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En 2014, la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) impulsó el programa para el Acogimiento de menores con Enfermedades Raras (AcogER). Se trata de
un proyecto pionero para la atención a los niños que viven con enfermedades raras (EERR), y cuenta con la alianza entre FEDER y el Consejo General de Enfermería (CGE). Ambos trabajan desde 2018 en el llamamiento “AcogER+” dirigido a los 300.000 enfermeros españoles, cuyo objetivo es dar a conocer la posibilidad de que estos profesionales, con experiencia y preparación académica, sean los expertos ideales para atender a niños con EERR que no viven con sus familias por abandono, suspensión de la patria potestad u otros motivos, y acogerlos en sus casas de forma temporal o definitiva.
Durante la quinta edición del Encuentro Nacional sobre Menores con EERR atendidos por el Sistema de Protección a la Infancia, organizado por FEDER el pasado mes de octubre, el programa fue considerado un referente a nivel internacional, que ayuda a visibilizar el problema y a mejorar la atención hacia estos niños en la búsqueda de familias de acogida. Actualmente, cuenta con 21 profesionales dispuestos a acoger a niños con EERR y, desde su puesta en marcha, ya se han cuantificado 35 familias interesadas.
Se señaló que en la actualidad no se sabe con exactitud cuántos menores con EERR están siendo atendidos por el Sistema de Protección a la Infancia, y se hizo hincapié en la importancia de contar con datos epidemiológicos y sociosanitarios para poder cuantificar este número, con el objetivo de poder avanzar en la atención de estos niños. Durante este encuentro también se ha puesto de relieve la necesidad de establecer protocolos de colaboración entre las Comunidades Autónomas y las organizaciones de pacientes, con el fin de promocionar el acogimiento en general y el de los menores con EERR en particular.
female psychologist consulting patient at the desk in hospital. Medicine and health care concept
FERNANDO IGNACIO SÁNCHEZ MARTÍNEZ
Profesor de Economía Aplicada y Responsable del Grupo de Investigación en Economía de la Salud y Evaluación Económica de la Universidad de Murcia
La medición del valor de los tratamientos e intervenciones sanitarias es no solo un objetivo de interés para pacientes, clínicos, gestores y población en general, sino también un imperativo en el marco del proceso de asignación de los recursos sanitarios, cualquiera que sea el nivel (micro, meso o macro) en que dicho proceso tenga lugar. El criterio value for money aplicado a la toma de decisiones requiere ineludiblemente de una medida válida y lo más precisa posible de los dos elementos que componen la ecuación: el coste de las intervenciones y el valor que aportan. Mientras que la medición de los costes plantea retos de índole fundamentalmente técnica, la medida del valor, por su naturaleza multidimensional y su carácter poliédrico, está generalmente rodeada de un intenso debate que trasciende al ámbito puramente metodológico. Una de las cuestiones que concitan un creciente interés en relación con la medida del valor es la referida al alcance que la perspectiva de los pacientes (sus preferencias, sus percepciones, sus experiencias) debe tener en los procesos de medición del valor de las intervenciones en salud.
En el caso de las enfermedades raras (EERR), pese a que existe un consenso creciente en relación con la relevancia del punto de vista del paciente, por ser quien tiene una visión más nítida de los resultados en salud que verdaderamente importan, la evaluación de los nuevos tratamientos y, en consecuencia, el éxito o el fracaso del desarrollo de nuevos fármacos sigue descansando en medidas de resultados puramente clínicas (biológicas) que pueden estar bastante alejadas de los beneficios de los tratamientos que los pacientes valoran1.
Las medidas de resultados reportados por los pacientes (patient reported outcome measures, PROM) son cuestionarios estandarizados y validados mediante los cuales los pacientes expresan su percepción acerca del estado de salud en que se encuentran, a través de una serie de dimensiones o atributos representativos de su calidad de vida relacionada con la salud (CVRS). Las PROM forman parte de las denominadas medidas de resultados centradas en el paciente (patient-centered outcome measures, PCOM), cuya principal caracterís- tica es la de tratar de cuantificar de un modo directo el impacto de las enfermedades y los tratamientos sobre los resultados en salud que importan a los pacientes. Esto es, se orientan a evaluar cómo y cuánto impacta la enfermedad sobre la vida diaria de los pacientes y en qué grado ese impacto se ve significativamente aliviado como consecuencia de un tratamiento o intervención sanitaria.
Las PROM permiten, por tanto, la medición del resultado de las intervenciones desde el punto de vista de los pacientes, postulándose como un elemento clave en el proceso de evaluación de tecnologías sanitarias. Estas herramientas son, en todo caso, útiles para medir la efectividad y la seguridad de las intervenciones2, y su uso en la práctica clínica puede mejorar, además, la satisfacción de los pacientes, el manejo de los síntomas, la calidad de vida y las tasas de supervivencia3.
Uno de los principales problemas que surgen al tratar de utilizar PROM es la dificultad de encontrar un instrumento que sea capaz de medir lo que verdaderamente importa a los pacientes. Esta dificultad se torna aún mayor en el caso de las EERR, debido a la heterogeneidad y variabilidad que suele acompañar a estas patologías. Incluso entre pacientes de una misma enfermedad, los síntomas y efectos pueden variar notablemente entre individuos, lo que complica la identificación de los resultados que resulta relevante medir.
En principio, son tres las opciones si se desea utilizar una PROM: seleccionar un instrumento preexistente, adaptar uno de ellos, o diseñar ex novo una medida específica para una patología o un grupo de pacientes concretos. En cualquier caso, los pacientes, su experiencia, preferencias y valores han de guiar el proceso de diseño del instrumento para asegurar que se mide lo verdaderamente importante.
El uso de PROM en EERR se enfrenta, como ya se ha sugerido, a no pocos obstáculos, el principal de los cuales es la escasez de instrumentos validados para la población objetivo; en particular, aunque no solo, en el caso de niños y adolescentes. Otras dificultades surgen de los problemas de muestreo, recogida de datos y análisis de los mismos que se derivan de los reducidos tamaños muestrales y la heterogeneidad de las poblaciones objeto de interés; así como de los diversos contextos en los que se recoge la información, como es el caso de los estudios internacionales multicéntricos3.
A consecuencia de lo anterior, no existen muchas PROM específicas que estén disponibles para su uso en EERR. La dificultad de desarrollar medidas de resultados específicas para cada enfermedad sugiere que quizás la estrategia óptima consista en adaptar instrumentos existentes de un contexto a otro diferente. En este sentido, resultan prometedoras las experiencias de aplicación de instrumentos específicos para una determinada dimensión (dolor, fatiga, movilidad) en grupos o “familias” de EERR (las autoinmunes, en el caso de instrumentos centrados en la fatiga crónica; las neuromusculares, en el de instrumentos asociados con pérdida de la capacidad deambulatoria)1.
Por lo que respecta a los instrumentos genéricos de medida de la CVRS, la mayoría de ellos incluye ítems que pueden no ser relevantes o de aplicación en el caso de la patología en cuestión, introduciendo “ruido” en la medición. Ello no es óbice para que existan estudios que recurren a instrumentos genéricos, como el EQ-5D, para valorar la CVRS de los pacientes con EERR4. Una ventaja de recurrir a medidas genéricas basadas en preferencias, como el EQ-5D, es que permiten la cardinalización de las puntuaciones de los cuestionarios en una medida de la utilidad, apta para calcular Años de Vida Ajustados por la Calidad (AVAC) y, en consecuencia, estimaciones del coste por AVAC, en el contexto de estudios de evaluación económica. Son muy pocas las PROM específicas basadas en preferencias y, por tanto, susceptibles de generar utilidades (una de estas excepciones es el Amyotrophic Lateral Sclerosis Utility Index, ALSUI), por lo que la mejor alternativa al uso de instrumentos genéricos puede que sea el mapeo de medidas específicas no basadas en preferencias5.
De todo lo anterior no cabe deducir, en modo alguno, que las EERR sean un ámbito en el que las PROM tengan reducida aplicabilidad. Al contrario, se puede afirmar que el uso de PROM para evaluar el impacto de las EERR sobre la calidad de vida de los pacientes es cada vez más frecuente. Si, en un primer momento, lo más común fue recurrir a instrumentos de medida de CVRS genéricos, como el cuestionario Short Form 36 (SF-36), el Sickness Impact Profile (SIP) o, en el caso de niños y adolescentes, el Child Health Questionnaire (CHQ)6, posteriormente, se han ido desarrollando ins- trumentos específicos para determinadas EERR que se han utilizado como PROM en numerosos estudios con diferente finalidad. A modo de ejemplo, y sin ánimo de exhaustividad, se recogen algunos de estos instrumentos en la tabla 1, disponiéndose para muchos de ellos de versiones validadas en castellano.
Menos halagüeña es la evidencia acerca de la participación de los pacientes, a través del uso de PROM, en la investigación médica. Sólo un 17,4% de los medicamentos huérfanos incluyen PROM. Y menos de la mitad de los ensayos clínicos tienen una PROM como variable de evaluación (endpoint) primaria o secundaria7. En consecuencia, si bien el número de estudios publicados que utilizan PROM en EERR ha crecido significativamente en los últimos años, aún se necesita mejorar mucho para afianzar la centralidad del paciente en los procesos de investigación, desarrollo y evaluación de terapias.
Otra categoría de instrumentos basados en información procedente de los pacientes es la de las medidas de la experiencia reportada por los pacientes (PREM). A diferencia de las PROM, las PREM no se orientan a la medición de los resultados, sino a la visión que los pacientes tienen acerca de su experiencia asociada a los tratamientos que reciben. No son, por tanto, un indicador de la eficacia o de la efectividad de las intervenciones, sino de la calidad de la asistencia, desde el punto de vista de los pacientes. Se puede distinguir entre PREM relacionales y funcionales, estando las primeras referidas a la experiencia en las relaciones mantenidas durante los tratamientos (p.ej. si el paciente se ha sentido escuchado por el profesional), mientras que las segundas evalúan aspectos más técnicos, como las instalaciones o equipamientos disponibles, aunque hay estudios que combinan ambos aspectos en un único cuestionario8. Conviene advertir de que no hay que confundir las PREM con las encuestas de satisfacción, por cuanto las primeras tratan de evitar la subjetividad en la respuesta frecuente en las segundas, suscitando experiencias objetivas en lugar de meras opiniones. También en el caso de las PREM puede resultar útil adaptar instrumentos ya existentes, modificando determinados ítems y añadiendo otros específicos para pacientes de EERR. Un ejemplo de ello es la adaptación del IEXPAC -un instrumento con 11 ítems y una escala Likert de respuesta de 5 niveles, inicialmente diseñado para valorar la experiencia de pacientes con enfermeda- des crónicas-, consistente en modificar algo menos de la mitad de los ítems originales y añadir otros específicos con el fin de ajustar el instrumento al contexto de las EERR9.
Aunque las PROM y las PREM tienen distinta finalidad, su uso combinado de manera rutinaria en la práctica clínica permite conocer las percepciones de los pacientes, tanto respecto a los resultados de su asistencia, como en relación con el proceso asistencial y la calidad del mismo, contribuyendo a mejorar todas esas dimensiones. Pese a las dificultades metodológicas y prácticas que estas medidas centradas en los pacientes plantean en el ámbito específico de las EERR, merece la pena seguir profundizando en su diseño y en los procedimientos para su incorporación a la investigación, la evaluación de tratamientos y la toma de decisiones en el ámbito clínico.
REFERENCIAS
1. Morel, T. & Cano, S.J. (2017). Measuring what matters to rare disease patients – reflections on the work by the IRDiRC taskforce on patient-centered outcome measures. Orphanet Journal of Rare Diseases, 12:171.
2. Kingsley, C. Patel, S. (2017). Patient-reported outcome measures and patient-reported experience measures. British Journal of Anaesthesia. Education. 17(4): 137-144.
3. Slade, A., Isa, F., Kyte, D., Pankhurst, T., Kerecuk, L., Ferguson, J., Lipkin, G. & Calvert, M. (2018). Patient reported outcome measures in rare diseases: a narrative review. Orphanet Journal of Rare Diseases, 13:61.
4. Bastida, J., Lnertová, R., Serrano, P., Hens, M., Posada, M. y Oliva, J. (2012). Los costes socioeconómicos y la calidad de vida relacio- nada con la salud en pacientes con EERR en España. Instituto de Migraciones y Servicios Sociales. Proyecto no 167/10 [accesible en https://enfermedades-raras.org/images/pdf/los_costes_socioeconomicos_y_la_calidad_de_vida.pdf.
5. Meregaglia, M., Whittal, A., Nicod, E. & Drummond, M. (2020). ‘Mapping’ health state utility values from non-preference-based measures: a systematic literature review in rare diseases. Pharmacoeconomics, 38: 557-574.
6. Cohen, J.S. & Biesecker, B.B. Quality of life in rare genetic conditions: a systematic review of the literature. American Journal of Medical Genetics. Part A. 152A: 1136-1156.
7. Lanar, S., Acquadro, C., Seaton, J., Savre, I. & Arnould, B. (2020). To what degree are orphan durgs patient-centered? A review of the current state of clinical research in rare diseases. Orphanet Journal of Rare Diseases, 15:134.
8. Wolin, E.M., Leyden, J., Goldstein, G., Kolarova, T., Hollander, R. & Warner, R.P. (2017). Patient-Reported Experience of diagnosis, management and burden of neuroendocrine tumors. Pancreas. 46(5): 639-647.
9. Guilabert, M., Martínez-García, A., Sala-González, M., Solas, O. y Mira, J.J. (2020). Results of a PREM to measure the rare disease pa- tients’ caregivers experience: A Spanish crosssectional study. [accesible en https://www.researchsquare.com/article/rs-10542/v1].
El pasado mes de septiembre el European Joint Program on Rare Diseases (EJP RD, Programa Conjunto Europeo de Enfermedades Raras) celebró, en formato virtual, la segunda Asamblea General y la Reunión del Consorcio del Programa Conjunto Europeo de EERR.
El EJP RD engloba a más de 130 instituciones de 35 países -entre ellas 24 Redes Europeas de Referencia (ERN), agencias financiadoras, ministerios, institutos de investigación, universidades, hospitales y asociaciones de pacientes, entre otros-, y consta de cinco áreas denominadas pilares:
Pilar 0 (transversal): Coordinación y comunicación.
Pilar 1: Financiación y convocatorias de investigación.
Pilar 2: El acceso coordinado a los datos y servicios.
Pilar 3: Formación y empoderamiento.
Pilar 4: Innovación y apoyo a los ensayos clínicos.
Entre los principales fines de este programa están:
Mejorar la presentación de proyectos de investigación en convocatorias europeas.
Integrar datos compartidos en registros comunes.
Ampliar la formación.
Incluir herramientas relativas al desarrollo de ensayos clínicos.
Durante el encuentro, se revisaron y actualizaron los objetivos alcanzados desde el comienzo de la iniciativa en 2019, se analizaron las actividades llevadas a cabo, y se presentó el plan de trabajo para el próximo año.
Los seminarios web grabados estarán disponibles gratuitamente en el sitio web del EJP RD y en el canal oficial de Youtube, para compartir buenas prácticas, contenidos relevantes y materiales de apoyo.
El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) participa como institución integrada en este programa, concretamente a través del Instituto de Investigación de ER (IIER), de la Subdirección de Programas Internacionales y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER). El ISCIII co-lidera dos de los 20 paquetes de trabajo, participa en otros 7 y es una de las agencias financiadoras de esta iniciativa. En 2022 ostentará el secretariado de la convocatoria de proyectos conjuntos transnacionales.
Investigadores españoles han creado un repositorio colaborativo que recoge más de 2.000 genomas de individuos no relacionados y que permitirá conocer nuevas variantes de las enfermedades.
Esta plataforma denominada Servidor Colaborativo de Variabilidad Española (CSVS por sus siglas en inglés) ya recoge un total de 2.027 genomas y exomas de individuos españoles no emparentados.
Este proyecto está coordinado por expertos del Área de Bioinformática Clínica del Sistema Sanitario Público de Andalucía y del Centro de Investigación Biomédica en Red de EERR (CIBERER). Cuenta, además, con la colaboración de otros consorcios y proyectos como el Proyecto Genoma 1000 Navarra y The RareGenomics de Madrid.
Los investigadores de este proyecto han explicado que, por norma general, se tiende a secuenciar principalmente los genomas de personas con alguna enfermedad y no de personas sanas. Sin embargo, es necesario contar con la información genética de estas últimas para poder identificar diferencias genómicas que ayuden a tener un mayor conocimiento sobre las mutaciones relacionadas con las diferentes patologías. La CSVS permite que los pacientes de una enfermedad puedan considerarse como con- troles sanos para otra enfermedad suficientemente distinta, y esto puede servir para realizar estudios de nuevos genes e incluso estudios poblacionales sobre la prevalencia de variantes farmacogenómicas.
Este servidor colaborativo está desarrollado enteramente por un esfuerzo de crowdsourcing y constituye un ejemplo para futuras iniciativas en otros países con el objetivo de caracterizar la variabilidad local en todo el mundo.
El pasado mes de noviembre, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER) del Instituto de Salud Carlos III y su Consejo Asesor de Pacientes pusieron en marcha la Academia CIBERER para pacientes. Este proyecto aborda diversas temáticas relacionadas con la investigación de las enfermedades raras (EERR) como el diagnóstico, la edición génica, ensayos clínicos, la ética en la investigación, la terapia génica, los medicamentos huérfanos o el Big Data. El objetivo de esta academia virtual es contribuir a aumentar la capacitación de las personas afectadas por EERR, sus familiares y asociaciones, ofreciendo herramientas para que puedan formar parte activa, a través de la formación y la información, de los grupos de investigación.
En cada uno de los seminarios, programados en sesiones interactivas y con espacios de debate, participarán representantes de asociaciones de pacientes y expertos de cada uno de los temas, con los que los asistentes podrán intercambiar reflexiones y puntos de vista. El Consejo Asesor de pacientes del CIBERER es un órgano asesor que promoverá la participación de los pacientes como una forma de entender sus necesidades y lograr su implicación en las políticas de investigación del centro, así como de recoger sus prioridades en materia de investigación.
La primera actividad que se ha desarrollado en el marco de la Academia es una serie de seminarios sobre sorderas. Estos han sido organizados conjuntamente con la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS) y con profesionales que trabajan en hipoacusias. En estos primeros seminarios, en los que han participado la directora de FIAPAS e integrante del Consejo Asesor de Pacientes del CIBERER, Carmen Jáudenes, así como expertos del CIBERER y científicas del Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols, se han abordado temas como el diagnóstico genético, el tratamiento actual y la investigación en futuras terapias.
Para visitar la página web del CIBERER puede consultar el siguiente enlace: https://www.ciberer.es/
El pasado 4 de noviembre, la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) celebró la I Conferencia Foresight 2030, en la que especialistas y pacientes plan- tearon al Ministerio de Sanidad más de 30 propuestas para definir el futuro de las enfermedades raras (EERR) en la próxima década.
La conferencia, en formato virtual, es parte del proyecto Rare 2030 que busca «sentar las bases de un marco normativo enfocado en la investigación y las políticas sociosanitarias de estas patologías en Europa» explicó Juan Carrión, Presidente de FEDER y su Fundación. Se trata de un proyecto liderado por pacientes, motivado por la Alianza Europea de Enfermedades Raras
Más de 100 personas, incluyendo clínicos, gestores, representantes de la industria y pacientes, formaron parte de este encuentro. Las propuestas se articularon en torno a 5 ejes: atención integral, medicina personalizada, redes europeas de referencia, tratamiento farmacoterapéutico y salud digital en la era post COVID-19.
Entre las principales conclusiones se encuentran: la importancia de impulsar la investigación y el desarrollo de guías por grupos de patologías, la necesidad de desarrollar la medicina personalizada, la integración
de cada logro y cada reto pendiente en la Estrategia Nacional de EERR, y la necesidad de implicar a los pacientes en cada uno de los procesos.
Las conclusiones y sugerencias de políticas a adoptar serán la base de la estrategia de defensa de derechos de FEDER de cara al 2021. Además, se presentarán a las principales instituciones europeas con capacidad decisoria, entre ellas el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo.
El próximo mes de noviembre se celebra en modalidad online, el XIII Congreso Internacional de Enfermedades Raras, organizado por la Asociación de Enfermedades Raras D ́Genes y en colaboración con la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM).
Este evento está destinado a pacientes, familiares, profesionales, estudiantes y cualquier persona interesada en torno a las patologías poco frecuentes.
Para esta nueva edición, pensada en este formato por la situación de crisis sanitaria que está aconteciendo, el programa abordará los principales temas de interés en torno a las patologías poco frecuentes, nuevos avances y actualizaciones en tratamientos, diagnóstico, investigación y buenas prácticas del movimiento asociativo, así como de la administración.
La crisis sanitaria provocada por la Covid-19 ha desembocado en un retraso de pruebas, falta de tratamientos y visitas médicas, llevando a una situación de ansiedad y estrés a las personas que sufren enfer- medades minoritarias. Ante esta situación, el Servicio de Atención Psicológica (SAP) de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) ha desarrollado, durante estos meses, una serie de talleres y encuentros online con el objetivo de garantizar el bienestar de los pacientes.
Hasta 119 entidades y asociaciones, y un total de 420 personas con enfermedades poco frecuentes se han beneficiado de la atención y formación de este servicio. Los talleres han brindado un espacio de encuentro a pacientes y familiares, para dar respuesta a sus inquietudes, facilitar recursos para mejorar la organización familiar, y ofrecer apoyo emocional al colectivo.
Puede consultar los servicios que ofrece el SAP y el calendario de sus talleres y jornadas online a través del siguiente enlace:
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