otro tipo, mientras que el pago combinado exige ciertos requisitos de calidad en la atención sanitaria, lo que conlleva un aumento del riesgo financiero18-20. Por otro lado, en los ACR, tanto proveedores como pagadores asumen conjuntamente el riesgo financiero y suele recurrirse a ellos cuando los costes sanitarios son elevados18-20, por lo que pueden considerarse especialmente interesantes en el ámbito de las EERR; de hecho, es una práctica cada vez más extendida modular el precio de un MMHH en función de los resultados clínicos que produzca21,22. El modelo capitativo, por su parte, suele ser una combinación de los métodos de financiación descritos anteriormente y conlleva un mayor desempeño en términos de calidad, costes, coordinación y prevención para lograr los mejores resultados posibles (lo que implica un menor riesgo financiero para los pagadores) (Figura 5)18-20.

    Los modelos de pago basados en valor requieren identificar los beneficios adicionales que comporta el nuevo medicamento, tecnología, producto o servicio con respecto a los comparadores para poder trasladar la medida de dicho valor al precio23. Aunque este modelo todavía se encuentra en desarrollo, la compra basada en valor en el ámbito sanitario ha demostrado mejorar la gestión y la eficiencia de los procesos, así como la calidad de la asistencia sanitaria ya que permite reducir costes, mejorar la eficiencia general del ciclo completo de atención y evitar las prácticas innecesarias o que no estén suficientemente sustentadas por la evidencia científica5.

    Un ejemplo interesante es el de la Compra Pública Innovadora (CPI), que constituye una actuación administrativa de fomento de la innovación orientada a potenciar el desarrollo de soluciones innovadoras desde el lado de la demanda, a través del instrumento de la contratación pública. Como una de las formas utilizadas para la contratación de atención sanitaria basada en el valor, su objetivo principal es la mejora de los servicios públicos mediante la incorporación de bienes o servicios innovadores24-26.

    La CPI es capaz de integrar las demandas tanto de la sociedad como del pagador, redefiniendo los procesos a la hora de adquirir tecnologías sanitarias. Uno de los primeros proyectos exitosos de CPI en el sector sanitario en España se formalizó en Cataluña, con el reemplazo de la compra directa de dispositivos desfibriladores automáticos por la contratación de un servicio integral que provee, monitorea y mantiene los dispositivos regularmente y de manera remota, generando así una cadena de valor para el paciente y el sistema sanitario27.

    A pesar de que, por el momento, estas iniciativas no se han llevado a cabo en el ámbito de las EERR, suponen un avance prometedor, con un impacto en los resultados del proceso asistencial medido en términos de resultados en salud y disminución de costes del sistema sanitario.

    INICIATIVAS PARA IMPLEMENTAR LA ATENCIÓN SANITARIA BASADA EN EL VALOR EN LAS EERR 

    En EERR, el desarrollo de una vía asistencial basada en el valor presenta retos diferenciales respecto a los itinerarios habituales que se desarrollan para enfermedades comunes. Esto se debe a las características de las EERR, tales como el gran número de entidades patológicas que se engloban en esta categoría, siendo la mayoría de naturaleza crónica y frecuentemente discapacitante. Además, suelen presentar una manifestación heterogénea, con afectación multisistémica y se asocian a una gran complejidad en el diagnóstico y tratamiento. Por todo ello, estas vías dependen en gran medida de una cooperación multidisciplinar e internacional que implique a todos los Estados Miembros28.

    En Europa, una de las iniciativas más relevantes para implementar el modelo del VBHC en las EERR fue la creación en 2017 de las Redes de Referencia Europeas (European Reference Networks, ERNs), en las que participan proveedores de asistencia sanitaria de toda Europa y cuyo objetivo es hacer frente a enfermedades complejas y raras que requieren un tratamiento altamente especializado y una concentración de conocimientos y recursos. Para la aplicación eficaz de las ERNs se ha propuesto seguir la metodología “RarERN Path” que permite crear un modelo organizativo único de referencia para los itinerarios asistenciales de los pacientes que, si se aplica en diferentes contextos, ayude a garantizar una atención equitativa, efectiva en costes y centrada en el paciente con enfermedades raras y complejas29. Además, este modelo implica y compromete a las organizaciones de pacientes, gracias a la creación de los Grupos Europeos de Defensa de los Pacientes (European Patient Advocacy Groups, ePAGs)30.

    En EERR, las iniciativas para implementar la atención sanitaria basada en el valor suponen algunos retos diferenciales con respecto a las que se desarrollan para enfermedades comunes

    Durante los últimos años, en España, se ha realizado un importante esfuerzo para crear estrategias y documentos nacionales de apoyo a los pacientes con EERR. Destaca un documento publicado en 2004 creado por el Instituto de Investigación de Enfermedades Raras (IIER), perteneciente al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), en el que se resumen y clasifican las principales EERR y se hace una breve introducción sobre MMHH, servicios sociales y otros aspectos de interés31. Además, desde el 2008 la colaboración entre las Alianzas Nacionales y EURORDIS (European Organisation for Rare Diseases) ha sido clave para adoptar legislaciones sobre EERR y MMHH en Europa e implementar los Planes y Estrategias Nacionales a través de acciones conjuntas para integrar las medidas políticas32. En el campo de la investigación, en el 2011 el ISCIII y el Consorcio de Investigación Biomédica de la Red de Enfermedades Raras (CIBERER) crearon un registro nacional de pacientes con EERR33 y también destacan las colaboraciones entre centros de investigación y hospitales para concentrar los esfuerzos en enfermedades concretas y proporcionar un manejo integral de la patología34.

    A continuación, se detallan iniciativas que se han llevado a cabo para cada uno de los pasos básicos que se requieren para implementar el modelo del VBHC en las EERR, comenzando con iniciativas para la medición de resultados, intervenciones diseñadas para generar valor y, por último, casos en los que se ha incorporado el concepto de valor en la compra y provisión de asistencia sanitaria.

    Medición de los resultados en salud, costes y procesos asistenciales en las EERR

    Para el conjunto de las EERR, resulta de especial importancia documentar la progresión del estado de salud y la calidad de vida asociada, así como evaluar otros resultados sanitarios que importen a los pacientes, los procesos asistenciales a lo largo de todo su ciclo de atención y los costes asociados, como los costes médicos, el impacto financiero en los cuidadores y el impacto en la empleabilidad de los pacientes11.

    En los últimos años, se han llevado a cabo iniciativas para contribuir al desarrollo, la normalización y la aplicación de una nueva generación de métricas de la atención sanitaria recibida que más importan a los pacientes con EERR y que permitan establecer las medidas que se deben considerar en futuras investigaciones. Por un lado, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) puso en marcha en 2017 la iniciativa Encuestas de Indicadores Reportados por los Pacientes (PaRIS, Patient-Reported Indicator Surveys), con el objetivo de evaluar comparativamente los resultados que más importan a los pacientes35. Destaca la iniciativa PaRIS para recoger las experiencias y los resultados reportados por los pacientes con enfermedades crónicas, de la cual se podrían beneficiar también los pacientes con EERR36.

    Por otro lado, el Consorcio Internacional para la Medición de los Resultados Sanitarios (International Consortium for Health Outcomes Measurement, ICHOM) es una organización fundada en el año 2012 con el objetivo de desbloquear el potencial de la asistencia sanitaria basada en el valor, definiendo conjuntos globales de medidas de resultados que importen a los pacientes e impulsando la adopción y notificación de estas medidas a nivel global, generando valor para todas las partes interesadas37. Aunque los estudios publicados hasta la fecha se han concentrado en los campos de la cirugía ortopédica, la medicina general, la cirugía bariátrica, la obstetricia y el cáncer8, también se están incluyendo diversas EERR, como anomalías congénitas.

    En general, el ICHOM representa el conjunto de medidas de base de los resultados consensuados mediante un círculo en el que se detallan las medidas y los ámbitos en los que se engloban. Como ejemplo, se ha representado el conjunto de las 9 medidas de base consensuadas para el desorden del espectro autista, que se engloban en 4 ámbitos (Figura 6).

    Los conjuntos de medidas de resultados estándar consensuados entre pacientes y profesionales sanitarios son especialmente importantes para distintas EERR en las que no existen directrices validadas sobre qué dominios de resultados y herramientas de medición evalúan mejor la calidad de la atención prestada. Estos conjuntos se desarrollan empleando una técnica Delphi para transformar activamente las opiniones individuales en consenso de grupo tras un trabajo de intensa preparación, discusión y colaboración entre clínicos multidisciplinares, académicos, administradores y pacientes de todo el mundo. De manera general, este proceso consiste en definir la población de pacientes, los dominios de resultados, las herramientas de medición asociadas y los puntos temporales para su medición, así como las variables de ajuste del conjunto de casos pertinentes para ayudar a la estratificación y comparación de los pacientes (Tabla 2).

    Diseño del proceso asistencial para pacientes con EERR

    El diseño del proceso asistencial para generar valor en los pacientes con EERR se caracteriza por su complejidad y multidimensionalidad. En muchos casos, los pacientes requieren un seguimiento realizado por múltiples profesionales sanitarios y sociales, lo que requiere un alto nivel de atención integrada y de coordinación de servicios entre los servicios hospitalarios, comunitarios, sociales y de atención primaria49. Para ello, se plantea necesario diseñar acciones a nivel de micro-, meso- y macrogestión, que se centren en fomentar los resultados que marcan la diferencia para los pacientes con una enfermedad o condición médica, al tiempo que impulsen la rentabilidad de los servicios sanitarios12.

    Recientemente, se ha llevado a cabo un estudio en España, en colaboración con la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), para evaluar la experiencia de los pacientes con EERR y sus cuidadores para así poder identificar objetivos de una asistencia sanitaria óptima de los pacientes50. En el análisis aplicaron una versión modificada del instrumento IEXPAC51 adaptada al contexto de las EERR. Esta herramienta incluye una serie de ítems que permiten explorar las características y el contenido de las interacciones entre pacientes y profesionales. Cada uno de los ítems fue valorado por los pacientes/cuidadores y las respuestas se transformaron en una escala de 0 a 10, siendo 0 la peor experiencia y 10 la mejor, para permitir la comparación con otros estudios españoles realizados en pacientes con enfermedades crónicas y a sus cuidadores50. Según los resultados, los cuidadores de pacientes pediátricos obtuvieron puntuaciones más altas, es decir, mejores experiencias, excepto en la coordinación de los servicios sociales y sanitarios. Además, los resultados reflejan que la experiencia de los pacientes con una enfermedad rara es mucho peor valorada (con un 3,5 sobre 10) que en otras enfermedades crónicas50.

    En el estudio de Soto et al. (2022) un grupo multidisciplinar de expertos consensuó un total de 15 propuestas para mejorar el manejo de la hemofilia A en el Sistema Nacional de Salud (SNS) español y realizaron un análisis del retorno social de la inversión para estimar el impacto de la aplicación de este conjunto de propuestas en el SNS en el plazo de un año, en relación con la inversión necesaria. Las medidas propuestas están relacionadas con la asistencia de equipos multidisciplinares con todos los profesionales implicados, incluyendo medidas para la integración de estos equipos, la creación de registros nacionales y la formación a pacientes y profesionales52.

    Por otro lado, en el estudio de Fuch et al. (2021) a través del ejemplo de una serie de hospitales de referencia de Suiza, se ha analizado cómo se puede integrar y perfeccionar el modelo del VBHC en la atención de pacientes con sarcoma, demostrando la importancia de la colaboración activa a nivel nacional e internacional para lograrlo. La organización multidisciplinar del sarcoma en Suiza se articula en unidades de práctica integrada (UPI) y se caracteriza por la integración de las instituciones relevantes en este campo del país, la Red de Sarcoma de Suiza (Swiss Sarcoma Network, SSN), para evaluar y compartir datos transdisciplinarios sobre el sarcoma dentro de una plataforma prospectiva de datos del mundo real (RWD prospective Sarcoma Registry of Quality). Además, a nivel internacional, la SSN pertenece a SELNET, una red europea y latinoamericana de sarcoma que cuenta con el apoyo del programa marco Horizonte 2020 de la UE, y se integra así en la mayor red de sarcomas existente de expertos multidisciplinares en sarcoma con el objetivo de aportar valor a los pacientes mejorando el diagnóstico y la atención clínica de esta patología53.

    Los Países Bajos son un ejemplo a seguir en la aplicación del VBHC en las EERR, pues el Hospital Universitario de Leiden es pionero en aplicar un enfoque guiado por la investigación para aportar valor añadido a los pacientes con estas patologías54. En concreto, el estudio de Wind et al. (2021) se ha basado en una experiencia en este centro con pacientes con lupus eritematoso sistémico y/o síndrome antifosfolípido en las complicaciones del embarazo. Han comprobado que la gestión de pacientes dentro de una vía clínica multidisciplinar ha permitido generar resultados clínicamente relevantes, poniendo el foco en el valor aportado a los pacientes. Esto contrasta con la mayoría de los estudios de evaluación de vías clínicas que se centran en resultados como cuestiones de costes o reducción de la duración de la estancia hospitalaria55.

    Por otro lado, también se han llevado a cabo estudios para evaluar la calidad de la atención de una intervención basada en el valor en comparación con el cuidado estándar, las necesidades de estos grupos de pacientes y los costes asociados a distintas EERR, tanto para los proveedores de servicios clínicos como para los pacientes y cuidadores56,57.

    A continuación, se resumen los resultados más relevantes de los estudios mencionados, cuyo objetivo es promover una asistencia sanitaria basada en el valor en distintas EERR (Tabla 3).

    Incorporar el valor en la compra y provisión de asistencia sanitaria en EERR

    Los ejemplos y publicaciones acerca de la incorporación del valor a la contratación de atención sanitaria en EERR son escasos y se limitan, principalmente, a cuantificar el impacto económico que supone la incorporación de nuevos MMHH a los sistemas sanitarios. Sin embargo, durante los últimos años, han ido surgiendo nuevas iniciativas que consideran un enfoque más amplio para establecer el valor de los MMHH en su conjunto, incluida su perspectiva social, y sin atender estrictamente a criterios económicos.

    Una de las primeras iniciativas de este tipo fue la propuesta por Paulden et al. en 201558, al reconocer una serie de argumentos de valor en artículos académicos publicados relacionados con el reembolso de MMHH y vínculos entre ellos para construir un marco de decisiones coherente. En este sentido, identificaron un conjunto de factores que ayudan a orientar las decisiones de reembolso basadas en valor para MMHH, sin tener en cuenta únicamente la rentabilidad de estos. Algunos de estos factores son portadores de valor per se y están relacionados con la propia enfermedad (en especial, su rareza), el tratamiento, la población a tratar y los aspectos socioeconómicos; aunque también existen otros (como la viabilidad del diagnóstico y/o del tratamiento) que pueden condicionar la financiación del medicamento, al no generar el valor esperado (Figura 7).

    También identificaron tres posibles fuentes de preferencias: las de los pacientes, los médicos y la sociedad, y una serie de propuestas sobre cómo deben incorporarse los valores en el proceso de toma de decisiones58:

    • La ‘regla de rescate’, que respalda el no abandono, independiente- mente del coste farmacológico, de pacientes identificables con una enfermedad potencialmente mortal si se dispone de un tratamiento eficaz.
    • El ‘principio de equidad’, que argumenta en contra de una consideración especial para los pacientes con EERR.
    • El ‘enfoque basado en los derechos’, que propone que las personas tienen derecho a un nivel mínimo digno de atención médica, lo que implica que los tratamientos para EERR deben estar disponibles si los respectivos pacientes no tienen otras alternativas terapéuticas.

    Sin embargo, y a pesar de que este enfoque permitiría a los pagadores llegar a una decisión de cobertura basada en el valor, identificando qué factores de valor consideran pertinentes, de quién son las preferencias que desean considerar y qué propuestas de valor sustentan sus decisiones, la realidad es que aún no se reproduce (ni siquiera, parcialmente), en la práctica habitual.

    Por otra parte, son varios los autores que consideran la necesidad de un marco de actuación común a nivel de reembolso de MMHH, con implicación de todas las partes interesadas, homogeneizando los criterios de evaluación y recopilando datos del mundo real para apoyar esquemas de financiación innovadores que permitan el acceso equitativo de los pacientes a dichas terapias59-61. Ello permitiría definir las condiciones de reembolso, atendiendo no sólo a factores económicos, sino en función de la carga de la enfermedad, el coste sin un tratamiento óptimo, la disponibilidad de tratamientos alternativos, el grado de innovación terapéutica, los costes médicos directos e indirectos evitados con el uso del medicamento y el cambio esperado en la supervivencia y calidad de vida de los pacientes61.

    En España, es interesante destacar que en el año 2019 se financió por primera vez en el SNS el primer medicamento huérfano bajo un modelo de financiación innovador a nivel nacional, basado en el pago por resultados clínicos, lo que facilitó su acceso a pesar de contar con una elevada incertidumbre clínica. En 2022 ya eran 7 los MMHH financiados bajo este modelo, para los cuales se realiza un seguimiento a través de VALTERMED62. Asimismo, las propias Comunidades Autónomas (CCAA) y los hospitales cuentan ya con experiencias basadas en el pago por resultados de diferentes MMHH, fijando previamente una serie de variables clínicas que permiten orientar la eficacia del tratamiento63,64. Todo ello supone la generación de valor asociada a la compra. (Nota: en el número de septiembre de 2022 de newsRARE se amplía esta información y se incluye la relación de MMHH incluidos en VALTERMED y financiados en España mediante Acuerdos de Riesgo Compartido (ARC).

    Aunque todavía queda mucho por hacer en este ámbito, tales enfoques pueden guiar futuras políticas de reembolso de MMHH, con argumentos de valor que permitan satisfacer las necesidades tanto de los que toman las decisiones como de la sociedad, y con ejemplos claros sobre los valores en los que se basan y cómo se han implementado estos en las decisiones de financiación.

    RETOS Y MEDIDAS PROPUESTAS PARA MEJORAR LA ATENCIÓN BASADA EN VALOR EN LAS EERR

    Existen retos específicos para establecer un modelo de atención sanitaria basado en el valor en las EERR, ya que estos pacientes suelen experimentar importantes dificultades para obtener un diagnóstico y acceder a servicios, atención y tratamiento adecuados y coordinados. De hecho, se ha reportado que la falta de coordinación de la atención, el uso ineficaz de los recursos y la fragmentación de los servicios es un obstáculo fundamental para acceder a intervenciones oportunas y tiene un gran impacto en la salud y, el bienestar de los afectados con EERR49.

    La pandemia de COVID-19 ha puesto aún más de relieve los retos sanitarios existentes para las personas con EERR y la necesidad de reforzar los sistemas sanitarios. Uno de los retos más significativos a los que nos enfrentamos en Europa es que faltan vías de atención y estándares definidos para el conjunto de las EERR, por lo que los profesionales sanitarios informan de una falta de acceso a oportunidades educativas sobre EERR y defienden la necesidad de satisfacer las necesidades no cubiertas de este grupo de pacientes49. De manera general, se puede concluir que la falta de evidencia y conocimiento de este grupo de patologías retrasa el desarrollo de tratamientos y dificulta tanto los diagnósticos como el acceso a una atención médica basada en la evidencia, coordinada e integral (Tabla 4).

    Como hemos visto anteriormente, desde la Comisión Europea se han propuesto una serie de recomendaciones generales para implementar el modelo del VBHC que permitan apoyar los pilares en los que se sustenta el concepto de valor. Estas medidas pretenden fomentar tanto el valor personal, logrando una atención adecuada para alcanzar los objetivos personales de los pacientes; como el valor técnico, ya que el objetivo es alcanzar los mejores resultados posibles con los recursos disponibles; el valor de asignación, con la distribución equitativa de los recursos entre todos los grupos de pacientes; y, por último, el valor social, a través de la contribución de la asistencia sanitaria a la participación social y la conectividad3.

    Estas pautas se deben adaptar con medidas específicas para que se beneficien las EERR3. En primer lugar, es necesario crear una estrategia a largo plazo para incluir el modelo de atención sanitaria basado en valor en las EERR, impulsando la adopción de las políticas necesarias y ayudando a coordinar la asistencia67. Por otro lado, se plantea esencial apoyar la investigación y fomentar la adecuación de las intervenciones para evitar la inequidad, reasignando los recursos si fuese necesario gracias a la posibilidad de personalizar la prevención, la atención sanitaria y la promoción de la salud. En definitiva, en las EERR, el nuevo paradigma de una atención sanitaria basada en el valor debe promover las tres «Es» (efectividad, eficiencia y equidad)11 y un plan cinco “Ps”, impulsando una medicina personalizada, preventiva, predictiva, participativa y poblacional68 con el objetivo de adaptar de una manera más individualizada el diagnóstico y las medidas terapéuticas o preventivas.


    REFERENCIAS

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    «EDUCAR EN RED»: LA GUÍA QUE FACILITA LA INCLUSIÓN EDUCATIVA DE ESTUDIANTES CON ENFERMEDADES RARAS O SIN DIAGNÓSTICO

    Nace la guía «Educar en Red: recursos para la inclusión», una herramienta de apoyo en el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado con enfermedad rara o sin diagnóstico. Esta guía ha sido presentada por la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), junto al Centro de Referencia Estatal de Personas con Enfermedades Raras y sus Familias (CREER) y gracias al apoyo de la Fundación Jesús Serra.

    La guía «Educar en Red» surge como una respuesta a la necesidad de facilitar la inclusión educativa de los estudiantes con enfermedades raras o sin diagnóstico, ofreciendo recursos y herramientas que ayuden a los docentes en su labor. La guía está dirigida a profesionales de la educación, y se compone de una serie de herramientas y recursos que pueden ser adaptados a las necesidades individuales de cada estudiante.

    Entre los recursos que ofrece la guía, se encuentran materiales educativos adaptados, recomendaciones para la adaptación del entorno educativo, herramientas para la detección temprana de problemas de aprendizaje, y estrategias para la inclusión y la participación activa de los estudiantes con enfermedades raras en el aula.

    Esta guía se enmarca en la iniciativa «Por una educación inclusiva, mejorando la atención a la diversidad», que busca mejorar la atención a la diversidad y la inclusión educativa en el sistema educativo español.

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