viernes, febrero 13, 2026
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    Luis Miguel Aras portilla – Síndrome de Dravet: la voz de las personas afectadas

    Dr. Luis Miguel Aras portilla – Director ejecutivo de la asociación ApoyoDravet

    ¿Nos puede comentar algunos datos de interés sobre la asociación ApoyoDravet?

    LMA: ApoyoDravet (www.apoyo-dravet.eu) es una entidad que surge en el año 2015, sobre todo en torno a dos grupos: un grupo de familias afectadas por el síndrome de Dravet y un grupo de profesionales sanitarios del Hospital de Donostia. Unos traían la fuerza y las necesidades de las familias de los afectados y otros aportaban un acercamiento a la medicina de precisión que se estaba desarrollando en ese hospital. Juntos, constituimos una plataforma donde médicos, investigadores y familias, trabajamos en conjunto, desarrollando proyectos muy centrados en la promoción de la investigación.

    Desarrollamos estrategias de promoción de investigación, tenemos nuestra propia red de investigación, con catorce grupos, y usamos todo ese conocimiento para generar proyectos sociales que aumenten la calidad de vida de los afectados. En definitiva, un apoyo para la construcción multidisciplinar orientada a la modificación de enfermedades, como el síndrome de Dravet, pero también a otras epilepsias refractarias y no sólo en España, sino con socios de otros países.

    ¿Qué significa vivir con una patología como Dravet?

    LMA: El síndrome de Dravet es una enfermedad neurológica que los médicos incluimos dentro de los conceptos de encefalopatías epilépticas, que son epilepsias refractarias graves que no solo cursan con crisis epilépticas no controladas a pesar de la medicación existente en el momento, sino que cursan con otros trastornos neurológicos. Entonces, aparte de las crisis epilépticas frecuentes, los pacientes sufren trastornos de discapacidad intelectual y cognitiva, tienen problemas de conducta y sobre todo tienen una mortalidad muy alta. Casi el 16% de los afectados no llegan a adultos, por lo tanto, es una tormenta que entra dentro de las familias porque tienen que estar las 24 horas con cuidados, 7 días a la semana para saber de dónde viene la crisis, para atenderla y para combatir las discapacidades asociadas, que son enormes. Estos niños y adultos suelen ser grandes dependientes, con al menos un 75% de discapacidad. Por lo tanto, se trata de una enfermedad genética rara, pero con muchos casos en el mundo, que necesita nuevos acercamientos más allá de los antiepilépticos que ya tenemos. Necesitamos fármacos y estrategias que modifiquen la enfermedad y que ayuden directamente las familias y cuidadores, que sufren elevados niveles de estrés.

    Dado que, lamentablemente, los afectados del síndrome de Dravet necesitan cuidados en casi todas las áreas, trabajamos con empresas tecnológicas para desarrollar productos dirigidos a las necesidades identificadas

    ¿Existen alternativas terapéuticas?

    LMA: Hasta hace poco tiempo, el síndrome de Dravet y otras epilepsias encefalopáticas contaban con un arsenal terapéutico muy escaso. El síndrome de Dravet, con un solo fármaco aprobado, era de las más afortunadas porque la mayoría de las enfermedades raras no cuentan con ninguno.

    Gracias al espíritu de los investigadores, médicos y la comunidad de pacientes, en los últimos años se han desarrollado nuevos fármacos para el síndrome de Dravet, siendo una referencia en el mundo de la epilepsia. Tenemos dos nuevos fármacos aprobados y varios en camino, por lo que estamos en disposición de ser una de las primeras epilepsias en probar terapias genéticas y terapias sobre el ADN y ARN. Por lo tanto, el mundo del tratamiento del síndrome de Dravet está cambiando, fruto del trabajo multidisciplinar, con más posibilidades de mejorar esta enfermedad. Pero hay que seguir desarrollando nuevos fármacos para no sólo controlar síntomas, sino modificar el curso de la enfermedad.

    ¿Qué nos puede decir sobre el proceso de diagnóstico de esta patología?

    LMA: El diagnóstico de esta enfermedad tiene ciertas peculiaridades y dificultades. En primer lugar, se parece a otro tipo de epilepsias, pero es otro tipo de enfermedad neurológica. Por lo tanto, la primera aproximación es tener unos indicadores de sospecha y que el médico piense en ella y realice un test genético de confirmación. Hay que incidir por tanto mucho en la formación de los neuropediatras, neurólogos y médicos en general.

    En segundo lugar, hay familias muy comunes de uso de antiepilépticos en otras epilepsias que son contraindicadas o contraproducentes en el síndrome de Dravet, por lo que usar esos fármacos empeorará la situación.

    Por lo tanto, durante muchos años se ha producido un importante retraso en el diagnóstico, pero en España y en otros países estamos trabajando ya desde hace años en reducir dicho retraso, y ya estamos viendo los frutos. Creo que para mejorar el tratamiento debemos incidir, también en España, en los pacientes a los que no se les hizo test genético y están calificados de otro tipo de epilepsia o de epilepsias generales y no de síndrome de Dravet.

    ¿Cuál ha sido la experiencia vivida por los afectados por Dravet en cuanto a las iniciativas telemáticas implementadas a raíz de la pandemia causada por la Covid-19?

    LMA: En general, la tecnología es esencial, y especialmente en enfermedades raras como la nuestra, en las que tanto los afectados como los médicos de referencia y los investigadores se encuentran en localizaciones geográficas distintas. Por lo tanto, la pandemia ha acelerado algo lo que ya estábamos trabajan- do desde hace tiempo. Por ejemplo, antes del Covid, el vídeo de las crisis grabadas por las familias no era muy tenida en cuenta por los neurólogos, y sin embargo ahora se ha convertido en una herramienta de mucha utilidad en la práctica clínica. Por lo tanto, ya estábamos trabajando en lo digital y tecnológico, y vamos a seguir teniendo que trabajar en ello.

    Dado que, lamentablemente, los afectados del síndrome de Dravet necesitan cuidados en casi todas las áreas, trabajamos con empresas tecnológicas para desarrollar productos dirigidos a las necesidades identificadas. Por ejemplo, últimamente estamos muy centrados en “devices” y nuevos dispositivos para la identificación y control de crisis. Usamos la tecnología para la intervención cognitiva, y el Covid nos ha ayudado a que algunos médicos y servicios médicos hayan empezado a usar la telemedicina, sobre todo los servicios privados. Yo creo que la telemedicina es importante, aunque es cierto que hay que desarrollar nuevas aproximaciones para combinarla con la presencialidad, porque al final la exploración clínica del neurólogo requiere de cierta presencia.

    Creo que en el futuro el paciente será muy importante en todas las etapas de la investigación y el desarrollo tecnológico

    ¿Cómo se implica ApoyoDravet en estas iniciativas tecnológicas, y cómo vislumbra el futuro?

    LMA: Trabajar para ApoyoDravet me ha permitido desarrollar una actitud diferente y ver el mundo de forma un poco distinta, no sólo porque tenga una hija con afectación de síndrome de Dravet, sino porque la asociación es una herramienta esencial para un cambio de paradigma. No solo como buscadores de fondos, sino como realizadores de una actividad intensa y participativa en el desarrollo de la ciencia, la investigación y el desarrollo tecnológico, desde el inicio de la idea hasta que ese conocimiento o dispositivo llegue al mercado o a la publicación. Creo que en el futuro el paciente será muy importante en todas las etapas de la investigación y el desarrollo tecnológico.

    Obviamente, nuestro objetivo es que en unos años ya no se necesite el soporte de ApoyoDravet, en un mundo sin Dravet, sin epilepsia.

    Por lo tanto, ApoyoDravet ofrece a la comunidad médica científica y a la comunidad en general el desarrollo de nuevos conceptos, nuevas estrategias y nuevos procedimientos para acercarnos lo más rápidamente posible a la modificación de la enfermedad, su cura, y, si pudiera ser, a la no existencia del síndrome de Dravet.

    María Jesús Sobrido gómez – Enfermedades raras neurogenéticas: Telemedicina y salud digital

    Dra. María Jesús Sobrido Gómez – Coordinadora del Grupo de Estudio de Neurogenética y Enfermedades Raras de la Sociedad Española de Neurología (SEN)

     

    ¿Podría comentar cuáles son los objetivos clave del Grupo de Estudio de Neurogenética y Enfermedades Raras de la SEN?

    MJS: El grupo de Neurogenética y Enfermedades Raras (http://neuro-genetica.sen.es/) es un grupo pequeño dentro de la SEN, a diferencia de los grupos que se centran en otras patologías. El objetivo principal es acercar al neurólogo general miembro de la sociedad a este campo del conocimiento, que en poco tiempo ha evolucionado de la genética a la genómica. Los neurólogos necesitan tener a su disposición un abanico de conocimientos sobre estas nuevas tecnologías que, ahora, son masivas. Otro de nuestros objetivos es tender puentes con otros grupos de la sociedad que se dedican a patologías específicas, así como con otras sociedades científicas, con la industria, con asociaciones de pacientes y demás. Y por último, por supuesto, queremos dar visibilidad a las enfermedades raras (EERR), y para ello participamos en distintas acciones.

    Un porcentaje elevado de EERR cursa con afectación neurológica. ¿Qué papel juega el neurólogo en su abordaje?

    MJS: Efectivamente, muchas de estas enfermedades minoritarias presentan manifestaciones neurológicas y, por tanto, el papel del neurólogo es fundamental. Por una parte, el reto principal es reconocer estas enfermedades entre pacientes que consultan por cualquier trastorno del movimiento o síntoma cognitivo, porque sus manifestaciones clínicas muchas veces no son raras, sino que su rareza deriva de su baja prevalencia. Este reconocimiento es fundamental y, para eso, uno debe tener un índice alto de sospecha, formarse en estas enfermedades y tenerlas presentes. Otro papel importante del neurólogo es informarse y tener en cuenta las manifestaciones extra-neurológicas de estas EERR, con las que muchas veces no estamos familiarizados, para reconocerlas cuando el paciente viene a consulta por un síntoma neurológico, por ejemplo, diarrea crónica, manifestaciones cutáneas, etc., que es probable que el paciente no nos comente espontáneamente cuando viene al neurólogo.

    Otro punto importante es la coordinación con la atención primaria, para poder dar la asistencia y seguimiento adecuados a los pacientes y sus familias. Por último, pero no menos importante, el neurólogo tiene también un papel fundamental en las distintas fases del desarrollo de la investigación en medicamentos para estas enfermedades.

    ¿Qué opina sobre el uso de la genómica en la investigación de fármacos, el diagnóstico temprano y los tratamientos para EERR?

    MJS: Hoy en día, al igual que en otras especialidades médicas, las técnicas ómicas a gran escala están sustituyendo al abordaje gen a gen en EERR neurológicas. Es más, el horizonte más probable a corto plazo pasa por las múltiples capas de ómicas, no por un abordaje simultáneo del genoma, transcriptoma, proteoma, etc. Ahora el reto está en la traslación de estas técnicas a la práctica asistencial de una manera eficiente y segura, porque lógicamente  todas las aproximaciones de barrido tienen el riesgo de intuir, de hallazgos no buscados, de hallazgos que no sabemos interpretar o con significado desconocido. Afortunadamente, creo que las autoridades son conscientes de esta necesidad de traslación y, de hecho, el Instituto de Salud Carlos III tiene en marcha una importante convocatoria dirigida a medicina personalizada, enlazada con la plataforma IMPACT.

    El impacto en el tratamiento va a venir de la mano del impacto en el diagnóstico. Estamos empezando a vislumbrar ya estos impactos en las EERR, y en los próximos años vamos a ver muchísimos más avances, con todas estas herramientas paralelas al desarrollo de otras tecnologías a gran escala, también en imagen, en neurofisiología o en anatomía patológica, entre otras áreas.

    ¿Qué iniciativas telemáticas se han puesto en marcha a raíz de la COVID-19 en la SEN?

    MJS: En la SEN existe un grupo de trabajo, denominado “TecnoSEN”, que profundiza en nuevas tecnologías de la información y comunicación. Quizá podamos aprovechar para reflexionar en hacer cosas conjuntas con este grupo, pero yo diría que estas tecnologías se están focalizando más en enfermedades comunes, como el ictus o las enfermedades cardiovasculares, que en EERR.

    Si tuviera que apuntar alguna dirección en la que creo que estas herramientas deben explotarse en el ámbito de las EERR, diría que su utilidad es acercar al paciente al sistema sanitario, esté donde esté el experto y esté donde esté el paciente dentro de su enfermedad. Lógicamente, no podemos tener expertos de cada enfermedad rara en cada rincón del país, pero sí podemos favorecer el estudio multidisciplinar, y aprovechar las herramientas telemáticas para que el experto en esa enfermedad pueda estudiar el caso en su conjunto, haciendo una derivación digital, y no necesariamente física, del paciente al centro de referencia, o bien una colaboración online del facultativo con otros centros para que el paciente no tenga que desplazarse. En la práctica quizá haya iniciativas concretas más específicas y muchos campos de investigación, pero todavía tenemos que poner en marcha la práctica asistencial.

    ¿Podría comentar sobre el uso de la salud digital en el abordaje de las enfermedades neurogenéticas?

    MJS: Yo creo que lo primero que debemos hacer los profesionales, con la complicidad de los medios de comunicación, es ponernos de acuerdo con respecto a los términos de Big data, inteligencia artificial, salud digital y demás, para no confundir al público. Se trata de conceptos íntimamente relacionados, pero distintos. Por una parte, el concepto de salud digital se refiere a la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación para el cuidado de la salud. Estamos hablando de la telemedicina, la teleconsulta, la historia clínica electrónica, etc., como herramientas que agilizan el acceso, refuerzan el empoderamiento del paciente sobre su salud, y permiten intercambiar información más ágilmente.

    Por otra parte, está el Big data, que se refiere a los datos masivos, sean moleculares o fisiológicos, clínicos o cognitivos. Lógicamente, la digitalización de la salud también favorece que recolectemos y dispongamos de grandes cantidades de datos, pero son conceptos claramente distintos. Y luego está la inteligencia artificial, que tiene un futuro muy prometedor, y que se refiere a utilizar algoritmos informáticos para encontrar patrones en esos datos y tratar de explicar los fenómenos. Pero hay que tener cuidado, porque el hecho de que los datos sean masivos no quiere decir que las conclusiones a las que lleguemos no puedan estar sesgadas. Por ello, si los aplicamos inmediatamente a la salud digital sin hacer una validación previa, podemos estar sesgados y confundirnos.

    Fernando Santos Rodríguez – Hipofosfatemia ligada al cromosoma X: en busca de respuestas clave

    Dr. Fernando Santos Rodríguez – Catedrático de Pediatría Vinculado, Universidad de Oviedo. Jefe del Servicio de Pediatría, Director del Área de Gestión Clínica de Pediatría, Hospital Universitario Central de Asturias.

     

    ¿Nos puede describir brevemente en qué consiste la hipofosfatemia ligada al X?

    FS: El término de hipofosfatemia ligada a X se utiliza en los últimos años y se deriva de la traducción literal del inglés al español. La enfermedad, como mucha gente aún la conoce y coloquialmente nos referimos a ella, es como raquitismo hipofosfatémico ligado al cromosoma X. Esto es importante comentarlo porque esta enfermedad se enmarca mejor dentro del mundo de los raquitismos.

    Cuando hablamos de raquitismo, automáticamente lo relacionamos con la vitamina D, y efectivamente la vitamina D y las alteraciones nutricionales condicionan el raquitismo. Pero el raquitismo hipofosfatémico ligado al cromosoma X es otro tipo de raquitismo, de base genética, hereditario, que no se produce porque no tomemos suficiente vitamina D o porque tengamos problemas en la nutrición. De todos los raquitismos hereditarios, es el más frecuente. Es una enfermedad que habitualmente debuta en la edad pediátrica y que afecta al crecimiento, afecta a la calidad del hueso -porque, al fin y al cabo, se trata de un defecto de mineralización del hueso- y afecta también a la salud bucal. Es una enfermedad que podría servir como ejemplo o paradigma de lo que son muchas enfermedades raras.

    En los últimos 20 años se ha producido un avance en el conocimiento genético de sus mecanismos, de cómo se produce esta enfermedad. En base a ello, se han producido innovaciones terapéuticas, lo cual exige colaboración entre profesionales, porque hay muchas novedades y campos nuevos de distinta índole.

    Usted ha coordinado el libro “50 preguntas clave en Hipofosfatemia ligada al X”, editado recientemente. ¿Por qué era necesario este libro, y cuáles son sus principales aportaciones?

    FS: La hipofosfatemia ligada al cromosoma X es una enfermedad rara, por lo cual tenemos pocos pacientes, y los profesionales tienen poca experiencia y escaso conocimiento sobre las múltiples novedades descubiertas en los últimos años. Entonces hacía falta un libro que planteara algunos interrogantes que existen y se les diera respuesta de forma breve y concisa. El libro “50 preguntas clave en hipofosfatemia ligada al cromosoma X”, es una monografía de 36 páginas muy bien editada, muy atractiva de ojear, de ver y de leer, que afronta diversos aspectos de esta enfermedad. Su objetivo es explicar de forma concisa y breve aspectos muy importantes e interrogantes que se plantean sobre esta enfermedad. Por ejemplo, responde a preguntas como “¿Por qué se produce?”, o “¿Cuál es su base genética?”, y ofrece asesoramiento genético para las familias en riesgo de tener más enfermos. Se habla también de la valoración radiológica, que es algo importante porque todo el mundo la utiliza y tenemos que ponernos de acuerdo en cómo hacerla de manera óptima. Se explica que existe un test para poder valorar el grado de afectación de los huesos, y se describe el tratamiento médico actual, incorporando los últimos avances. “¿Cómo se controla la enfermedad?”, “¿Cada cuánto hay que hacer revisiones?”, son preguntas a las que responde este libro, así como interrogantes sobre la carga que supone esta enfermedad para nuevos pacientes y para los que ya la padecen.

    El libro aborda estas cuestiones de forma muy sucinta, muy esquemática y breve, en tan solo 36 páginas, pero espero que sea muy interesante y útil, además de que he tenido la oportunidad y la fortuna de poder coordinarlo. Tengo que dar las gracias aquí a los autores: José Jesús Broseta Monzó, del Hospital Clínic de Barcelona, Marta Gil Calvo, del Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, Juan Rafael Muñoz Castañeda y Mariano Rodríguez Portillo, del Instituto Maimónides de Investigación en Biomedicina de Córdoba, y Manuel Parrón Pajares y Fernando Santos Simarro, del Hospital Universitario La Paz. Todos son estupendos especialistas en distintas áreas de estudio de esta enfermedad, y trabajar con ellos ha sido un placer. Además, quiero mencionar que la idea del libro surgió de Kyowa Kirin, quienes se han ocupado de la edición del mismo y de la puesta a punto de la publicación, con lo que agradezco a las personas de Kyowa Kirin que han estado implicadas en ello. Poder contar con su trabajo editorial y dedicarme exclusivamente a la coordinación del volumen ha sido una gran satisfacción.

    ¿A quién está dirigido el libro?

    FS: El libro va dirigido a cualquier persona que esté interesada en esta enfermedad, porque tiene un lenguaje sencillo que muchas personas podrán comprender, aunque no sean especialistas en el tema. Pero yo diría que su principal destino son los pediatras especializados en nefrología o endocrinología, y también pediatras de centros de salud, médicos de familia, especialistas de adultos, en nefrología, endocrinología, reumatología, rehabilitación, etc. O sea, todos aquellos profesionales sanitarios que pueden tener que ver con esta enfermedad, porque abarca muchos aspectos y hay muchas personas implicadas en su manejo.

    ¿Cuáles son los retos actuales que plantea esta enfermedad?

    FS: Nuestro grado de conocimiento sobre la hipofosfatemia ligada a X ha cambiado muchísimo en los últimos 20 años, y hoy en día nos encontramos con una serie de perspectivas que tenemos que afrontar. Primero tenemos que saber que todos los pacientes deben estar diagnosticados con certeza y que hay que hacerles un estudio genético. Hay que tener en cuenta que, como ya hemos dicho, antes los raquitismos conocidos estaban casi todos relacionados con la vitamina D o con problemas nutricionales, pero ahora los raquitismos que vemos en España están vinculados a problemas genéticos. Entonces hay que hacer su diagnóstico con certeza.

    Otro reto está dado por el hecho de que los raquitismos son enfermedades que afectan a muchas partes del organismo y es necesario estar bien coordinados entre los profesionales. Hay muchos aspectos por resolver que no conocemos todavía. Por ejemplo, no sabemos por qué los pacientes no crecen adecuadamente, ni conocemos todavía el mecanismo intrínseco de la enfermedad. Todo esto debe ser sujeto de investigación.

    Otro asunto muy importante es que estos pacientes debutan en la edad pediátrica, pero van a sufrir la enfermedad durante toda su vida. Es muy importante que no pierdan el seguimiento cuando pasan de la edad pediátrica a los médicos de adultos, que tengan una buena transición de la infancia a la adultez. Finalmente es muy importante también que no solo nos fijemos en aquellos marcadores o en aquellos estudios que los profesionales utilizamos para el control o el tratamiento de la enfermedad, sino que estemos en conexión con los pacientes, que sepamos qué es lo que les preocupa, lo que más les afecta socialmente, lo que más afecta su calidad de vida, de tal manera que así podamos aliviar la carga real de la enfermedad, el peso que tiene en su vida diaria, porque a veces estamos un poco desconectados entre los profesionales sanitarios y los enfermos que padecen la enfermedad.

    ¿Cree que la telemedicina, la digitalización y la inteligencia artificial pueden ayudar a solucionar estos retos?

    FS: Estas herramientas son evidentemente instrumentos muy útiles para la práctica de la medicina. Desde mi punto de vista, permiten fundamentalmente facilitar la conexión entre los profesionales, entre los profesionales y los pacientes, y con el resto de la sociedad. El mundo virtual permite organizar, difundir y rentabilizar mucho mejor el conocimiento, y aprovechar la información que se genera. En ocasiones hay que manejar multitud de datos, y para esto son necesarias las herramientas de inteligencia artificial. Sin embargo, no hemos sido formados en ese sentido, y creo que por esa razón muchas veces no lo hacemos bien. Además, creo que es muy importante que estas herramientas no desvirtúen la relación personal, la empatía con los problemas diarios de los enfermos, la conversación, la relación entre los profesionales cara a cara y planteándose preguntas directas sobre cuáles son las bases de por qué se produce una enfermedad, por qué le ha pasado algo concreto a la persona, y el trato directo en general.

    Hemos tenido alguna experiencia con el trabajo a distancia, al que nos ha obligado la pandemia por COVID-19, y realmente hay muchísimos aspectos que hemos hecho bien y otros que no. Por ejemplo, relacionarse a través de un ordenador o tener historia clínica electrónica hace que muchas veces se dificulte la relación personal entre los profesionales y, fundamentalmente, con el enfermo. Y esta relación es absolutamente esencial. Hay que tener presente que el poder curativo de la medicina depende no solo de la técnica sino también de la empatía y de la confianza. Ambas son muy importantes.

    Puede descargar el libro “50 preguntas clave en XLH” en este enlace: https://www.kyowakirinhub. com/es-es/areas-terapeuticas/nefrologia/xlh/educa- cion-medica 

    Federico Vicente Pallardó Calatayud y Carlos Romá Mateo – Terapias avanzadas y Atrofia Muscular Espinal: la visión de los expertos

    Dr. Federico Vicente Pallardó Calatayud – Catedrático, Facultad de Medicina y Odontología, Universitat de Valencia

    Dr. Carlos Romá Mateo – Profesor e investigador, Facultad de Medicina y Odontología, Universitat de Valencia

    ¿Qué son las epilepsias raras de la infancia, y cuáles son las más frecuentes?

    FPC: Las epilepsias raras de la infancia son un espectro amplio de patologías. Además, como suele ocurrir en las enfermedades raras (EERR), a veces dentro de una misma enfermedad hay fenotipos muy variados, es decir, la misma enfermedad en unos niños cursa con cuadros muy graves y en otros con cuadros leves.

    No todas las epilepsias raras de la infancia están bien caracterizadas, pero se supone que el 80% son de base genética, como es común en las EERR. Un grupo importante dentro de estas epilepsias, que aparece y debuta en niños de cuatro a diez años, es el que agrupa las llamadas epilepsias de ausencias infantiles. Muchas veces la persona que da la primera alarma es la profesora o el profesor en el colegio, porque el niño se queda “en blanco” en clase. Otras veces son las familias las que los traen al neurólogo. Estas epilepsias representan alrededor del 15% de todos los casos de epilepsias diagnosticadas en niños en edad escolar.

    También tenemos enfermedades más caracterizadas, como puede ser el síndrome de Dravet, que se manifiesta en la infancia y abarca desde cuadros bastante leves en los que solo hay una ausencia, una pérdida de atención y una desconexión, hasta crisis epilépticas graves tónico-clónicas con convulsiones. Otras epilepsias cursan en la última fase de la infancia, como en el caso de la enfermedad de Lafora. Otras presentan casos y cuadros gravísimos como, por ejemplo, el síndrome de Rasmussen, que se manifiesta con crisis epilépticas en todo un hemisferio cerebral. En casos muy graves, cuando las epilepsias llegan a lo que se llama estatus epiléptico, en el cual el niño está continuamente teniendo crisis epilépticas, los tratamientos son tan agresivos que pueden suponer la eliminación de todo un hemisferio cerebral.

    ¿Qué líneas de investigación hay actualmente en este campo?

    CRM: Las líneas de investigación en este campo no se diferencian mucho de la trayectoria que está siguiendo la investigación biomédica en general en estos últimos años. Desde que se puede secuenciar el genoma humano, la investigación se enfoca cada vez más desde un punto de vista genético. La genómica nos ha proporcionado muchas herramientas y muchos datos. En el caso de estas enfermedades que, como bien ha explicado el profesor Pallardó, son muy heterogéneas tanto en sus causas como en sus manifestaciones, hay espectros muy variados del grado en que se pueden desarrollar. Conocer en detalle el perfil genético de los pacientes es algo crucial, pero también ahora tenemos más información a un nivel no sólo genético, sino epigenético; es decir, información sobre la influencia que tienen el ambiente y el modo de vida de los pacientes. Esto podría servir mucho para alcanzar la llamada medicina personalizada o de precisión. Es decir, hay epilepsias que son refractarias al tratamiento, en las que fármacos que clásicamente han funcionado para algunos pacientes, para otros son totalmente ineficaces, y esta nueva capa de información que nos proporcionan los datos genómicos y epigenéticos podría servir para desarrollar tratamientos mucho más afinados en ese sentido.

    Muchos somos de la opinión de que esta es la trayectoria que va a tener la investigación. Cada vez se hacen más estudios centrados en buscar biomarcadores de enfermedad específicos que puedan definir perfiles muy concretos tanto de la patología como de la forma de abordarla. En cualquier caso, se sigue trabajando en todos los ámbitos, probando nuevos fármacos, haciendo tratamientos complementarios. Para algunas epilepsias se está viendo, por ejemplo, la influencia de la dieta: hay casos en que las dietas cetogénicas han demostrado ser muy eficaces para mitigar las crisis en algunos pacientes. Esto hace que cada vez sea más multidisciplinar la investigación.

    FPC: En España se están llevando a cabo proyectos de investigación interesantes. Por ejemplo, el grupo liderado por Pascual Sanz ha conseguido un tratamiento para la enfermedad de Lafora, que no tiene cura, que ha sido aprobado en Estados Unidos.

    Por supuesto, la medicina personalizada es muy importante, pero también algunos fármacos clásicos que ya se utilizaban para otras patologías (lo que llamamos reposicionamiento de fármacos) también están dando resultado en las epilepsias de la infancia. Además, como ha dicho el profesor Romá, los nuevos tratamientos basados en la epigenética, tipo ARN, son ventanas terapéuticas nuevas que están abiertas y que hay que aprovechar.

    ¿Qué pueden decirnos de la investigación que se hace sobre EERR en las universidades españolas?

    FPC: En general, el volumen de investigación que se hace en las universidades españolas es mayor que el del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), porque somos muchos profesores universitarios haciendo muchas cosas y muy variadas. En el caso específico de la investigación en enfermedades raras, aunque abarca muchas patologías distintas, deja un poco que desear. Primero, porque hay poca financiación dentro de la propia universidad para el desarrollo de proyectos de investigación, y el profesorado universitario, como cualquier otro investigador, tiene que ir fundamentalmente a convocatorias públicas muy competitivas. Son las Comunidades Autónomas, los gobiernos nacionales o los plurinacionales, como la Unión Europea, los que financian la investigación. Hay algunos fondos privados de algunas fundaciones, muy meritorios, pero fundamentalmente se trata de fondos públicos. Además, hay falta de tiempo: el profesorado universitario tiene que dar sus clases, los médicos que trabajan en los hospitales tienen que tratar a sus pacientes, y el tiempo que nos queda para hacer investigación es un tiempo extra, esa es la realidad. Sobre todo, los investigadores jóvenes tienen que dar más horas de clase que los que tenemos antigüedad. Y al mismo tiempo, los jóvenes tienen que hacer investigación para poder acreditarse, con lo que es una especie de círculo vicioso del cual es muy difícil salir.

    Todo esto se complica extraordinariamente si, además, tenemos que colaborar con clínicos. Ellos todavía lo tienen peor porque muchas veces los gobiernos regionales no reconocen la investigación de sus profesionales. Es triste reconocerlo, pero para una jefatura de servicio no hace falta tener el doctorado, y el hecho de ser profesor universitario prácticamente no tiene ningún valor, con lo cual las CCAA no fomentan, salvo honrosas excepciones, la investigación en las facultades.

    ¿Qué papel está teniendo la inteligencia artificial en la investigación biomédica, y cómo vislumbran su futuro?

    CRM: La abrumadora información de que disponemos ahora a nivel de investigación tiene que ser procesada, y cada vez cobran más peso las ramas relacionadas con la bioinformática y con la estadística. No solo en investigación básica, para obtener nuevas dianas terapéuticas y estudiar similitudes y diferencias entre algunas rutas moleculares que ya teníamos muy bien descritas y otras que se manifiestan, que aparecen en enfermedades que a priori no considerábamos tan parecidas, sino también para la práctica clínica.

    Con el uso de los biomarcadores estamos pasando de analizar analíticas con una serie de metabolitos con un rango muy concreto de valores a una gran cantidad de cosas que se pueden medir en el plasma de un paciente en una simple muestra de sangre. Un ser humano se ve desbordado por tal información, con lo que cada vez son más necesarios los algoritmos que ofrecen una puntuación en enfermedades complejas como la sepsis, por ejemplo, donde hay un perfil muy amplio de marcadores que pueden estar alterados.

    Es cada vez más necesario que los programas de ordenador puedan ofrecer a los clínicos una respuesta rápida para poder estratificar a los pacientes según su gravedad. Entonces, tanto en clínica como en investigación, la inteligencia artificial cada vez va cobrando más peso. En investigación, por ejemplo, para análisis de imagen cada vez tenemos más capacidad de procesado de imágenes, y simplemente el ojo humano no puede dedicar tiempo ni detectar las pequeñas diferencias de la misma manera que lo puede hacer una máquina. Estos programas de análisis de imagen ahora utilizan incluso herramientas de inteligencia artificial que hacen que vayan aprendiendo a hacer cada vez mejores análisis, imágenes más refinadas, y buscar diferencias cada vez más sutiles que se nos escaparían a nosotros. Claramente se está evolucionando en esta dirección. Siempre va a ser necesaria la experiencia humana para dirigir todo esto y para desarrollar las herramientas, pero es cierto que hace unos años no existía esta posibilidad. Recuerdo que cuando yo estudiaba, la bioinformática no existía como término, y ahora tenemos másteres en bioinformática, y cada vez hay más personas formadas eminentemente en informática que trabajan en empresas de desarrollo de biomarcadores biológicos.

    FPC: La nota de entrada más alta en las universidades públicas tradicionalmente era para medicina, por la demanda que hay. Pero los últimos años ha sido sustituida por los grados en matemáticas y los relacionados con bioinformática y procesos de Data Mining y Machine Learning. Es decir, la formación de estos nuevos titulados va a ser clave para la investigación de este siglo XXI, tanto a nivel de investigación puramente biológica como para el diagnóstico de enfermedades en la clínica. Dentro de poco, en los hospitales y en los servicios hospitalarios habrá bioinformáticos ayudando en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades.

    Elisa Martín Garijo – Ingeniería del conocimiento, salud digital y enfermedades raras

    Elisa Martín Garijo – Directora del Área de Salud en el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC)

    ¿Nos puede presentar brevemente el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC), y el área que usted dirige?

    EM: El Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC) (https://www.iic.uam. es/) es un centro de I+D+i pionero en Inteligencia Artificial y experto desde hace más de 30 años en análisis de datos.

    Desde el punto de vista de investigación, nuestras actividades están muy al final en la cadena de investigación, y muy cerca del mercado. Nuestro interés fundamental es conectar los elementos de investigación con soluciones que tengan capacidad de realidad en el mercado. Nos dedicamos fundamentalmente al análisis de los datos, a entenderlos, a limpiarlos, a trabajar con ellos. Se podría decir que buceamos en los datos. También, trabajamos para entender el uso de las herramientas que nos ayudan a bucear en esos datos, las que nos ayudan a limpiarlos y las que nos ayudan a extraer su valor. ¿Dónde aplicamos ese valor? Fundamentalmente, lo aplicamos en las áreas de banca, recursos humanos, seguros, energía, legal y en el área donde yo trabajo, que es el área de la salud, con una especialización muy fuerte en Procesamiento del Lenguaje Natural (PLN), es decir, les enseñamos a los sistemas o a las máquinas a entender el lenguaje natural, el que nosotros hablamos.

    Por otro lado, también somos especialistas en técnicas de analítica avanzada. Tenemos un equipo de Inteligencia Artificial que revisa constantemente los avances que se están produciendo en esta área y los prepara para que nosotros los podamos utilizar.

    Concretando más, en el ámbito que respecta a las enfermedades raras (EERR), hemos empezado hace unos cinco años, trabajando fundamentalmente en dos áreas. La primera está muy asociada al Procesamiento del Lenguaje Natural (PLN), y consiste en hacerles más accesible a los médicos la lectura de grandes cantidades de documentos o artículos científicos, ayudándoles a conectar lo que sería el gen de una cierta enfermedad con la enfermedad en sí misma y con sus tratamientos. Se trata de utilizar el PLN para que la lectura de aquello que ellos desconocen les sea rápidamente accesible. La segunda área de trabajo en EERR consiste en ayudar a perfilar pacientes, analizando toda la información que hay en la Historia Clínica Digital e incluyendo la información genómica de aquellos pacientes que tienen un perfil asociado a la enfermedad.

    Uno de los grandes beneficios de la Inteligencia Artificial es ayudar al médico en el proceso del diagnóstico de una enfermedad rara

    ¿Cuáles son los objetivos principales de la aplicación de técnicas de digitalización y de Inteligencia Artificial en el área de la salud del IIC?

    EM: En mi opinión, los objetivos fundamentales de la digitalización en el área de salud, son tres. El primero es captar la información que viene de lo que se llama “desde los datos”. Los datos de salud son muy específicos, y tienen que ver con las historias clínicas, con las imágenes, con lo que escriben los médicos y, por supuesto, con la genómica. Entonces, el primer objetivo que tenemos es entender estos datos. Evidentemente, queremos entender los datos para algo, y ese es nuestro segundo objetivo: entender los datos para que el médico pueda identificar el mejor tratamiento, para que pueda hacer un diagnóstico lo más rápidamente posible, o para lanzar una alerta porque se va a producir una posible enfermedad o un posible empeoramiento del paciente.

    Por último, el tercer objetivo tiene que ver con la optimización de los procesos. ¿Cómo podemos ayudar con los datos y con la Inteligencia Artificial a optimizar, por ejemplo, las listas de espera quirúrgicas? ¿Cómo podemos ayudar a mejorar un proceso en una compañía de seguros médicos, o ayudar a ofrecer el mejor tratamiento al mejor precio a un paciente? Todas esas áreas de optimización son áreas muy relevantes y que podemos abordar desde la Inteligencia Artificial.

    ¿Cuál es el estado actual de las iniciativas de digitalización y Big Data en el ámbito sanitario?

    EM: Estamos en un punto de inflexión. Hasta hace poco, las iniciativas de digitalización y Big Data se centraban u originaban en los departamentos de investigación de los hospitales, de otras compañías o de los laboratorios, con un objetivo muy claro de investigación, de publicación y de avanzar en el conocimiento. Ahora mismo, estamos escapando de ese contexto y viendo cómo ese avance de conocimiento lo podemos aplicar en la praxis diaria de la medicina. Entonces estamos avanzando hacia esa dirección, y parte de nuestro trabajo en el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC) es justamente lograr este avance; coger lo que se ha estado investigando, apoyar esa investigación y conseguir que podamos ponerlo en marcha en los hospitales. La realidad es que solo el 40% del avance del conocimiento en el área de medicina se produce en el proyecto de investigación. Una vez que tenemos eso, queda todavía el 60% del trabajo, que consiste en asegurar que vamos a poder integrarnos con los datos del hospital, y asegurar la seguridad, la privacidad y la robustez de la solución, porque evidentemente queremos que estas soluciones trabajen en tiempo real. Por ejemplo, cuando se realiza una predicción de sepsis, se está haciendo una predicción de sepsis cada media hora, y por lo tanto, cada media hora tenemos que garantizar que se va a ejecutar esa predicción. Por ello, nos encontramos en un punto muy importante, pasando de la generación del conocimiento a la realidad de nuestro día a día, y es ahí donde estamos trabajando duramente.

    ¿Qué beneficios puede llegar a tener la digitalización y el Big Data en el área de las enfermedades raras?

    EM: Uno de los beneficios más concretos, tal y como lo comentaba antes, tiene que ver con ayudar al profesional a encontrar el diagnóstico adecuado. Sabemos que el tiempo más duro que pasan las familias, los médicos y, evidentemente, el paciente, es justamente llegar a la identificación de que tiene una enfermedad rara.

    El tiempo para el diagnóstico tiene mucho que ver con que los médicos basan muchas de sus conclusiones en su experiencia, tras ver a muchos pacientes, y por lo tanto, identifican rápidamente lo que puede estar pasando con el enfermo, porque el día a día les ha ayudado a aumentar su conocimiento. Pero con las EERR esto no pasa, porque son anómalas, y por lo tanto, los médicos no están acostumbrados a poner de forma conjunta los síntomas del paciente, los fenotipos que identifican en el paciente, y la información de las analíticas, o incluso, la información genómica. De hecho, la información genética es uno de los grandes contribuidores al crecimiento del conocimiento de las EERR. Como el médico no está acostumbrado a poner toda esa información junta, uno de los grandes beneficios de la Inteligencia Artificial, y en concreto, del PLN, es ayudarle a poner toda esa información junta y a poder leer muy rápidamente en grandes bases de datos que esa información corresponde a un tipo concreto de enfermedad.

    Otro beneficio es que, como hay pocos casos en una enfermedad rara, es muy difícil perfilarlos. Esto quiere decir que podemos encontrar pacientes que no están diagnosticados con una enfermedad porque no se la conoce y les han diagnosticado con otra enfermedad. Entonces, el Big Data y la Inteligencia Artificial nos pueden ayudar a identificar a esos pacientes que están mal diagnosticados. Por último, nos pueden ayudar a hacer el seguimiento de las medicaciones, es decir, cuando no conocemos bien el impacto de una serie de medicaciones en una enfermedad, si seguimos a los pacientes y su medicación, podemos entender cuáles son los medicamentos más eficaces para una enfermedad determinada.

    ¿Cuáles son los retos actuales de la digitalización y la inteligencia artificial en el campo de las EERR? ¿Qué iniciativas siguen pendientes?

    EM: Existen tres retos muy pragmáticos. Uno de ellos tiene que ver con los datos. Necesitamos preparar datos, plataformas de datos para poder hacer todos estos estudios alrededor de todas estas enfermedades. Pero también necesitamos presupuestos. Necesitamos tener los fondos, el dinero necesario para poder abordar estos estudios. Y, por último, necesitamos equipos multidisciplinares. Esto se necesita en todas las áreas terapéuticas, pero mucho más en las EERR. ¿Por qué? Porque justamente necesitamos tener a los grandes expertos en cada una de las diferentes áreas involucradas, la medicina, la genómica, los datos y la Inteligencia Artificial, para abordar el desconocimiento que tenemos y poder avanzar en crear el conocimiento que necesitamos. De hecho, si fuésemos capaces de tener los datos, el dinero y equipos multidisciplinares, nos llevarían a un futuro donde seríamos capaces de utilizar los avances de la nanotecnología que se están produciendo. Esa nanotecnología, asociada a los biomarcadores tan fundamentales en la identificación de varias de estas enfermedades, nos ayudaría a complementar la información que tenemos actualmente y a hacer realidad la personalización de la medicina a través de la simulación del efecto de los tratamientos, lo que en digitalización se llama los “gemelos digitales”. Con esos gemelos digitales podríamos identificar el impacto de los tratamientos específicamente en personas con EERR concretas.

    No me gusta hablar de años, pero este es el camino. La medicina personalizada es el camino, y con estos tres avances: la nanotecnología, la genómica y el área de los datos y de la Inteligencia Artificial, puede ser que en la próxima década sea una realidad.

    JORDI GOL-MONTSERRAT – The use of machine learning in rare diseases: a scoping review

    Schaefer, J., Lehne, M., Schepers, J., Prasser, F., & Thun, S. (2020). Orphanet Journal of Rare Diseases, 15(145), 1-10

    Jordi Gol-Montserrat


    Engagement Manager, Health & Public Sector, NTT Data Europe & LATAM

    RESUMEN

    La ingente cantidad de iniciativas basadas en la aplicación de Inteligencia Artificial que actualmente se están llevando a cabo en el sector sanitario a nivel mundial es prácticamente incatalogable. En el campo de las enfermedades raras, ni siquiera existen revisiones sólidas que consigan fotografiar fielmente el estado del arte. A partir de esta necesidad, y con el objetivo de poner orden y de describir los usos más relevantes de las técnicas de Machine Learning (ML) (aprendizaje automático en su traducción al español) en este campo, se publicó en junio del 2020 el artículo “The use of machine learning in rare diseases: a scoping review”, en la Orphanet Journal of Rare Diseases, que se resume y comenta a continuación.

    El artículo en cuestión, mediante un enfoque de revisión panorámica (un tipo de revisión no sistemática, que busca sintetizar el conocimiento disponible con el fin de entender en términos generales lo que se conoce acerca de un fenómeno), explora toda la evidencia disponible respecto a cómo se está empleando el ML en la mejora de diagnóstico y el tratamiento de enfermedades raras (EERR). Se pone el foco en tres aspectos:

    1. En qué EERR es más popular el empleo de dichas técnicas;
    2. Qué tipos de algoritmos y datos de entrada (input) se utilizan;
    3. Cuáles son sus aplicaciones médicas.

    La búsqueda panorámica se concretó en la identificación de 211 estudios, repartidos en 32 países. Destacan los siguientes resultados:

    • De las más de 000 EERR conocidas, se encontraron originales sobre 74.
    • Mayor interés en EERR con alta prevalencia (aparecen con más frecuencia en los estudios que las enfermedades con una prevalencia más baja).
    • Los algoritmos más aplicados en los estudios fueron los siguientes: métodos combinados de aprendizaje (36,0%), algoritmo de vectores de soporte (32,2%) y redes neuronales artificiales (31,8%). Se destaca la escasa validación de los mismos (contra un conjunto de datos externos, el 11,8% de los estudios, y contra un experto humano, el 2,4%).
    • Los datos de entrada más utilizados fueron imágenes (32,2%), datos demográficos (27,0%) y datos “ómicos” (26,5%).
    • Respecto a las aplicaciones médicas, la mayoría de los estudios aplicaban el ML para diagnóstico (40,8%) y pronóstico (38,4%). Los estudios destinados a mejoras de tratamiento fueron relativamente escasos (4,7%).
    • El número de pacientes en los estudios fue pequeño, entre 20 y 99.

    El trabajo concluye presumiendo de su aportación y utilidad para futuras investigaciones, pues consigue trazar y exponer un mapa conciso de la actividad más relevante que se está llevando hasta la fecha en la aplicación de ML en EERR.

    COMENTARIO

    El machine learning o aprendizaje automático es la principal técnica empleada dentro de la confusa amalgama de metodologías con las que “se hace” Inteligencia Artificial. En resumidas palabras, el ML es el proceso por el cual una máquina analiza de forma retrospectiva un set de datos input y output, encuentra patrones en dichos datos (se entrena la máquina) y, a partir de estos se hacen predicciones sobre los output con los datos input nuevos que se van cargando. La máquina está en continuo aprendizaje, pues los patrones o algoritmos van mejorando con la experiencia.

    En el diagnóstico, el machine learning tiene la capacidad de encontrar patrones de forma mucho más rápida y eficaz que el humano, superando en algunos casos el 95% de eficacia

    Si tenemos en cuenta todo el espectro asistencial, la principal aplicación de esta tecnología está orientada a la toma de decisiones clínicas, según una reciente revisión (Benavent et al., 2020). En especial, se están generando avances prometedores en el diagnóstico por imagen médica (lectura e interpretación de imágenes), las pruebas de laboratorio, la proteómica, predicciones de emergencias y pronóstico de enfermedades.

    El primer hallazgo relevante de esta síntesis realizada por Schaefer et al., es que las aplicaciones ML que se están pilotando en EERR apenas difieren del resto de áreas terapéuticas: principalmente, diagnóstico y pronóstico. Esto es así porque precisamente el mayor punto fuerte del ML es ese, buscar patrones de forma inductiva sin la generación de hipótesis previas.

    Respecto al diagnóstico, esta tecnología tiene la capacidad de ver muchos más detalles y aprender infinitamente más rápido de su lectura que los humanos, procesando múltiple información en tiempo real y encontrando patrones de forma mucho más rápida y eficaz, superando en algunos casos el 95% de eficacia. Respecto al pronóstico, se están llevando a cabo desarrollos para realizar cribados poblacionales inteligentes, a partir del análisis retrospectivo masivo de historias clínicas electrónicas. A partir de ciertos criterios preestablecidos, como por ejemplo patologías previas concretas, o bien sintomatologías, factores de riesgo, antecedentes familiares, etc., que puedan estar disponibles en los registros electrónicos, los algoritmos son capaces de detectar patrones concretos en aquellos pacientes con especial predisposición a sufrir una enfermedad rara concreta, y entonces recomendar para estos la realización de diagnósticos complementarios.

    En este punto cabe indicar que, además del diagnóstico y pronóstico, también se están generando avances relevantes a nivel de tratamiento, a pesar de no mencionarse en el artículo revisado. Uno de los campos de investigación más prometedores actualmente es el de los estudios genéticos y terapias génicas (edición y alteración de genes mutados que están causando la enfermedad). Mediante Inteligencia Artificial, se está facilitando enormemente la obtención e interpretación de la secuenciación genómica. El análisis ML de mutaciones está contribuyendo a encontrar las mejores terapias personalizadas en función de cada ADN. Y esto, en el campo de las EERR, es de especial relevancia, pues el 72% tiene un origen genético.

    El segundo hallazgo más destacado es que se están llevando a cabo mayores estudios piloto con ML en aquellas EERR con una prevalencia comparativamente alta, mientras que las enfermedades con una prevalencia más baja están recibiendo menos atención.

    Estamos ante un cambio de paradigma. Actualmente, existe una confusión generalizada a nivel conceptual, y es que la naturaleza de esta tecnología es compleja

    Este es un hecho lógico, pues de la misma manera ocurre con las enfermedades más comunes. Como bien intuyen los autores, es la propia escasez de datos que existe para entrenar a los modelos lo que a priori explica este hecho, habiendo más disponibilidad de datos input (más pacientes) en las EERR con mayor prevalencia, y por ende, más y mejores resultados.

    Por último, y saliéndonos ligeramente del objeto del estudio revisado, es necesario destacar lo que la entrada de estas tecnologías está suponiendo en la forma de aprobar, financiar y supervisar los nuevos medicamentos y tecnologías sanitarias. Estamos ante un cambio de paradigma. Actualmente, existe una confusión generalizada a nivel conceptual, y es que la naturaleza de esta tecnología es compleja. Estamos viviendo un ambiente de confusión generado por las numerosas iniciativas que se están llevando a cabo, las grandes expectativas generadas y el estado aún inmaduro de los resultados obtenidos. Este cambio de paradigma no afecta únicamente a la investigación básica, que es de lo que trata el artículo revisado, sino que desde hace un tiempo estamos observando adaptaciones en el ámbito de la autorización y la evaluación de tecnologías sanitarias. Si un algoritmo validado es capaz de diagnosticar, tendrá que ser autorizado y aprobado para su uso generalizado en la práctica clínica, asegurándose el cumplimiento de estándares de calidad y seguridad, tal y como se le exige a cualquier otro medicamento o tecnología. No hay que olvidar que, debido a la oscuridad de los datos y de las técnicas empleadas, puede ser común una manipulación de los estudios realizados con esta tecnología para anticipar los resultados esperados. Esto es de especial relevancia para prevenir, por ejemplo, sobreestimaciones de eficacia.

    En conclusión, como se comentaba al principio, son innumerables las iniciativas ML que se están llevando a cabo en el ámbito sanitario. Ya no digamos en el subcampo de las EERR. Por ello, aportaciones como la revisada en este artículo son de gran utilidad para ordenar y sintetizar el conocimiento más relevante generado hasta la fecha. El siguiente paso es validar, autorizar y evaluar los resultados obtenidos, y poder trasladar de la investigación a la práctica clínica aquellos casos de uso que aporten un valor demostrado. Con ello, será igual de importante la implantación de estrategias de acompañamiento en la adaptación al cambio, no solo a nivel del profesional asistencial, sino también a nivel social, organizativo e institucional.

    REFERENCIAS


    • Melnyk, M. y Fineout Overholt, (2005). Evidence Based Prac- tice in Nursing & Healthcare. A Guide to Best Practice. Phila- delphia: Lippincott, Williams & Wilkins

    FÉLIX RUBIAL BERNÁRDEZ – TELEMEDICINE DURING THE COVID-19 PANDEMIC: IMPACT ON CARE FOR RARE CANCERS

    Smrke A, Younger E, Wilson R, Husson O, Farag S, Merry E, et al, JCO Global Oncol 2020; 6:1046-1051

    Félix Rubial Bernárdez


    Gerente del Área Sanitaria de Ourense, Verín e O Barco de Valdeorras. Servicio Galego de Saúde (SERGAS)

    RESUMEN

    Hacer de la necesidad virtud es una obligación en tiempos difíciles. Realmente debiera ser una obligación en cualquier situación, pero es evidente que en circunstancias excepcionales los seres humanos somos mucho más proclives a adoptar soluciones excepcionales.

    La pandemia que ha ido condicionando nuestras vidas en los últimos meses, ha impulsado una imprescindible transformación en determinadas prácticas asistenciales que, de no haber sido por esa excepcionalidad vírica, hubiesen sido impensables. En el ámbito asistencial, una de las más relevantes ha sido, sin duda, la incorporación de la telemedicina a la atención de los pacientes.

    En el artículo de Smrke y colaboradores se evalúa el impacto de los diferentes mecanismos de teleasistencia aplicados en la unidad de sarcomas del Royal Marsden Hospital de Londres durante un breve, pero complejo período pandémico (entre los meses de marzo y abril de 2020), analizando la visión de pacientes y profesionales. Los resultados son concluyentes: un 75% de los pacientes atendidos de manera no presencial, altos índices de satisfacción por parte de pacientes y profesionales, actos asistenciales más breves que los presenciales, que no incrementa- ron la carga de trabajo y en los que la ausencia de exploración física no repercutió en la calidad asistencial. La mayoría de los pacientes se decantaban por una combinación entre atención presencial y no presencial, demandando la continuidad de la teleasistencia más allá del período pandémico, si bien las personas de mayor edad seguían prefiriendo el seguimiento cara a cara. También resulta destacable el hecho de que más de la mitad de los pacientes asumían la posibilidad de recibir resultados negativos por vía telefónica.

    Nuestro país es un buen ejemplo de experiencias en digitalización, con realidades tan conocidas e implantadas como las centrales de emergencias sanitarias de todas las Comunidades Autónomas

    Los autores concluyen afirmando que la integración de la telemedicina en la práctica asistencial ordinaria puede ser especialmente relevante en patología oncológica poco frecuente, especialmente cuando es abordada por unidades expertas y de referencia que atienden pacientes que en muchos casos deben asumir grandes desplazamientos y los costes económicos y de tiempo que la presencialidad implica.

    COMENTARIO

    En el año 2005, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el seno de su asamblea anual y tras analizar el informe sobre salud electrónica elevado a la misma, estableció la telemedicina como una prioridad sanitaria global, pronunciándose decididamente en favor de su implementación en diferentes ámbitos -incluido el asistencial-, del desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para el acceso apropiado y equitativo a las mismas, de la colaboración intersectorial para la determinación de estándares basados en la evidencia, la evaluación de actividades, la profundización en su coste-efectividad, o el aseguramiento de su calidad y seguridad.

    Igualmente, la OMS apostaba por la puesta en marcha o mejora de sistemas nacionales de información de salud pública, incluyendo la vigilancia epidemiológica, o la definición de mecanismos de respuesta rápida ante las emergencias sanitarias.

    Seguramente, este categórico pronunciamiento se hubiese hecho sin pensar en lo que podría llegar a ocurrir 15 años después. O quizá sí, y ya se barruntaba por entonces la posibilidad real de una epidemia de proporciones globales. Lo cierto es que, con mayor o menor empeño, con mayores o menores obstáculos y dificultades, y siempre inmersos en una realidad general marcada por la transformación digital, los diferentes  sistemas y servicios de salud han venido incorporando las TIC a su práctica organizativa y asistencial, dando pie a nuevas formas de atención marcadas por la no presencialidad.

    Son muchas las experiencias y los ámbitos en los que estas experiencias se han llevado a cabo, teniendo en general un elemento común, que es un nivel alto de digitalización, y un adecuado soporte de historia clínica electrónica. Nuestro país es un buen ejemplo de ello con realidades tan conocidas e implantadas como son las centrales de emergencias sanitarias de todas las Comunidades Autónomas; muchas de ellas con más de 25 años de experiencia en la gestión telefónica de la urgencia asistencial, asociada o no a la movilización de recursos. Otro ejemplo bien conocido ha sido la implantación de la consulta telefónica en Atención Primaria como una prestación asistencial  más, en Comunidades como Euskadi, Galicia o Canarias, desde hace ya varios años.

    Menos habitual ha sido la no presencialidad en la atención hospitalaria. Si bien han florecido experiencias de e-interconsulta, bajo el amparo de las plataformas de historia electrónica única y compartida, que han permitido y permiten adoptar decisiones compartidas entre profesionales de ambos niveles asistenciales a expensas de disponer de idéntica información; la generalización de la atención no presencial a nivel hospitalario no había sido la tónica.

    El reto es hacer sobrevivir a la pandemia todo aquello que ha demostrado su calidad, seguridad, efectividad y eficiencia, y hacerlo pervivir teniendo como objetivo principal aportar valor para los pacientes

    Sí son conocidas experiencias de este tipo en países con características de dispersión demográfica, orografía compleja o grandes distancias entre la población y los centros asistenciales como pueden ser Australia, Canadá o los países nórdicos, con culturas muy consolidadas de no presencialidad amparadas en la teleasistencia. Más aisladas son las experiencias en la atención oncológica no presencial, si bien hay que indicar que la evidencia experimentaba un crecimiento interesante en período prepandémico. No obstante, la necesidad de minimizar las interacciones personales y los desplazamientos que conllevó la pandemia -incluso en pacientes con patologías graves- y la rápida adopción de un amplio abanico de actividades asistenciales no presenciales, permitió suplir la atención face to face con garantías de calidad y seguridad y sin que se haya demostrado (por el momento) repercusión negativa en la salud de los pacientes.

    La brusca e imprescindible adopción de intervenciones asistenciales tales como la telemedicina (desde una simple atención telefónica hasta una atención por videoconferencia), pero también el desarrollo de aplicaciones móviles o la telemonitorización, su rápida y generalizada aplicación y la evidencia posterior generada, han favorecido que la American Society of Clinical Oncology (ASCO) haya publicado recientemente una relación de estándares y recomendaciones que sin duda servirán de fundamento para el desarrollo y/o consolidación de las diferentes iniciativas.

    Las personas con cánceres de baja prevalencia constituyen un subgrupo específico en el que la teleasistencia puede aportar valor. Muchas de estas personas son atendidas en unidades expertas o superespecializadas que no necesariamente se ubican en centros próximos a su lugar de residencia. La distancia y los costes en tiempo y dinero que lleva asociados la atención presencial pueden minimizarse con la no presencial, pero para ello es imprescindible efectuar una buena selección de candidatos que ayude a superar la principal limitación de la telemedicina, que no es otra que la imposibilidad de realizar una exploración física. Es por ello que la atención no presencial post-pandémica deberá focalizarse en pacientes con determinadas características: aquellos que reciben terapia oral o están en seguimiento activo, o los largos supervivientes.

    Finalmente, un último comentario. Con la llegada de la nueva normalidad y la ausencia de una poderosa fuerza que nos empuje a buscar alternativas viables y seguras, el riesgo de retorno a las prácticas asistenciales convencionales y a zonas de confort previas es evidente. Como también lo es la posibilidad de cambio de opinión de las personas afectadas. La valoración realizada sobre una situación determinada en un momento concreto en la que el miedo a un contagio lo impregnaba todo, ha podido estar muy condicionada por ese pánico escénico generalizado. Lo que en un momento pudo ser un alivio (no asistir a consulta o no atender presencialmente a un paciente) ante el temor a un riesgo de carácter superior, es probable que pueda ser valorado de una manera diferente cuando ya ese temor se ha relajado, y las inercias comportamentales nos conduzcan a las maneras tradicionales de hacer asistencia.

    Ese es el riesgo y también el reto: hacer sobrevivir a la pandemia todo aquello que ha demostrado su calidad, seguridad, efectividad y eficiencia, y hacerlo pervivir teniendo como objetivo principal aportar valor para los pacientes. Todo ello en un marco evaluativo constante que corrija desajustes y nos lleve por el camino de la mejora continua.

    La aplicación de la inteligencia artificial a las enfermedades raras

    El objetivo de este barómetro es conocer la opinión de los distintos agentes del sistema sanitario respecto a la aplicación de la inteligencia artificial (IA) a las enfermedades raras (EERR). Con este fin, el consejo de redacción de newsRARE diseñó una encuesta electrónica ad hoc, que fue enviada a una base de datos de personas relacionadas con las EERR. El cuestionario estuvo disponible del 22 de noviembre hasta el 8 de diciembre de 2021.

     

    Un total de 80 personas completaron el barómetro, de las cuales 27 (34%) eran pacientes o asociaciones de pacientes, 19 (24%) personal clínico y de enfermería, 14 (17%) profesionales relacionados con actividades de gestión, administración pública y farmacia hospitalaria, 10 (12%) miembros de la industria farmacéutica, 4 (5%) académicos o consultores y 6 (8%) provenían de otros ámbitos.

    Se analizaron aspectos relacionados con la percepción y conocimiento de los encuestados acerca del concepto y proyectos relacionados con la IA en EERR, además de su opinión acerca de los beneficios, barreras y riesgos del empleo de la IA en EERR. Asimismo, se examinaron sus expectativas de cara al futuro de la IA en lo que concierne al grado de implementación esperado y a la confianza sobre el uso de estas tecnologías aplicadas al tratamiento, diagnóstico, pronóstico e investigación en EERR.

    NOCIONES Y PERCEPCIONES ACERCA DEL EMPLEO DE LA IA EN EERR

    El 35% de los encuestados indican tener un gran conocimiento teórico o práctico respecto al concepto de la IA. El 59% afirma tener una vaga comprensión de lo que quiere decir, mientras que solo el 6% nunca escuchó hablar de este término, o no sabe lo que significa, pese a haberlo escuchado.

    El personal clínico y de enfermería, y los gestores / farmacéuticos hospitalarios parecen ser los dos grupos con mayor conocimiento respecto a la IA (47% y 57% de los encuestados, respectivamente, afirman tener un gran conocimiento teórico o práctico), mientras que en los demás grupos, la gran mayoría (70%-83%) de sus miembros señala tener una vaga comprensión o no tener conocimiento sobre la IA (FIGURA 1).

    Por su parte, 3 de cada 10 encuestados tienen conocimiento o experiencia con proyectos concretos que hayan empleado IA para apoyar la toma de decisiones clínicas en el ámbito sanitario, mientras que 1 de cada 5 sabe de iniciativas de IA aplicadas a EERR (FIGURA 2).

    Los proyectos en el ámbito sanitario descritos por los encuestados engloban predicciones de incidencia en distintas enfermedades (incluyendo la COVID-19), la aplicación de la IA en distintas fases del cáncer, el reposicionamiento de fármacos y la predicción de riesgos y reingresos hospitalarios, entre otros. En EERR, los proyectos mencionados están fundamental enfocados en el diagnóstico, pese a la existencia de otros ejemplos, como un motor de búsqueda de EERR.

    Los profesionales clínicos y de enfermería son los que más conocimiento tienen sobre proyectos en el ámbito sanitario (el 47% de ellos afirma conocer algún ejemplo), seguidos de los profesionales de la industria farmacéutica (40%) y de gestión / farmacia hospitalaria (36%). Por su parte, la industria farmacéutica parece ser el subgrupo con mayor conocimiento acerca del uso de la IA en EERR (30%), seguida de los académicos / consultores (25%) y de los profesionales clínicos y de enfermería (21%).

    PERCEPCIÓN SOBRE LA IA APLICADA A LAS EERR

    La mayoría de los encuestados es optimista en relación al uso de la IA y otras tecnologías en el ámbito de las EERR en el futuro. En promedio, 4 de cada 5 personas que participaron de este barómetro se declararon optimistas al respecto, frente al 5% de pesimistas (el restante 12% se mostraban indiferentes) (FIGURA 3).

    Por subgrupos, los más optimistas fueron los pertenecientes al grupo “otros” (n=6; 100%), seguidos de los profesionales de la industria farmacéutica (n=9; 90%), gestión / farmacia hospitalaria (n= 12; 86%), clínicos / enfermería (n=15; 79%), pacientes (n=21; 78%) y académicos / consultores (n=3; 75%). Estos últimos son también los que muestran la mayor proporción de respuestas afirmando su pesimismo acerca de este uso (25%), seguidos de los gestores / farmacéuticos hospitalarios (15%). Los mayores porcentajes de indiferentes han sido otorgados por los profesionales clínicos / enfermería (21%) y por los pacientes (18%).

    BENEFICIOS, BARRERAS Y RIESGOS AL USO DE LA IA EN EERR

    Los tres beneficios más importantes de la IA en las EERR considerados por los encuestados, con muy poca variabilidad entre grupos, fueron las mejoras proporcionadas en el diagnóstico, en la investigación y en el tratamiento personalizado, seguidos de mejoras en la monitorización, resultados en salud, prevención, acceso, participación del paciente y productividad (FIGURA 4).

    Notas: Diagnóstico: ayuda a los profesionales sanitarios a diagnosticar las enfermedades raras de manera más rápida y precisa. Investigación: proporciona mejoras en el proceso de investigación y desarrollo de medicamentos (p. ej. reposicionamiento, descubrimiento de nuevas moléculas o nuevos medicamentos, mejora en los procesos relacionados con los ensayos clínicos). Tratamiento personalizado: facilita el proceso de personalización de los tratamientos, en base a características individuales de cada paciente. Monitorización: realización de seguimiento y monitorización de los pacientes (ambulatorio u hospitalario), prediciendo eventos adversos o fatalidades con antelación. Resultados en salud: mejora de la esperanza de vida o calidad de vida de los pacientes. Prevención: permite actuar en la prevención o progresión de la enfermedad rara. Acceso: mayor igualdad en el acceso al tratamiento, a través de una mayor eficiencia en el sistema por el uso de la inteligencia artificial. Participación del paciente: aumento de la participación del paciente en su tratamiento, experiencia en el sistema y evaluación de resultados (p.ej: a través de aplicaciones móviles, donde los pacientes reportan su estado de salud). Productividad: incremento de la productividad laboral, permitiendo una mayor dedicación de tiempo de los profesionales a los pacientes (menor dedicación a actividades administrativas).

    Notas: Dirección estratégica: ausencia de dirección estratégica (saber hacia donde ir). Financiación: financiación insuficiente. Interoperabilidad: falta de interoperabilidad de datos. Bajo tamaño muestral: bajo tamaño muestral de los datos y registros. Aspectos éticos: aspectos éticos y normativos. Historia clínica electrónica: dificultades en la implementación de la historia clínica electrónica. Herramientas: utilización de las herramientas adecuadas. Resistencia clínicos: resistencia por parte de los profesionales clínicos. Falta de confianza: falta de confianza en los sistemas de inteligencia artificial. Capacidad técnica: capacidad técnica de los profesionales. Liderazgo: ausencia de liderazgo (saber gestionar el cambio). Seguridad: seguridad en el ámbito de las tecnologías de la información.

    En cuanto a las barreras para la implementación de sistemas de IA en los procesos de decisión clínica de los pacientes con EERR, hubo una mayor discrepancia entre las respuestas de los encuestados. En el resultado global, los principales obstáculos identificados han sido la ausencia de una dirección estratégica (saber hacia dónde ir), la falta de financiación y cuestiones relacionadas con la interoperabilidad de los datos, seguidas por el bajo tamaño muestral de los registros y aspectos éticos y normativos, entre otros (FIGURA 5).

    Pese a las barreras y riesgos existentes, la mayoría de los encuestados es optimista en relación al uso de la IA en EERR en el futuro

    Para los clínicos / personal de enfermería, el bajo tamaño muestral, los aspectos éticos o normativos y la ausencia de financiación figuran como los principales escollos para la implementación de IA en EERR, mientras que para los pacientes, uno de los obstáculos es la resistencia por parte de los profesionales clínicos. Los gestores / farmacéuticos hospitalarios, los académicos / consultores y los miembros de la industria farmacéutica tienen una visión alineada entre ellos, con preocupaciones acerca de la dirección estratégica y la interoperabilidad, entre otras. Por su parte, los miembros del grupo “otros” fueron los únicos que mencionaron la falta de capacidad técnica o confianza entre los principales obstáculos a la implementación de IA en EERR.

    Respecto a los riesgos relacionados con basar los procesos de decisión clínica en EERR en IA, uno de los principales (con el 22% de las respuestas) parece ser la dificultad de interpretación de las asunciones utilizadas en las recomendaciones realizadas por sistemas de IA. Le sigue (20%) el riesgo de aumento de la desigualdad en el acceso en aquellos casos en los que los sistemas de IA se distribuyen de manera desigual entre instituciones. El tercer riesgo más importante (18%) es la percepción de que la IA puede conducir a tratamientos equivocados o decisiones médicas inadecuadas, así como sobrestimar o infraestimar los riesgos de salud en este colectivo (FIGURA 6).

    Notas: Interpretación: dificultad en la interpretación de las asunciones utilizadas en las recomendaciones realizadas por sistemas de inteligencia artificial. Desigualdad: aumento de la desigualdad en el acceso, en aquellos casos en los que los sistemas de inteligencia artificial se distribuyen de manera desigual entre instituciones. Errores de tratamiento o diagnóstico: pueden conducir a tratamientos equivocados o decisiones médicas inadecuadas, así como sobrestimar o infraestimar los riesgos de salud de este colectivo. Protección de datos: preocupación en cuanto a la protección de los datos personales de los pacientes, incluyendo las aplicaciones de monitorización a domicilio. Responsabilidad: pueden suscitar dudas en cuanto a la responsabilidad por posibles errores médicos (¿Quién es el responsable: el clínico o el programador?). Relación médico-paciente: la reducción del tiempo presencial y la comunicación entre el profesional sanitario y el paciente. Cuellos de botella: la mejora en el diagnóstico puede generar cuellos de botella en relación a la capacidad de atención y tratamiento a los pacientes. Amortización de puestos de trabajo: Posibles reducciones o amortizaciones de puestos de trabajo debido a la automatización de procesos.

    Los diferentes grupos de encuestados están de acuerdo con la importancia de estos tres riesgos (50%-71% de las respuestas han sido otorgadas a ellos, según diferentes subgrupos). Sin embargo, hay algunos aspectos que conviene mencionar. Para los profesionales clínicos y de enfermería y para los académicos / consultores, la preocupación en cuanto a la protección de datos figura entre los tres principales riesgos, mientras que, para los pacientes, la preocupación radica también en aspectos como la relación médico-paciente (reducción del tiempo presencial) y la responsabilidad en cuanto a posibles errores (¿del médico o del programador?), ya que estos temas aparecen en tercer y cuarto orden de importancia. 

    CONFIANZA Y NIVEL DE IMPLEMENTACIÓN FUTURA DE LA IA EN EERR

    Para casi 4 de cada 10 encuestados, más del 60% de los procesos de decisión clínica en EERR (investigación, tratamiento, diagnóstico y pronóstico) estarán basados en sistemas de inteligencia artificial dentro de 30 años, mientras que para 1 de cada 3, esta proporción será del 40%-60%, y para 20% de los encuestados, el grado de implementación será inferior al 40% (FIGURA 7).

    La industria farmacéutica parece creer en un mayor nivel de implementación, ya que la mayoría de sus miembros (60%) cree que, dentro de 30 años, entre el 61% y el 100% de los procesos de decisión clínica en EERR estarán basados en sistemas de IA.

    Finalmente, el 85% de los encuestados (con muy poca variabilidad entre ellos) indica que se fiarían (en mayor o menor grado) de las recomendaciones o conclusiones generadas por sistemas de IA en aspectos relacionados con el tratamiento, diagnóstico, pronóstico o investigación clínica en EERR (FIGURA 8). Solo un 15% se fiaría poco o no aceptaría estas conclusiones o recomendaciones.

     

    Desafíos e impacto de la inteligencia artificial aplicada a las enfermedades raras

    Abstract network background with low poly design with connecting lines

    La inteligencia artificial (IA) y sus derivaciones se encuentran entre las innovaciones de mayor calado y recorrido del mundo actual. La influencia de la tecnología en nuestras vidas es cada vez mayor y más diversa. En el ámbito de la salud, la aplicación de las nuevas tecnologías ha permitido innumerables avances, como las terapias génicas, la telemedicina, marcapasos conectados a teléfonos inteligentes, o el seguimiento de resultados inmediatos en vida real, por mencionar solo unos pocos de ellos.

    A lo largo de este artículo discutiremos aspectos relacionados con la inteligencia artificial (IA) en el ámbito de las enfermedades raras (EERR). Así, destacaremos los principales retos asociados a la trasformación digital y a la generación de grandes cantidades de datos en enfermedades de baja prevalencia, y examinaremos los potenciales beneficios de la IA en el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de estas patologías. Además, haremos mención a la intensificación del uso de la telemedicina, especialmente durante la reciente pandemia causada por la COVID-19. Finalmente, exploraremos las principales iniciativas normativas en marcha actualmente, y el potencial impacto socio-económico de la aplicación de la IA a EERR y a la sanidad en general.

    CONTEXTO Y CONCEPTOS

    Las EERR son patologías caracterizadas por su baja prevalencia (en Europa, se considera una EERR aquella que afecta a menos de 1 de cada 2.000 habitantes¹) y ciertas particularidades, como su heterogeneidad, el desconocimiento de su historia natural o la gran dispersión geográfica de los pacientes, singularidades que las diferencian de las afecciones comunes, y desencadenan situaciones de retraso en el diagnóstico y ausencia de tratamientos para la gran mayoría de los pacientes, entre otras adversidades².

    La pandemia ha agudizado las carencias de estos pacientes³, poniendo de manifiesto la necesidad de adopción urgente de medidas que permitiesen asegurar la continuación de servicios de atención sanitaria esenciales a las personas que padecen estas patologías. Una de las soluciones a corto plazo de las que más se valieron las instituciones y profesionales sanitarios fue el empleo de la telemedicina4.

    No obstante, la aplicación de las nuevas tecnologías para la mejoría de las condiciones de las personas que padecen EERR parece reflejar una apuesta de mayor envergadura. Por ejemplo, el proyecto Rare2030, que cimienta las bases de las políticas futuras dirigidas a las EERR a nivel europeo, recomienda que, para alcanzar los objetivos propuestos, es indispensable servirse de seis enfoques: el de derechos humanos, el multidisciplinar, el colaborativo, el integrado, el tecnológico y el holístico8. Así, el enfoque tecnológico debe aprovechar todas las vías de innovación, que incluyen la secuenciación completa del genoma para el diagnóstico y el uso de la tele- medicina y la IA en el desarrollo de ensayos clínicos y tratamientos8.

    Antes de sumergirnos en profundidad en los temas de la digitalización, el big data, su uso a través de la IA y los resultados para las personas con EERR y para la sociedad, resulta conveniente puntualizar algunos conceptos, para favorecer la comprensión de ciertos elementos técnicos y su interpretación (TABLA 1).

    La inteligencia artificial y sus derivaciones se encuentran entre las innovaciones de mayor calado y recorrido del mundo actual

    LOS DOS INGREDIENTES FUNDAMENTALES DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

    Como afirman Cohen y Mello (2019)16 ,“la inteligencia artificial es ávida de datos”, y esto es cierto también en el ámbito de las EERR. No obstante, si, por un lado, avances recientes, como la secuenciación completa del genoma, técnicas de imagen y multi ómicas, análisis de la marcha (“gait analyses”), entre otros, han propiciado la recogida de una enorme cantidad de datos, por otro lado, su tamaño muestral (número de pacientes con EERR) es todavía pequeño17

    Así, la generación de una gran cantidad de datos (y de calidad) y la transformación digital son dos ingredientes fundamentales en el proceso de producción de sistemas de IA dirigidos al ámbito de decisiones clínicas en EERR (FIGURA 3)17.

     

     

    DATOS

    La obtención de datos (ómicos, imágenes), esencial para la producción de cualquier sistema de IA, se realiza primordialmente a través de dos fuentes, que son los registros o las bases de datos abiertas17, que se alimentan a través de distintas vías, como internet (estrategia de búsqueda de usuarios, datos derivados del comercio electrónico y redes sociales), la tecnología móvil (sensores, aplicaciones, etc.) y los datos biomédicos (tests genéticos, pruebas de imagen, historia clínica, etc.)18.

    Los registros son los instrumentos más utilizados para la investigación y desarrollo de tratamientos en EERR, visto que tienen como propósito la recogida, análisis y difusión de información de grupos delimitados por patologías específicas19. Su trascendencia se materializa a través de numerosas iniciativas, como la llevada a cabo por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), en 2015, que ampara el uso de registros sistemáticos y estandarizados en los procesos de evaluación de nuevos medicamentos20, o la creación de las 24 redes europeas de referencia (RER), en 2017, que, entre otras atribuciones, tienen la función de estimular la investigación y observación epidemiológica a través de registros compartidos de pacientes con EERR21.

    Como consecuencia de ello, las cifras de registros en EERR son bastante reveladoras. En Europa, los casi 800 registros existentes abarcan datos de alrededor de 750 EERR. A nivel nacional, hay 64 registros para EERR, de los cuales, la mayoría son nacionales (n=48; 75%), once (17%) son autonómicos y los demás (n=4; 6%) tienen alcance europeo o internacional. Los ejemplos más destacables en nuestro país son el registro estatal de EERR, el registro del Instituto de Salud Carlos III, la Red Española de Registros de EERR (SpainRDR) y VALTERMED22.

    Con todo, la información de estos pacientes se halla repartida de manera heterogénea, lo que no siempre permite agrupaciones de datos, de los que se beneficiarían ampliamente los sistemas de IA17. Con el fin de dar solución a este reto, la Plataforma Europea de Enfermedades Raras (EU RD) publicó un conjunto de elementos comunes para el registro de datos de enfermedades raras23, alineado con los principios FAIR (findable, accesible, interoperable, reusable) de gestión de datos científicos, concebidos para perfeccionar la capacidad de los ordenadores para la obtención y utilización de datos de manera automática, favoreciendo su reutilización por parte de la comunidad científica y de los individuos en general24.

    Asimismo,  existen  retos éticos y legales que dificultan el camino hacia la generación de datos homogéneos y agrupables en EERR, dadas las cuestiones de privacidad asociadas a la necesidad de compartir datos personales y clínicos de los pacientes, aunque anonimizados17. En este sentido, la regulación europea EU 2016/27925 autoriza la libre circulación de datos, fundamentándose en la necesidad de un equilibrio riguroso entre la protección y la accesibilidad a la información de los individuos.

    TRANSFORMACIÓN DIGITAL

    La obtención de grandes cantidades de datos (estandarizados y homogéneos) está estrechamente vinculada a procesos de transformación digital, que a su vez implican enormes retos, acarreando tasas de éxito muy reducidas en estos tipos de proyectos (inferiores al 30%), siendo el sector sanitario uno de los que encabezan la lista de fracasos, que ocurren en el 90-95% de los casos26.

    Según la encuesta europea de e-Health, los tres principales desafíos para la implementación de proyectos de transformación digital, según los proveedores sanitarios europeos (n=239), son la ausencia de financiación (36%), la falta de conocimiento técnico (34%) y cuestiones relacionadas con la seguridad en el ámbito de las TIC (33%)27.

    En España, la implementación de herramientas inadecuadas (35%), la resistencia de los profesionales clínicos (29%), la ausencia de financiación (28%), el nivel de empoderamiento de los pacientes (28%) y la falta de dirección estratégica (28%) suponen los principales obstáculos a los cambios digitales, mientras que materias relacionadas con la implementación de las historias clínicas electrónicas (14%), asuntos legales (19%) y patrones de interoperabilidad (19%) parecen ser retos menos relevantes (FIGURA 4)27.

    Otra barrera para la implementación de proyectos de trasformación digital, más específicamente, de IA, radica en la dificultad, por un lado, por parte del profesional sanitario para realizar las preguntas de investigación correctas para desarrollar el algoritmo correspondiente y, por otro lado, por parte del científico de datos que, aunque sí sepa realizar las preguntas, no dispone del conocimiento clínico suficiente. Además, existen otros temores que actúan como freno a las iniciativas de utilización de IA, como son el manejo de un conglomerado de datos para uso comercial, cuya fuente de financiación es fundamentalmente pública; o el traslado de parte de las decisiones clínicas a un algoritmo28.

    El liderazgo del proceso de transformación digital parece ser responsabilidad de los detentores del conocimiento tecnológico, que debe ir de la mano de una formación adecuada de los profesionales sanitarios. En este sentido, el fomento de la colaboración público-privada no es desdeñable, ya que unos tienen los datos y el conocimiento clínico experto, mientras que otros cuentan con la capacidad de inversión, flexibilidad y conocimiento tecnológico28.

    EL USO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN ENFERMEDADES RARAS

    Hay pocas dudas acerca de la complejidad intrínseca de los procesos de cambios digitales y la obtención de grandes cantidades de datos. No obstante, existen casos de éxito que pueden ayudar a arrojar luz sobre sus determinantes. Una de las principales utilidades de la IA en salud radica en su integración en los sistemas de apoyo a la decisión clínica, cuyos primeros modelos se desarrollaron a mediados del siglo XX28. Las tres enfermedades de alta prevalencia con mayor aplicación de IA hasta la fecha parecen ser las oncológicas, las neurológicas y las cardiovasculares14.

    En el ámbito de las EERR, el empleo de la IA ha crecido en los últimos 10 años, y conviene plantearse las siguientes preguntas al respecto: ¿dónde se aplican? ¿qué fuentes de datos son las más utilizadas? ¿en qué enfermedades? ¿cuáles son los modelos más empleados?

    Las principales barreras para la transformación digital en España son el uso de tecnologías inadecuadas, la resistencia del personal clínico y la ausencia de financiación

    Entre 2010 y 2019, el número de publicaciones científicas relacionadas con el empleo de la IA en EERR fue superior a 200, de las cuales 80 se produjeron en 2019, frente a solo 3 en 2010. Por tanto, el interés por la aplicación de esta técnica en los procesos de decisiones clínicas dirigidos a enfermedades poco frecuentes es inequívoco. Esta tendencia parece ser menos evidente en España, ya que solo cuatro de los dos centenares de estudios fueron publicados por autores de nuestro país29.

    Asimismo, las EERR de mayor prevalencia gozan de mayor atención en este sentido, frente a las de menor prevalencia. Más de la mitad de las publicaciones (55%) se refieren a enfermedades con una prevalencia de 1-5 / 10.000 personas, frente al 42% de las enfermedades con prevalencias de 1-9 / 100.000, y el restante 3% de las enfermedades ultra-raras (1-9 / 1.000.000). Las enfermedades con mayor frecuencia en estas investigaciones fueron la esclerosis lateral amiotrófica, el lupus eritematoso sistémico, el daño cerebral traumático de moderado a grave y la fibrosis quística29.

    Las principales fuentes de datos utilizadas fueron las imágenes, datos demográficos y datos ómicos, que se aplicaron sobre todo en modelos relacionados con procesos de diagnóstico y pronóstico, y de manera muy escasa en la mejoría de tratamientos. El tamaño muestral de estos estudios fue relativamente bajo, como era esperable, y los principales algoritmos usados en los modelos de IA consistieron en el “ensemble learning”, las máquinas de soporte vectorial y las redes neuronas artificiales (los dos últimos son también los principales modelos usados para las enfermedades prevalentes)14. Pese a que la comprensión técnica de estos modelos no sea el tema principal que nos ocupa, lo que sí cabe destacar es que la elección de cada modelo guardaba relación con la disponibilidad e interoperabilidad de los datos y sistemas. Por ejemplo, las notas utilizadas en las historias clínicas no estaban estandarizadas, dificultando el uso de otros métodos29 (FIGURA 5).

    UN CASO PRÁCTICO: LA APLICACIÓN DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL A LA MEJORA DE LA CLASIFICACIÓN, PRONÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LA FIBROSIS QUÍSTICA

    En muchas ocasiones, términos como inteligencia artificial, big data y otros del ámbito tecnológico, aunque se asocien de manera general a algo prometedor con resultados positivos, también pueden provocar una sensación de confusión y alejamiento de la realidad, por su alto grado de tecnicismo. Por ello, conviene hacer un esfuerzo didáctico relacionado con su aplicación práctica. Así, a continuación, pondremos un ejemplo concreto relacionado con la aplicación de IA para la mejora en la clasificación, pronóstico y tratamiento de la fibrosis quística (FQ).

    En el ámbito de las EERR, el uso de la IA ha crecido en los últimos 10 años

    La FQ es una enfermedad rara, crónica, hereditaria y degenerativa que afecta a alrededor de 100.000 personas en todo el mundo, de las cuales, 2.500 están en España (FIGURA 6)30,31. Esta patología da lugar a un espesamiento y disminución del contenido de agua, sodio y cloro en las secreciones, lo que provoca infecciones e inflamación que destruyen zonas del pulmón, hígado, páncreas y sistema reproductor, principalmente31. Además, es una patología potencialmente mortal (la mitad de los pacientes nacidos con esta enfermedad fallecen antes de los 47 años de edad), para la cual no hay cura y que no dispone de tratamientos que eviten su progresión las terapias suelen incluir antibióticos
    contra infecciones, fisioterapia para eliminar las mucosidades y medicamentos para afinarlas: un paciente con FQ puede llegar a tener que tomarse 40 pastillas al día30,32

    Clasificación de la condición pulmonar

    El diagnóstico de la FQ se realiza principalmente mediante pruebas genéticas y de sudor. Sin embargo, el análisis periódico de la condición pulmonar del paciente a lo largo de su vida es el siguiente procedimiento más importante para la prevención de la progresión de la enfermedad. Métodos como la prueba de función pulmonar no proporcionan información precisa sobre el tipo y ubicación de los daños pulmonares; además, este método no puede aplicarse a niños menores de 5 años. La radiografía de tórax, por otro lado, proporciona imágenes pulmonares de baja precisión que no son adecuadas para la verificación constante de los patrones de FQ. En cambio, la tomografía computarizada de alta resolución (TCAR) ofrece detalles de la morfología pulmonar que son vitales para la evaluación de la enfermedad33.

    La aplicación de la IA ha permitido mejoras en la clasificación de la condición pulmonar, así como en el pronóstico y tratamiento de la fibrosis quística

    El método tradicional para el análisis de la condición pulmonar del paciente a través de una TCAR requiere una disponibilidad de muchas horas por cada paciente (se realizan cada 6-18 meses), además de analistas de datos altamente capacitados, una tarea que se hace inviable en un entorno clínico. Recientemente, esta evaluación se realiza de manera automatizada a través de la utilización de sistemas de IA, en pocos segundos y sin interferencia humana34

    Pronóstico

    Cuando la insuficiencia respiratoria de las personas con FQ se agrava, se debe tomar una decisión sobre si derivarlos a un tras- plante de pulmón, una operación que puede aumentar su esperanza de vida, pero que conlleva significativos riesgos. El momento de esta derivación es crucial, ya que hacerlo muy tarde puede resultar en un deterioro del estado de salud del paciente que no le permitirá tolerar y recuperarse de un trasplante, y hacerlo muy pronto puede significar la realización de un trasplante innecesario, situación que, añadida a la escasez de donantes de pulmón, puede representar la no realización de un trasplante a una persona que realmente lo necesite35,36.

    La decisión de derivación se basa generalmente en un único indicador denominado “volumen espiratorio forzado” (FEV): cuando el volumen de aire que una per- sona con FQ puede exhalar cae por debajo del 30% de los niveles observados en una persona sana, generalmente se considera que este paciente necesita un trasplante. Sin embargo, poco menos de la mitad de las personas derivadas de esta manera tienen una necesidad real de trasplante. El desarrollo de una herramienta basada en IA ha permitido una mejora del 35% en la precisión de estas derivaciones. Al utilizar esta técnica, la proporción de derivaciones a trasplante acertadas, es decir, a personas que realmente necesitan un trasplante, ascendió a más de dos tercios35,36.

    Individualización del tratamiento

    La medicina personalizada es un término utilizado para el tratamiento que se centra en los pacientes en función de su caracterización clínica individual, considerando la diversidad de síntomas, gravedad y rasgos genéticos. Uno de los principales componentes de su realización es la estimación de las reglas de tratamiento individualizadas (“individualized treatment rules», ITR)37,38. Un estudio aplicó métodos de IA en base a datos de un ensayo clínico realizado a pacientes con FQ39, que generó algoritmos capaces de determinar el tipo de tratamiento que cada paciente debería recibir (tratamiento óptimo / individualizado) en función de la existencia o no de infección por el germen pseudomonas aeruginosa37.

    IMPACTO ECONÓMICO Y SOCIAL DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

    La IA juega un  papel  cada vez más importante en nuestras vidas y en la economía, impactando nuestro entorno de muchas maneras distintas. Muchos la ven como un  motor de productividad y crecimiento económico, ya que tiene la capacidad de aumentar la eficiencia con la que se hacen las cosas y mejorar enormemente el proceso de toma de decisiones, al analizar grandes cantidades de datos. Pero existen muchas más ventajas para la sociedad y para el paciente (FIGURA 7)44.

    A nivel global, se estima que el uso de la IA podría suponer un impacto económico de hasta 13,3 billones de euros a la economía mundial en 2030, el equivalente a la suma del PIB de los 27 países de la Unión Europea45,48. De estos, 5,6 billones de euros provendrían del aumento de la productividad y 7,7 billones de euros, de los efectos sobre del consumo (a medida que se adoptan gradualmente nuevas tecnologías y los consumidores responden a productos mejorados con una mayor demanda, la proporción del impacto de la innovación aumenta con el tiempo)45.

    Otros ejemplos de la aplicación de la inteligencia artificial en el ámbito de las EERR

    El número de EERR es tan extenso (más de 7.000) que resulta difícil que los médicos contemplen cada una de ellas cuando están delante de un paciente. Para ayudarlos, el Servicio Gallego de Salud (SERGAS) ha decidido apoyarse en la IA, diseñando algoritmos que bucean en las historias clínicas, hallando síntomas que permiten la detección de sospechas de diagnóstico y derivando los casos a los clínicos de referencia, a través de un mensaje de alarma que aparece en su ordenador. Esta iniciativa ha recibido el premio 2021 de Protagonista del Año en EERR de la Fundación Weber, en el marco de esta revista, por su aportación en la calidad de vida de estos pacientes40.

    Otro ejemplo destacable se refiere al uso de la IA en el diagnóstico de la amiloidosis cardiaca, una enfermedad rara que se caracteriza por la acumulación de placas de la proteína amiloide en el corazón, lo que lo endurece y puede obligar a llevar marcapasos o ser causa de muerte. La Fundación San Juan de Dios desarrolló un sistema de IA que, a partir de pacientes diagnosticados, busca marcadores asociados a la enfermedad para luego explorarlos en las demás historias clínicas (de pacientes no diagnosticados), para ver si también está presente la enfermedad. Esto ha permitido detectar 20 nuevos marcadores biológicos que pueden indicar el correcto diagnóstico de los afectados por esta patología41.

    Asimismo, la aplicación de la IA para la generación de evidencia basada en la práctica clínica real (RWE – “Real World Evidence”) parece cobrar cada vez más importancia en los procesos regulatorios de aprobación de medicamentos dirigidos a EERR, debido a sus peculiaridades (ausencia de comparadores, pequeño y heterogéneo tamaño muestral, etc.). Por un lado, en una encuesta realizada a la industria farmacéutica en 2018, el 60% de los encuestados afirmaban ya utilizar IA en la trasformación de datos de la práctica clínica real (RWD – “Real World Data”) en RWE, y el 95% anticipaba que utilizaría la IA para este propósito en los próximos años42. Por otro lado, en Estados Unidos, entre 1953 y 2020, un total de 34 fármacos han sido aprobados mediante la utilización de RWE, de los cuales 28 (82%) eran medicamentos huérfanos43.

    ¿Y cuál es el impacto económico estimado del uso de la IA en la sanidad? Algunas de las estimaciones realizadas revelan su colosal magnitud46:

    • 260 mil millones de euros en potenciales ahorros en Estados Unidos, si se aplicaran herramientas de machine learning para predecir la salud poblacional.
    • 4 mil millones de euros en potenciales ahorros en el Reino Unido relacionados con los servicios de atención preventiva y la reducción de ingresos hospitalarios.
    • Mejoras de entre el 30% y 50% en la productividad relacionada con actividades de enfermería.
    • Ahorros del 2% sobre el Producto Interior Bruto de los países desarrollados, como consecuencia de eficiencias operacionales. 
    • Reducción de entre el 5% y 9% del gasto sanitario global debido a la expansión de la medicina personalizada y a un mayor compromiso de los pacientes con su tratamiento
    • Aumento de entre 0,2 y 1,3 años en la esperanza de vida promedio de la población global.

    Como se puede suponer, la evidencia acerca de los impactos socio-económicos del empleo de la IA en EERR es menos abundante. Pese a ello, en un estudio alemán realizado en el ámbito de las EERR sistémicas inflamatorias, se observaron resultados favorables en este sentido, ya que la implementación de un sistema de IA en una clínica permitió una reducción de entre el 32% y 49% de los costes diagnósticos, gracias a una obtención más rápida de resultados, con mayor nivel de precisión y evitando la repetición innecesaria de ciertas pruebas47.

    MARCO NORMATIVO SOBRE EL USO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

    Conscientes de la importancia estratégica de la IA y de su impacto económico y social, y a la vez reconociendo que, como ocurre con cualquier tecnología nueva, su uso ofrece tanto oportunidades como riesgos -los ciudadanos temen no poder defender sus derechos y seguridad ante las asimetrías de información de la toma de decisiones algorítmicas, y las empresas están preocupadas por la inseguridad jurídica-, los reguladores está llevando a cabo diversas iniciativas normativas y estratégicas en esta área49.

    En España, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades publicó en 2019 la Estrategia Española de I+D+i en Inteligencia Artificial50 y en 2020 el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital lanzó la denominada Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial51. En esta última, se incluyen como objetivos seis ejes estratégicos, alineados con la normativa europea, que son el impulso a la investigación científica y al desarrollo tecnológico; la promoción del desarrollo de talentos y capacidades digitales; el desarrollo de plataformas de datos e infraestructuras tecnológicas que den soporte a la IA; la integración de la IA en las cadenas de valor y; la potenciación del uso de IA en la administración pública y el establecimiento de un marco ético y normativo que refuerce la protección de los derechos individuales, a efectos de garantizar la inclusión y el bienestar social51.

    A nivel europeo, el proyecto HUMAINT (“Human Behaviour and Machine Intelligence”), creado por la Comisión Europea en diciembre de 2018, pretendía preparar a la sociedad para los cambios socio-económicos derivados del uso de la IA, y asegurar la implementación de un marco normativo y ético en esta materia52. Además, ese año se puso también en marcha el “Plan Coordinado de Inteligencia Artificial”, que estipula acciones conjuntas entre los estados miembro en cuatro áreas de actuación: aumento de la inversión, disponibilidad de datos, fomento del talento y garantía de la confianza53. La Comisión creó también un grupo de expertos de alto nivel que, entre otras cosas, publicó las “Directrices para una inteligencia artificial fiable” en abril de 201954, y el “Libro blanco sobre inteligencia artificial: un enfoque europeo de la excelencia y confianza”, en 202055.

    Se están llevando a cabo diversas iniciativas normativas para tratar de materializar los colosales beneficios potenciales de la IA

    En abril de 2021 la Comisión envió una propuesta legislativa al Parlamento Europeo (“The Artifficial Intelligence Act”)56 destinada a convertir a Europa en el centro mundial de la IA fiable, garantizando la seguridad y los derechos fundamentales de las personas y las empresas, al tiempo que pretende fortalecer la adopción, inversión e innovación en IA en toda la Unión Europea. Estas nuevas reglas, una vez aprobadas, se aplicarán de la misma manera en todos los estados miembro57.

    Recientemente, la Comisión Europea ha reconocido que dentro de las estrategias de IA de los estados miembro no existen políticas específicas dirigidas a sanidad, y que la adopción de la IA en esta área es todavía limitada, siendo la falta de confianza uno de los principales factores que contribuyen a ello. Otras causas incluyen problemas relacionados con la integración de las nuevas tecnologías en la práctica clínica, la necesidad de mayor inversión y dirección estratégica en el desarrollo de IA aplicada a la actividad clínica, el desarrollo de un marco político y legal adecuado, el acceso y uso de datos sanitarios y la mejora de las habilidades y el nivel de conocimiento técnico de los desarrolladores y profesionales sanitarios58. Por ello, para lograr a largo plazo una implementación efectiva de la IA en el sector sanitario, la Comisión planea trabajar en una legislación y un marco de políticas comunes para tratar de obtener los beneficios que la IA puede aportar.

    En conclusión, el uso de la IA en la salud está en una fase de vertiginoso crecimiento, con unos potenciales beneficios socio-económicos colosales que lo convierten en una prioridad estratégica a todos los niveles. Como consecuencia, se están llevando a cabo diversas iniciativas normativas para asegurar que estos beneficios se materialicen en la práctica, preservando al mismo tiempo la seguridad de los usuarios. En el ámbito de las EERR, las nuevas tecnologías en general y la IA en particular están aportando mejoras de calado en el abordaje terapéutico de estas patologías, con diversos ejemplos ilustrativos en las áreas del diagnóstico, pronóstico, investigación y tratamiento. Todo parece indicar que se puede ser optimista en cuanto a su evolución futura, si bien habrá que trabajar para sortear los retos económicos, tecnológicos, éticos, organizativos y sociales que pueden traer consigo.

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    56. European Proposal for a regulation of the European Parliament and of the Council laying down harmonised rules on artificial intelligence («The Artificial Intelligence Act») and amending certain Union legislative acts. COM/2021/206, 21st of April. 2021.
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    59. <a href=’https://www.freepik.es/fotos/fondo’>Foto de Fondo creado por kjpargeter – www.freepik.es</a> 

    Modesto Martínez Pillado – La mejora de la tecnología en las enfermedades raras es mucho más que un diagnóstico y tratamiento con menos demoras

    Dr. Modesto Martínez Pillado


    Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur Área Sanitaria de Pontevedra e o Salnés

    #preguntasmuypoderosas en las EERR

    Los avances en el ámbito de las ómicas, biotecnología, medicina de precisión y genómica en las Enfermedades Raras (EERR) son indudables. También lo es la oportunidad de mejora que aportará la Inteligencia Artificial (IA). Contra lo que puede parecer, llevamos un largo tiempo con “lo digital”. Tras las ondas tecnológicas que ya estaban antes de la pandemia, han llegado la robótica y la IA. La oportunidad de mejora de la tecnología para afinar diagnósticos y personalizar tratamientos debe de acompañarse de estandarización de la atención ambulatoria. Esa estandarización de la información sanitaria mediante el uso de un lenguaje común de signos, síntomas y hallazgos de los pacientes facilita un estándar internacional para su utilización al segmentar los datos para nuevas vinculaciones entre genes y enfermedades.

    En la completa encuesta que puede encontrar en este ejemplar sobre la aplicación de la IA en las EERR (página 151), el 60% de los encuestados opina que la investigación, tratamiento, diagnóstico y pronostico estarán basados en sistemas de IA dentro de 30 años. Prácticamente la totalidad se muestra muy optimista, señalando que las mejoras vendrán por el diagnóstico, ayuda en la investigación y en un tratamiento personalizado, junto con la monitorización de resultados en salud, prevención, acceso y participación del paciente. Por tanto, los participantes identifican las externalidades de la IA con la mejora de los pronósticos, diagnósticos más precisos, además de aspectos fármaco-económicos del manejo global de estas enfermedades.

    Efectivamente, la evaluación sistemática de datos clínicos es una cuestión de tiempo. El volumen de los datos masivos sobre las enfermedades ha crecido constante- mente en los últimos años. Compartir de forma segura grandes cantidades de datos genómicos a nivel inter- nacional permite más precisión. A partir de experiencias como RD-Connect GPAP, la investigación en EERR puede proporcionar una revisión sistemática (local e internacional) para facilitar diagnósticos de EERR. La colaboración implica retos técnicos para construir una red que facilite el análisis de datos. Pensar colectivamente para mejorar el conocimiento científico, analizar datos reiteradamente, puede ayudar a las personas a recibir un diagnóstico a partir de ese reanálisis de pacientes y familiares no diagnosticados (proyecto Solve-RD). Esperamos una mejora de todo lo obvio (es decir, lo clínicamente obvio que señala la encuesta).

    Hay otras áreas no tan obvias que no se mejoran únicamente con análisis de datos clínicos. La IA, por ejemplo, no podrá mejorar la gestión de un servicio asistencial, si no definimos antes qué significa la gestión de un hospital o de un servicio Quizás parezca contraintuitivo, pero la investigación con IA para mejorar “lo clínico” de un paciente no es simultáneo con la mejora de la calidad de vida de los pacientes con EERR. Todo lo que le sucede al paciente nos interesa, sea clínico o no clínico. La incorporación de información no clínica es una oportunidad de mejora que nos ayudará a encontrar respuestas a preguntas todavía no formuladas. Podremos estimar las modificaciones físicas, metabólicas y cognitivas que pueden conllevar cambios en el diagnóstico y pronóstico. Datos relacionados con el contexto y comportamiento del paciente en su entorno, ya sean datos del colegio o que reflejen la relación con sus compañeros. No debemos pensar en una IA que solo nos ayude a un mejor diagnóstico. La IA nos debe ayudar a pensar en aquello que no existe o que tenga asociaciones insospechadas para mejorar la calidad de vida. Esa incorporación de datos no clínicos, nos ayudará a responder a #preguntasmuypoderosas. Por ejemplo: ¿Cómo ayudar y acompañar a los profesionales y a los pacientes para que las EERR, sean identificadas con menos demoras? y ¿Cómo evitar peregrinajes evitables? La IA puede identificar quién, dónde y cómo puede ayudarnos. En nuestra investigación, la utilización de datos clínicos y no clínicos mediante Process Minning nos ayudó a mejorar las vías de diagnóstico rápido para procesos de atención preferente en situaciones potencialmente graves, como podría ser aplicado a EERR¹ .

    Toma de decisiones compartidas e informadas en las EERR

    Esos avances en el diagnóstico y tratamiento requieren de un acompañamiento personal, donde la adopción de la innovación es clave. La IA permite al médico conocer en qué tanto por ciento los síntomas y los datos genéticos son idénticos a otras patologías, de manera que el facultativo pueda descartar algunas enfermedades y aproximarse a otras.

    Optimizar la atención sanitaria en las EERR pasa por ayudar en la toma de decisiones compartidas con los implicados. Personas más informadas, con #preguntasmuypoderosas sobre el diagnóstico y tratamiento de EERR que quieren tener respuesta. Incorporar in- formación en el momento adecuado, para que la in- formación al consentimiento supere el “trámite” del consentimiento informado. Por ejemplo, separar el diagnóstico de la información para que la toma de de- cisiones sea más y mejor informada.

    Hace unos meses, preguntaba a una neuróloga: “Si tuvieras que dar un diagnóstico grave, potencialmente deletéreo, ¿Cómo lo harías?”. “No sé, si no me pones un ejemplo no sabría decirte; depende mucho del diagnóstico” – me comentó ligeramente inquieta. “Imagínate que tienes que comunicar a una paciente de 34 años un diagnóstico de esclerosis múltiple”. “Pues, muy fácil, no tengo problema en decirle lo que tiene”. “No, si no te pregunto por tus arrestos para afrontar cómo decirle a una paciente un diagnóstico así”. Después de quedarse sorprendida (“pues, ¿cómo lo iba a hacer?, diciéndoselo”, era su expresión), traté de aclararle la propuesta: “¿Qué tal si ofreces dos webs de referencia o la referencia de una familia que ya hubiera pasado una situación similar?”- terminé por ayudarle a salir de esa pregunta incómoda. “Lo que te estaba preguntan- do, realmente, es si tienes un plan para el momento en que comunicas ese diagnóstico, un plan adaptado a la paciente, en este caso para separar la información de la comunicación del diagnóstico”.

    De igual forma, en las EERR, esos momentos deben de llevarnos a utilizar la tecnología en la mejora de la atención a pacientes. Separar el diagnóstico de la información, ayuda a que los allegados reciban información veraz. Es aquí un área de mejora en la planificación de la atención a los pacientes con EERR. Eso es, precisamente, aquello que me gustaría que tuviera una mejora con la ayuda de la tecnología, porque nos hace mejores profesionales (“planificar la comunicación de un diagnóstico, es lo que te estaba pidiendo”).

    En la citada encuesta, mientras que para los profesionales y directivos todo aquello relacionado con protección de datos es un riesgo, para los pacientes es prioritaria la relación médico-paciente. Precisamente en esa relación paciente-profesional, confían un 85% en esa IA relacionada con el tratamiento, diagnostico, pronóstico o investigación clínica.

    La tecnología en la rutina asistencial nos prepara para recibir a allegados más informados. Debemos planificar la atención en las EERR. Y es aquí donde la tecnología no es solo “lo obvio” sino la puesta en común con otros (por ejemplo, plataformas como patients like me; asociaciones virtuales, y listas de “preguntas frecuentes” o FAQ en sitios web) para dar una atención con visión poblacional, no exclusivamente sanitaria. Más allá de las fake news, allegados más y mejor informados en EERR, nos deben de llevar a realizar nuestras propias #preguntasmuypoderosas: ¿Qué debo saber del estado de ánimo de los pacientes y sus allegados? ¿Puedo no reiterar preguntas o rutinas que no son beneficiosas para los allegados? Literalmente, ¿puedo hacerlo de una forma más sencilla? (una especie de Lean personal²). De esta forma, la medicina personalizada, preventiva y predictiva se nos aparece vinculada a una IA orientada a resolver problemas de salud. Precisamente porque vamos a tener interlocuciones más informadas, nos puede ser útil disponer de un Cuestionario de Competencias Tecnológicas³ , que nos permita tener información clínica y no clínica antes de la consulta.

    Necesitamos un índice de prioridad de atención ambulatoria

    El impacto que las EERR tienen en los pacientes, sus familias y la sociedad es importante, al ser graves, crónicas y progresivas, con altas tasas de mortalidad. Debemos hacer la digitalización posible desde una digitalización ideal. Los pacientes y sus allegados, sobre todo en EERR colaborarán para evitar ir al hospital o evitar desplazamientos en megaciudades o áreas despobladas, como argumentaciones extremas.

    En la encuesta referenciada en este volumen, se identifican como barreras para la extensión de la IA, la ausencia de dirección estratégica (saber hacia dónde ir). Como riesgos, tanto la no aplicación práctica o la seguridad en el acceso, o que la propia IA pueda conducir a decisiones no correctas. Algo así ha sucedido con la atención a distancia, donde se llama tecnología a algo tan simple como llamar por teléfono, o se nombra e-consulta a algo que no es más que la interconsulta que antes se enviaba en papel. No es la suma de tecnologías, sino la mejora, la que consigue mejores resultados de una forma más sencilla.

    Desde una visión estratégica, la atención no presencial ha llegado para quedarse. Apareció y se desplegó súbitamente en la pandemia. Esa atención no presencial nos sugiere varias #preguntamuypoderosas como, por ejemplo, ¿Cómo se identifica el nivel de prioridad en la atención ambulatoria? Necesitamos magnitudes para algo tan sencillo como valorar conjuntamente la intensidad de cuidados y la morbilidad de las EERR. Esto es, un indicador ambulatorio de cuidados y magnitud de la enfermedad, para tener definida su prioridad de atención ambulatoria. Si, además, pensamos en una respuesta en red asistencial mejoraremos la demora para el diagnóstico clínico y molecular, pero sobre todo acompañaremos a los pacientes, dando lo mejor de nosotros y de la tecnología que nos ayuda. Se trata de que la IA aconseje qué es recomendable hacer, o qué equipo puede dar una respuesta más efectiva.

    Con #preguntasmuypoderosas podemos disponer de Simuladores de pandemia y ayudar a la toma de decisiones compartida e informada. Contemplemos y preparémonos para esta situación postdigital, donde identificar las buenas prácticas (mejora por comparación) y aprender de todo lo que nos ha pasado.


    REFERENCIAS 

    1. Said-Criado I, Martínez-Pillado M, Regueiro-Martínez A, Ledo-Rodríguez A. Process mining for the analysis of a Rapid Referral Pathway of Colorectal cancer in an integrated healthcare area in Galicia (Spain). En: Libro de Ponencias ICIC20. Virtual Conference. 20th International Conference on Integrated Care, Croatia, May 2021. Disponible en : https://az659834.vo.msecnd.net/eventsairwesteuprod/production- abbey-public/b06d657e8a9e4d068624a3d2219dca4a

    2. La metodología Lean es un método innovador que busca optimizar los procesos de gestión y productivos de la empresa que lo ponga en práctica, para utilizar menos recursos, por lo que cualquier proceso se convierte en más eficiente. Su máxima está en reducir la inversión, el tiempo y el esfuerzo (Nota de los editores).
    3. Barajas Galindo, D., Martinez Pillado, M., Ballesteros Pomar, M., Said Criado, I., & Cano Rodriguez, I. Identification of e-young chronics through En: Libro de Ponencias: The Official Journal of ATTD Advanced Technologies & Treatments for Diabetes Conference, 2–5 June 2021–VIRTUAL. Disponible en: https://www.liebertpub.com/doi/full/10.1089/dia.2021.2525.abstracts
    4. <a href=’https://www.freepik.es/vectores/fondo’>Vector de Fondo creado por rawpixel.com – www.freepik.es</a> 

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