martes, febrero 17, 2026
More
    Inicio Blog Página 56

    Renata Villoro – La importancia de las enfermedades raras desde el punto de vista médico y social

    RESUMEN

    Este artículo, publicado en 2008, describe la evolución de la importancia que le ha otorgado la comunidad médica y la sociedad en general a las enfermedades raras en las dos décadas anteriores a su publicación. Los autores señalan que antes del Orphan Drug Act, que entró en vigor en Estados Unidos en el año de 1983, las enfermedades raras habían sido víctimas de negligencia por parte de la industria farmacéutica a lo largo de muchos años. La primera toma de conciencia de la sociedad (americana) acerca de la importancia de estas enfermedades surge a raíz del informe de la Comisión Nacional de Enfermedades Huérfanas (National Comission on Orphan Disease) del gobierno de los EEUU en 1989. Dicho informe reportaba los resultados de las audiencias llevadas a cabo con múltiples organismos sociales, destacando los aspectos más significativos que afectan a las personas con enfermedades raras y a sus cuidadores. Entre estos figuraban la dificultad para conseguir financiamiento para la investigación y desarrollo (I+D) de nuevos fármacos, la escasa información disponible acerca de las enfermedades raras, la insuficiencia de cobertura médica para atender a los pacientes y la enorme limitación en la disponibilidad de tratamientos.

    Uno de los primeros intentos por estimar la prevalencia de enfermedades raras fue llevado a cabo por la Organización europea para Enfermedades Raras (Eurordis) en 2005. Este estudio no sólo proveía una estimación de la prevalencia de varias enfermedades raras sino que además destacaba la ausencia de datos confiables, la inconsistencia entre fuentes de información y la baja calidad de la metodología empleada en los estudios epidemiológicos. Además, los autores consideran que la clasificación internacional de enfermedades (CIE) ha sido siempre inapropiada para incluir a todas las enfermedades raras. Esta ausencia de un sistema de codificación universal ha sido una barrera para el registro apropiado de pacientes en bases de datos nacionales e internacionales, lo cual impide estimar la verdadera magnitud de la carga económica y social de las enfermedades raras. Al momento de la publicación de este artículo, el Directorado General para la Protección de los Consumidores de la Comisión Europea acababa de conformar un grupo de trabajo, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud, para proveer a la comunidad de pacientes con enfermedades raras de un sistema de clasificación universal.

    Los autores también señalan los primeros intentos por estimar la carga social de las enfermedades raras a través de una encuesta sobre calidad de vida relacionada con enfermedades crónicas que, por primera vez incluía enfermedades raras, en 2006. En ésta, el 8,2% de los pacientes sufría de alguna enfermedad rara, y entre los resultados destacaba que eran ellos quienes percibían la pérdida más grande en términos de oportunidades sociales, económicas, y de tratamiento. El artículo destaca el papel que han tenido los grupos de apoyo a pacientes para incrementar la conciencia social sobre la importancia de las enfermedades raras. El trabajo de estos grupos comienza en 1983, con la creación de la Organización Nacional de Enfermedades Raras (National Organization of Rare Disorders, NORD) en EEUU, seguida de la creación de la Alianza Genética (Genetic Alliance) en 1986. En Europa, Eurordis es una alianza de asociaciones de pacientes creada en 1997, que desde su fundación ha contribuido a promover la importancia social de las enfermedades raras con el fin de incrementar la calidad de vida de los pacientes, la inversión en I+D y el acceso a nuevos tratamientos. Asimismo, la Plataforma Europea de Organizaciones de Pacientes, Ciencia e Industria, creada en 1994, ha convertido el desarrollo de nuevos tratamientos para enfermedades raras en uno de sus objetivos más importantes en los últimos años.

    Los autores concluyen que a lo largo de las dos décadas anteriores a la publicación de este artículo el reconocimiento de la importancia que tienen las enfermedades raras en el ámbito médico y social se incrementó considerablemente como resultado del trabajo de diferentes asociaciones de pacientes y de iniciativas académicas (tanto clínicas como sociales) y políticas. Esto ha contribuido a la creación de incentivos a la inversión en I+D así como incentivos de mercado, que a su vez han incrementado el interés de la industria farmacéutica. No obstante, el artículo señala que aún es necesario e importante incrementar programas de investigación sobre enfermedades raras con el fin de desarrollar tratamientos para un número sustancial de pacientes afectados.

    COMENTARIO

    El artículo resume de manera integral los avances que ha tenido la toma de conciencia sobre las enfermedades raras en las dos décadas previas a su publicación en 2008. El papel de la sociedad, en especial de las asociaciones de pacientes, destaca como fundamental en el diseño de incentivos y políticas que fomenten la inversión en I+D en medicamentos huérfanos. Asimismo, la importancia otorgada a la estimación de la magnitud de la carga social de las enfermedades raras ha ido en aumento.

    Casi diez años tras la publicación de este artículo, las políticas de incentivos a la inversión en I+D y la manufactura de medicamentos huérfanos que han surgido a raíz del gran esfuerzo de pacientes, académicos y políticos, siguen teniendo por objeto que los pacientes con enfermedades raras tengan acceso a tratamientos.1 En efecto, desde la entrada en vigor del Orphan Drug Act en 1983 en EE.UU, las autoridades de la mayor parte de los países desarrollados han aprobado legislaciones específicas sobre medicamentos huérfanos, estableciendo distintos incentivos para estimular su desarrollo y fomentar el acceso de los pacientes a los mismos. En la Unión Europea existen subvenciones específicas como por ejemplo el Programa de Salud Pública de la UE. Por su parte, cada miembro ha aprobado un Plan Nacionales de Enfermedades Raras, o está en proceso de hacerlo próximamente. En España se cuenta ya con la Estrategia en Enfermedades Raras del Sistema Nacional de Salud, que establece objetivos y recomendaciones en torno a siete líneas estratégicas. Esto ha fomentado la creación de oportunidades de mercado para la industria farmacéutica, que también ha realizado un esfuerzo importante desarrollando nuevos medicamentos huérfanos.

    El impacto positivo que han tenido en los últimos años las políticas públicas dirigidas a las enfermedades raras en los países occidentales sobre el desarrollo de nuevos tratamientos, su aprobación y su comercialización es innegable. El crecimiento de la toma de conciencia de la sociedad, promovido en gran parte por las asociaciones de pacientes es igualmente evidente. No obstante, aún queda mucho por hacer. Desde la aparición del Orphan Drug Act en los años ochenta, ha quedado claro que las políticas públicas referentes a enfermedades raras deben perseguir en última instancia dos objetivos primordiales: a) la comercialización de nuevos medicamentos huérfanos, y b) el acceso efectivo de los pacientes a los mismos. A pesar de la aprobación y la comercialización de nuevos medicamentos huérfanos, y de los incentivos otorgados a la investigación en I+D, el acceso efectivo de los pacientes a los mismos sigue siendo muy limitado. Más allá de los altos precios de los medicamentos inherentes a los medicamentos dirigidos a grupos de personas muy reducidos2, muchos pacientes aún permanecen sin acceso a pruebas de diagnóstico adecuadas, lo que incrementa en ocasiones hasta en 30 años la obtención de un diagnóstico correcto, acarreando un alto riesgo de complicaciones médicas y de secuelas de salud importantes.3 Por lo tanto, la concentración de las políticas públicas en un futuro cercano, además de seguir promoviendo incentivos a la investigación en I+D y favoreciendo la comercialización de los medicamentos huérfanos, debe concentrarse en su otro objetivo primordial: lograr que la provisión de medicamentos huérfanos sea realmente efectiva, rápida, transparente y equitativa. En efecto, aún queda mucho por hacer para incrementar la conciencia de la importancia que tienen las enfermedades raras no sólo desde el punto de vista médico, sino desde el punto de vista de una sociedad que pretende ser justa y equitativa con todos sus enfermos.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Côté A, Keating B. Whay is Wrong with Orphan Drug Policies? Value in Health, 2012:15;1185-1191.
    2. McCabe C, Tsuchiya A, Claxton K, Raftery J. Assessing the economic challenges posed by orphan drugs: a comment on Drummond et al. Int J Technol Assess Health Care 2007;23:397-401.
    3. Eurordis. EurordisCare2: survey of diagnostic delays, 8 diseases, Europe. http://www.eurordis.org/fr/publication/survey-delay-diagnosis-8-rare-diseases-europe-%E2%80%98eurordiscare2%E2%80%99 (Accedido en septiembre 2015).

    Roberto Marín Gil – Fármacos efectivos en enfermedades raras: una oferta que no podremos rechazar

    Roberto Marín Gil


    Farmacéutico Especialista de Área Hospital de Valme, Sevilla

    RESUMEN

    Este artículo refleja la discusión de un encuentro internacional sobre enfermedades raras (EE.RR) celebrado en Marzo de 2015. Cuenta con la participación de clínicos y académicos de instituciones internacionales de referencia tanto en el tratamiento de las enfermedades raras como en la evaluación de medicamentos y economía de la salud.

    Analizan los resultados de la política de incentivos a la I+D en EE.RR que comenzó en la Unión Europea en el año 2000, que cumpliendo con su objetivo, ha supuesto un atractivo comercial para las compañías farmacéuticas. Por otro lado, destacan la aprobación de más de 100 principios activos desde entonces con resultados clínicos que califican de sustanciales e incluso espectaculares en algunos casos. La otra cara de la moneda la representa el elevado precio de estos medicamentos, que a su vez plantea importantes problemas de financiación a los sistemas sanitarios y de acceso a los pacientes.

    Los autores comentan el caso de Ivacaftor en Fibrosis Quística (FQ), fármaco desarrollado inicialmente para la mutación G551D-CFTR de esta enfermedad, como ejemplo de contribución de los pacientes y la sociedad a la investigación de las EE.RR. La investigación básica que permitió el descubrimiento del gen CFTR y sus mutaciones fue fruto de una estrecha colaboración entre sector público, asociación de pacientes e industria farmacéutica. El elevado número de años del proceso de investigación, junto con un número relativamente pequeño de pacientes a tratar, hacen que el coste de amortización de la inversión de este tratamiento siga siendo elevado.

    Consideran que los incentivos establecidos por las agencias públicas para promover la investigación de EE.RR son un signo positivo de la priorización de estos pacientes con necesidades especiales pero si no existe un exhaustivo control de resultados en salud se pueden volver contraproducentes. Se necesitan mecanismos que permitan pagar por resultados, con el fin de poder financiar estos tratamientos y así garantizar el acceso de los pacientes a los mismos. Al elevado coste de amortización se le suma el problema de la cronicidad que caracteriza a gran parte de las enfermedades raras. Es decir, el impacto presupuesto con un horizonte del final de la vida puede llegar a suponer una cantidad importante para los SNS.

    Los autores constatan el problema de financiación de estos tratamientos y plantean líneas de mejora. Por un lado resaltan la necesidad de concentrar la población en centros de referencia y poner en marcha registros potentes por parte de organismos independientes que permitan un diagnóstico y manejo experto de estos pacientes a la vez que generan resultados fiables sobre los efectos del tratamiento y la evolución de la enfermedad. También proponen una negociación sistemática de los precios de estos fármacos que se realice a nivel europeo y que impida un rechazo de reembolso por motivos económicos cuando han demostrado efectividad. Defienden por último que la fijación de precio permita un margen razonable de beneficio a las compañías implicadas pero con una justificación del mismo basada en el coste de producción.

    COMENTARIO

    El artículo aborda de una manera breve pero integral los problemas que amenazan el desarrollo de medicamentos huérfanos y la financiación de los mismos en la actualidad. Se refleja claramente el éxito de los subsidios “push” que tratan de incentivar la investigación de EE.RR promoviendo la I+D a nivel básico con fondos públicos, proporcionando condiciones especiales de exclusividad o reduciendo tasas administrativas para estos fármacos.1 Sin embargo resaltan un problema importante en los subsidios “pull” que deben recompensar los resultados obtenidos. Este punto es clave para dar solución al problema de financiación de estos tratamientos. Al igual que en otras áreas terapéuticas, con elevado impacto presupuestario, habrá que buscar un mecanismo que permita el ajuste entre precio y resultados.

    La implementación de registros de pacientes potentes y la distribución a centros de referencia es sin duda una medida urgente que debe estructurarse a nivel nacional a la mayor brevedad y que ha permitido una generación de conocimiento excelente sobre EE.RR en países de nuestro entorno como Holanda. El registro está en marcha en nuestro país liderado por el Instituto de Salud Carlos III pero su éxito dependerá de la participación de administraciones autonómicas, pacientes e investigadores. Por otro lado, las principales trabas al correcto funcionamiento de una red de centros de referencia en nuestro país provienen de los obstáculos administrativos que plantean las comunidades autónomas a la financiación de procesos y tratamientos fuera de su geografía (y por tanto de su control directo).

    Por último, los autores plantean de algún modo una rendición incondicional del pagador defendiendo literalmente que siempre que haya un tratamiento efectivo para el tratamiento de una enfermedad rara debe financiarse independiente del precio. Esta afirmación choca frontalmente con la corriente que defiende el establecimiento de precio basado en el valor2, de forma que la recompensa sea proporcional a los beneficios obtenidos y no a los costes de producción como defiende este artículo. Es prácticamente imposible conocer el coste real de producción de un fármaco por los costes hundidos de investigación, los costes no relacionados con I+D que se imputan al desarrollo y la influencia de los riesgos de inversión que supone el mercado farmacéutico en sí (alta tasa de fracaso y acceso incierto).

    Sin duda es razonable que el precio de un nuevo fármaco para EE.RR tenga un precio superior por la población limitada de pacientes a la que se dirige, siempre que se trate de una enfermedad discapacitante o grave, pero esto no debería ser el único modulador del precio como se refleja en la gráfica de Simoens, en la que el precio aumenta exponencialmente al reducirse el número de pacientes candidatos3.

    Además, la fijación de precio inicial para un número ínfimo de pacientes, se ve habitualmente seguida de una ampliación de indicaciones. Esto puede llegar a suponer un incremento de la población candidata a tratar, y por lo tanto, en algunos casos, quizás podría servir para revisar el precio por paciente.

    Igualmente es fundamental utilizar correctamente el análisis de subgrupos para identificar los pacientes en los que se produce un beneficio clínicamente relevante y no valorar por igual cualquier beneficio marginal.

    Parece por tanto razonable que se tengan en cuenta factores específicos del entorno de EE.RR a la hora de establecer un precio por paciente que incluyan de forma sistemática elementos objetivos como el beneficio terapéutico adicional, la existencia o no de alternativas, la gravedad de la enfermedad o la población de pacientes. La ponderación de estos factores no está clara pero solo la obtención de datos empíricos en un marco estable para el financiador y el fabricante permitirá conseguir una perspectiva útil de esta estrategia4.

    Por tanto como respuesta a la pregunta planteada por los autores ¿estamos cumpliendo nuestro compromiso con las EE.RR?, la respuesta es que todavía no. Aunque se ha mejorado en la promoción de la I+D y el descubrimiento de nuevos fármacos no hemos conseguido regular adecuadamente el impacto presupuestario ni la valoración monetaria de estos avances creando un desfase importante en el momento crítico de acceso al paciente. Sin duda, todos los agentes implicados deben aportar creatividad en este momento decisivo pero recordando las palabras de Jean Paul Sartre: “El compromiso es un acto, no una palabra”.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Côté A, Keating B. What is wrong with orphan drug policies? Value Health. 2012 Dec;15(8):1185-91.
    2. Claxton K, Briggs A, Buxton MJ, Culyer AJ, McCabe C, Walker S, Sculpher MJ. Value based pricing for NHS drugs: an opportunity not to be missed? BMJ. 2008 Feb 2;336(7638):251-4
    3. Simoens S. Pricing and reimbursement of orphan drugs: the need for more transparency. Orphanet J Rare Dis. 2011 Jun 17;6:42.
    4. Picavet E, Morel T, Cassiman D, Simoens S. Shining a light in the black box of orphan drug pricing.

    Aspectos clave en el entorno actual

    Una enfermedad rara (ER) es aquella enfermedad debilitante, crónica o potencialmente mortal, que afecta a menos de 5 de cada 10.000 personas en la Unión Europea.1

    Se considera que una enfermedad es rara cuando afecta a menos de 245.000 europeos.

    Por su parte, en Estados Unidos se considera que una enfermedad es rara cuando afecta a menos de 200.000 personas (lo que equivale a una tasa de 6,6 por cada 10.000), mientras que en Japón debe afectar a menos de 50.000 personas (tasa de 3,9) y en Australia a menos de 2.000 personas (tasa de 0,9) (ver tabla 1).2

    Dentro de las enfermedades raras, las más infrecuentes se denominan enfermedades ultra-raras. En el Reino Unido este subconjunto se define como aquella afección grave que afecta a menos de 2 de cada 100.000 personas.

    Hasta la fecha se han descubierto más de 6.000 enfermedades raras distintas. En conjunto, estas enfermedades tienen una prevalencia total de entre el 6% y el 8% de la población europea, es decir, afectan o podrán afectar en algún momento de su vida a entre 27 y 36 millones de europeos.3 Aplicando estos porcentajes a la población española4, se estima que en España podrían existir actualmente 2,8 millones de afectados.

    A pesar de su gran diversidad, las enfermedades raras presentan algunos rasgos comunes más allá de su baja tasa de prevalencia. El 80% de ellas son enfermedades crónicas de origen genético.5 Otras son cánceres poco frecuentes, enfermedades autoinmunitarias, mal formaciones congénitas o enfermedades tóxicas e infecciosas, entre otras categorías.

    En la mayoría de las enfermedades raras, los signos pueden observarse desde el nacimiento o la infancia, como es el caso de la atrofia muscular espinal proximal, la neurofibromatosis, la osteogénesis imperfecta, la condrodisplasia o el síndrome de Rett. Sin embargo, muchas enfermedades raras aparecen durante la edad adulta, como sucede con la enfermedad de Huntington, la enfermedad de Crohn, la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, la esclerosis lateral amiotrófica, el sarcoma de Kaposi o el cáncer de tiroides.6

    Este tipo de enfermedades a menudo carecen de tratamiento específico y eficaz y, en muchas ocasiones, la práctica médica consiste en tratar los síntomas para mejorar la calidad y esperanza de vida.

    En su gran mayoría se trata de enfermedades graves, degenerativas y potencialmente discapacitantes y/o mortales donde tanto la calidad de vida como la autonomía personal se ven gravemente comprometidas.

    De hecho, se estima que más de un 70% de los afectados posee el certificado de discapacidad, y que la media de horas de dedicación al cuidado de un afectado es de 5 horas diarias7. Así, las enfermedades raras afectan sustancialmente a la vida cotidiana de los pacientes y de sus familias, así como a sus oportunidades laborales y de formación. Según una encuesta realizada por la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), el 41% de los casos habían perdido oportunidades laborales como consecuencia de su dolencia, y el 37% oportunidades de formación7.

    Por otro lado, su diagnóstico suele ser un proceso lento y difícil. El promedio de tiempo estimado que transcurre entre la aparición de los primeros síntomas hasta la consecución del diagnóstico es de 5 años, y en uno de cada cinco casos transcurren 10 o más años hasta lograr el diagnóstico adecuado (gráfico 1). 8

    Asimismo, estas enfermedades pueden tener implicaciones psicológicas importantes. Dado el escaso número de pacientes afectados, pueden producir aislamiento al carecer el paciente de contacto con otros pacientes o familias afectadas. Además, tres cuartas partes de las personas que padecen enfermedades raras se han sentido discriminadas al menos en alguna ocasión por motivo de su enfermedad.7 Por todo ello, las enfermedades raras conllevan una elevada carga psicosocial para el paciente y su familia.

    Los medicamentos huérfanos están dirigidos a tratar las enfermedades raras.

    Como tales, las empresas farmacéuticas que podrían desarrollar los MM.HH se enfrentan a ciertos retos que los medicamentos para enfermedades prevalentes no conllevan. Por ejemplo, deben enfrentarse a la difícil identificación de los pacientes afectados, a la heterogeneidad de la enfermedad, al limitado conocimiento existente y a la realización de ensayos clínicos a partir de muestras pequeñas y fragmentadas de pacientes, lo que eleva tanto la inversión necesaria para desarrollar un nuevo tratamiento como la incertidumbre asociada a su efectividad. Además, las empresas deberán recuperar la inversión realizada en I+D+i con ventas a un número muy reducido de pacientes antes de que expire la correspondiente patente. Así, en 2014 el coste medio anual de un medicamento huérfano en Estados Unidos fue de casi 112.000 dólares, esto es 4,8 veces más que un medicamento no huérfano (gráfico 2).

    Por ello, las autoridades de la mayor parte de los países desarrollados han aprobado legislaciones específicas sobre medicamentos huérfanos, estableciendo una serie de incentivos para estimular su desarrollo y fomentar el acceso de los pacientes a los mismos, aduciendo motivos de salud pública, fallos de mercado y externalidades positivas.

    Estados Unidos fue el primer país que desarrolló una ley específica para estimular los medicamentos huérfanos (Orphan Drug Act, 1983), otorgando subvenciones y otras medidas de apoyo a los medicamentos designados como huérfanos, ya sea por su baja prevalencia o porque no se espera que rinda beneficios económicos en los 7 años posteriores a su aprobación.9 Le siguieron otros países como Singapur (1991), Japón (1993) o Australia (1998).

    En Europa se estableció en el año 2000 la Resolución (CE) 141/2000 sobre medicamentos huérfanos, que establece la definición de medicamento huérfano de uso humano y fija un conjunto de incentivos para estimular su desarrollo y fomentar el acceso a los mismos por parte de los pacientes. En la UE, un medicamento puede ser designado como huérfano siempre y cuando tenga como finalidad tratar, prevenir o diagnosticar una enfermedad de prevalencia menor a 5 por 10.000 que ponga en riesgo la vida del paciente o suponga un debilitamiento crónico. Otra condición a tener en cuenta es que la enfermedad en cuestión carezca de tratamiento alternativo o que el nuevo medicamento aporte un beneficio adicional.

    Los reguladores europeos han establecido distintos tipos de incentivos al desarrollo de medicamentos huérfanos: procedimiento centralizado de autorización por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), derecho de exclusividad comercial de 10 años (12 si son de uso pediátrico) desde el momento de la autorización de comercialización, asesoramiento técnico-científico en la elaboración de protocolos.

    Asimismo, existen ayudas y subvenciones específicas de la UE en este ámbito, como el Tercer Programa de Salud de la UE 2014-2020, que compila el proyecto EUROPLAN (European Project for Rare Diseases National Plans Development)10 para desarrollar planes nacionales sobre enfermedades raras. El programa de trabajo incluye la creación de redes de referencia, así como de bases de datos de información y registros sobre con enfermedades raras.11

    Por su parte, todos los Estados miembro de la UE han aprobado planes nacionales de enfermedades raras, o están en proceso de hacerlo próximamente.12 En España se aprobó en 2009 la Estrategia en Enfermedades Raras del Sistema Nacional de Salud, que fue actualizada en 2014, y que establece objetivos y recomendaciones en torno a siete líneas estratégicas: información, prevención, atención sanitaria, terapias, atención sociosanitaria, investigación y formación.13

    Las especificidades de las enfermedades raras -número limitado de pacientes y escasez de conocimientos y especialización al respecto- hacen que destaquen como un ámbito de elevado valor añadido a nivel europeo. Así, las enfermedades raras se han convertido en una de las prioridades sanitarias de la Unión Europea y de los Estados miembro, donde la acción se ha centrado en los últimos años en mejorar el intercambio de información existente (creando plataformas y registros de pacientes) y en desarrollar estrategias y mecanismos de coordinación (a nivel europeo, nacional y regional) y de cooperación (público-privada).

    La industria ha realizado un esfuerzo muy importante por poner en el mercado un gran número de medicamentos huérfanos, si bien existe un cuello de botella en el acceso a los mismos por parte de los pacientes.

    Desde la aprobación de la legislación europea sobre medicamentos huérfanos (año 2000), la designación de un fármaco como huérfano puede solicitarse a la Agencia Europea del Medicamento en cualquier momento del desarrollo clínico de un tratamiento. Sin embargo, a pesar de ser designados por la EMA como huérfanos, muchos medicamentos no llegan a alcanzar la autorización de comercialización. En efecto, desde el año 2000, la EMA ha concedido la designación de medicamento huérfano más de 1.400 productos (gráfico 3), pero sólo en torno a 110 han recibido autorización de comercialización. En Estados Unidos se han designado casi 3.300 medicamentos huérfanos desde 1983 (gráfico 3), de los cuales se ha aprobado la comercialización de más de 515.14,15

    El 41% de las designaciones de medicamentos huérfanos en la UE pertenecen a 20 indicaciones terapéuticas, donde las oncológicas tienen una elevada presencia (gráfico 4).

    Como ya se ha comentado, la evolución del número de medicamentos huérfanos autorizados en Europa demuestra que el reglamento ha sido un éxito en incentivar a las empresas farmacéuticas a desarrollar este tipo de medicamentos.

    Sin embargo, este dato es sólo una medida parcial del avance producido, ya que el acceso efectivo de los pacientes a los tratamientos disponibles sigue siendo, en muchos casos, limitado, de modo que no se traduce en un aumento efectivo de su esperanza de vida y/o de la calidad de vida.

    Por ello, deben aunarse esfuerzos entre la industria y las autoridades sanitarias para tratar de la mejor manera posible el equilibrio entre el acceso al tratamiento de una persona con una afección grave infrecuente y la sostenibilidad del sistema sanitario. Una mayor cooperación europea podría ayudar a compartir los escasos conocimientos disponibles en el ámbito de las enfermedades raras y a combinar los recursos de la manera más eficiente posible, a través de la creación de sinergias y de incentivos adicionales a nivel nacional y supranacional, con el objetivo final de obtener una provisión más rápida, transparente, predecible y equitativa de los medicamentos huérfanos.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. European Parliament and the Council of the European Union. Regulation (EC) No 141/2000 of the European Parliament and the Council of 16 December 1999 on orphan medicinal products. Official Journal od the European Communities 2000.18:1-5.
    2. Institute of Medicine of the National Academies. Rare Diseases and Orphan Products. Accelerating Research and Development. The National Academies Press. 2010.
    3. EURORDIS. 2013; http://www.eurordis.org/es/enfermedades-raras.
    4. InstitutoNacionaldeEstadística(INE).Cifrasdepoblaciónycensosdemográficos.http://www.ine.es/inebmenu/mnu_cifraspob.htm.
    5. EURORDIS. Rare diseases: Understanding this public health priority. 2005.
    6. Orphanet.http://www.orpha.net/consor/cgi-bin/Education_AboutRareDiseases.php?lng=ES.
    7. Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER). http://enfermedades-raras.org/index.php/enfermedades-raras/enfermedades-raras-en-cifras.
    8. Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER). Estudio sobre situación de Necesidades Sociosanitarias de las personas con Enfermedades Raras en España. Estudio ENSERio. 2009.
    9. Federal Drug Administration. Orphan Drug Act. 1983.
    10. European Commission. EUROPLAN (European Project for Rare Diseases National Plans Development). http://www.europlanproject.eu.
    11. European Commission. HORIZON 2020 WORK PROGRAMME 2014–2015. Health, demographic change and wellbeing. 10 December 2014 2014.
    12. European Union Committee of Experts on Rare Diseases. Report on the State of the Art of Rare Disease Activities in Europe. 2013.
    13. Ministerio de Sanidad y Política Social. Estrategia en Enfermedades Raras del Sistema Nacional de Salud. 2009.
    14. EuropeanCommission.http://ec.europa.eu/health/human-use/orphan-medicines/index_en.htm.
    15. Federal Drug Administration. http://www.fdalawblog.net/fda_law_blog_hyman_phelps/2015/ 02/the-2014-numbers-are-in-fdas-orphan-drug-program-shatters-records.html.

    ÁLVARO HIDALGO y JOSE LUIS POVEDA – newsRARE nace con la intención de llegar a todos los públicos

    ÁLVARO HIDALGO y JOSE LUIS POVEDA


    Las enfermedades raras constituyen uno de los mayores retos para la medicina, los profesionales sanitarios, los sistemas nacionales de salud y sobre todo para los pacientes que las sufren.

    Cuando analizamos las enfermedades raras desde la óptica particular comprendemos que el escaso número de pacientes que presenta cada enfermedad rara dificulta el avance científico, ya que es muy complejo desarrollar ensayos clínicos que tengan la robustez y validez que de forma estandarizada se observa en el caso de las enfermedades convencionales. Además, la ausencia en muchas ocasiones de tratamientos alternativos, junto a los graves efectos que éstas producen sobre la salud y la calidad de vida de los pacientes, hace que sea muy complejo disponer de grupos de control en dichos ensayos clínicos. Por otro lado, su carácter poco frecuente hace que el diagnóstico muchas veces sea complejo y se demore en exceso en el tiempo, lo que produce incertidumbre y sufrimiento a los pacientes. Del mismo modo, el conocimiento por parte de los profesionales de este tipo de patologías suele ser escaso y estar bastante focalizado. En este sentido, si la medicina muchas veces es el paradigma de la especialización, en el caso de las enfermedades raras esta especialización es llevada hasta su máxima expresión. Por este motivo, es necesario contar con centros de referencia y redes profesionales que conecten a los expertos en cada patología para poder compartir el conocimiento, hallazgos y experiencias. Por otro lado el coste de los tratamientos hace que su abordaje de forma aislada para un hospital pueda generar dificultades y obstáculos que desde una óptica un poco más centralizada se pueda articular de forma más sencilla y con una mayor visión de conjunto. Por último, si cualquier paciente ante una enfermedad necesita apoyo e información, en el caso de las enfermedades raras estos requerimientos se multiplican por la propia naturaleza de las patologías que sufren.

    Este análisis desde el punto de vista particular de cada enfermedad rara, válido en cada uno de los casos, puede hacer que se difumine el impacto y la magnitud del desafío que las enfermedades raras suponen para los Sistemas Nacionales de Salud (SNS). Aunque cada enfermedad rara afecta a pocas personas, hasta la fecha se han descrito entre 5.000 y 8.000 y se estima que, en conjunto, las padecen unos 30 millones de europeos. La mayoría son enfermedades genéticas (el 80%), cánceres poco frecuentes, malformaciones congénitas, enfermedades autoinmunes, tóxicas o infecciosas. Sin embargo, esta categorización es compleja debido a la gran diversidad de definiciones de lo que se considera una enfermedad rara. Como se verá a lo largo del presente número, existen 296 definiciones de enfermedades raras, aunque en casi todos los casos se utiliza la prevalencia como criterio para su definición siendo el rango más utilizado el que se sitúa entre los 40 y los 50 casos por 100.000 habitantes, con un valor medio situado a nivel mundial en los 40 casos por 100.000 habitantes.

    Hasta la fecha, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha autorizado la comercialización de 114 medicamentos huérfanos. En torno a 500 fármacos huérfanos nuevos se encuentran en fase de investigación, y ya hay suficiente información para predecir que su impacto presupuestario será del 4-5% del total del gasto farmacéutico de los SNS de los países occidentales. Adicionalmente, la elevada razón coste por “año de vida ajustado por calidad” (AVAC) que presentan muchos de estos medicamentos, junto con la alta incertidumbre sobre su eficacia derivada de las limitaciones de sus ensayos clínicos, han desatado controversias en torno al valor social de estos medicamentos y plantean dificultades sobre cuál es la mejor manera de financiarlos y dar acceso a los pacientes. En este sentido, parece claro que las sociedades occidentales están dispuestas a pagar más por el tratamiento de estas enfermedades que por el de otras más frecuentes. Ahora bien, su elevado coste de oportunidad y la necesidad de conjugar eficiencia y equidad hace que sea necesario poner de relieve las peculiaridades de estas enfermedades y los hechos que hacen su abordaje diferencial, sin que podamos perder de vista la viabilidad y sostenibilidad de los actuales SNS.

    Todos estos aspectos, hacen que sea necesario tener una mayor información tanto sobre las enfermedades raras como de los medicamentos huérfanos. Este es precisamente el objetivo de esta publicación que nace con este primer número. Ser un canal de difusión, formación, expresión y debate de todos los elementos que rodean a las enfermedades raras. Queremos ofrecer información detallada y de calidad. Rigurosa desde el punto de vista científico, pero también accesible para una audiencia más amplia que los profesionales clínicos, la administración o la industria farmacéutica. Por este motivo, en cada número abordaremos un tema en profundidad que será el hilo conductor del mismo. En esta ocasión hemos elegido, como no podía ser de otra forma, el concepto de enfermedad rara, medicamento huérfano y el apoyo institucional que este tipo de enfermedades tienen. En los próximos números nos centraremos en aspectos que tienen que ver con el registro de pacientes, la evaluación económica de este tipo de medicamentos y el debate sobre la mejor forma de financiarlos. Siempre intentaremos abordar cada uno de estos aspectos desde una óptica multidisciplinar: el profesional sanitario – especialistas, farmacéuticos, personal de enfermería, psicólogos…–, el gestor o decisor, el economista o evaluador, el paciente y la sociedad en su conjunto.

    Esperemos que lo que hoy nace tenga un amplio recorrido y cuente con el apoyo, sugerencias y contribuciones de todos los que tienen interés en las enfermedades raras.

    NO TE PIERDAS