EUROPA – EL PARLAMENTO EUROPEO PIDE UN NUEVO PLAN DE ACCIÓN EUROPEO SOBRE ENFERMEDADES RARAS PARA 2023
El 24 de noviembre, durante una sesión plenaria con la Sra. Stella Kyriakides, Comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, los eurodiputados del Parlamento Europeo expresaron su apoyo a un nuevo plan de acción europeo para EERR y solicitaron su adopción para 2023. Este plan se basaría en el estudio de previsión Rare 2030, publicado en febrero de 2021 y financiado por la Unión Europea (UE), que pedía un nuevo marco político para las EERR.
Durante el debate, se destacó la importancia de armonizar las políticas de la UE sobre EERR para garantizar la igualdad de acceso a tratamientos y cuidados innovadores en todos los Estados miembros, asegurar el acceso a medicamentos asequibles y eficaces para los pacientes, y promover la concienciación y la educación sobre las EERR.
Los eurodiputados también destacaron la importancia de la recopilación y armonización de datos entre los Estados miembros, y pidieron a la Comisión que incremente los fondos para las redes de referencia europeas. Por su parte, la Comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria afirmó que la Comisión se compromete a seguir mejorando la vida de los pacientes y sus familias con EERR.
EURORDIS ha emitido una declaración después de la sesión plenaria en la que sostiene que un Plan de acción europeo para las EERR establecería objetivos y prioridades generales que serían beneficiosos para la comunidad de EERR, permitiría una conexión más amplia entre la investigación y la innovación, aumentaría la eficiencia de los sistemas sanitarios nacionales, y promovería la cooperación transfronteriza y la inclusión social.
Para acceder a las recomendaciones del estudio Rare 2030 siga este enlace: https://www.rare2030.eu/

INTERNACIONAL – LA ONU APRUEBA LA PRIMERA RESOLUCIÓN SOBRE LAS PERSONAS QUE VIVEN CON ENFERMEDADES RARAS (EERR) Y SUS FAMILIAS
Puntos clave de la resolución de la ONU
- Inclusión y participación en la sociedad de las personas que viven con una enfermedad rara y sus familias
- Garantizar el acceso universal y equitativo a servicios sanitarios de calidad sin dificultades económicas
- Promover estrategias y acciones nacionales
- Integrar las enfermedades raras en las agencias, programas y prioridades de la ONU
- Publicar informes periódicos de la ONU para supervisar los avances en la aplicación de la resolución
Puede acceder el texto integral de la resolución a través de este enlace: https://undocs.org/es/A/C.3/76/L.20/Rev.1
Inés Perea – Telemedicina y salud digital: el punto de vista de la industria
¿Nos puede presentar a Jazz Pharmaceuticals como empresa involucrada con las enfermedades raras (EERR), y hablarnos de su presencia en España?
IP: Jazz Pharmaceuticals es una compañía biofarmacéutica a nivel mundial que tiene como objetivo innovar para transformar vidas de pacientes y sus familias. Nos centramos en personas que tienen EERR complejas con pocos tratamientos, o donde los tratamientos que hay hoy en día no son óptimos, es decir, enfermedades con muy limitadas o nulas opciones terapéuticas. Estamos centrados en dos áreas: oncología y neurociencias. En oncología, fundamentalmente nos enfocamos en pacientes pediátricos como, por ejemplo, niños con leucemia linfoblástica aguda, leucemia mieloide aguda o un síndrome llamado enfermedad veno-oclusiva. Estas tres son EERR con pocos tratamientos o tratamientos no óptimos.
En el área de neurociencias, Jazz Pharmaceuticals es una compañía de vanguardia en medicina del sueño, la relacionada con el sueño diurno excesivo que afecta muchísimo a la vida de muchos pacientes. Más recientemente, gracias a la incorporación de GW Pharma, contamos también con una plataforma de investigación líder en cannabinoides a nivel mundial sobre EERR, muy centrada en epilepsias sin tratamiento o con tratamientos no eficaces que alteran y que tienen un efecto devastador en los pacientes y sus familias. Seguimos además investigando en muchas patologías y en entender cómo funciona el cerebro: estamos investigando en terapias para los trastornos del movimiento, como el temblor esencial, la espasticidad debida a la esclerosis múltiple, las lesiones de médula espinal y el autismo. En resumen, puedo decir que nuestra estrella del Norte es la búsqueda de soluciones para pacientes que no las tienen.
En España tenemos la suerte de ser uno de los países en donde tenemos una empresa afiliada (Jazz Pharma), lo que nos ha permitido triplicar el número de empleados en los últimos dos años. Con la incorporación de GW seremos cerca de 50 personas el año que viene.
¿Qué más ha supuesto para Jazz Pharmaceuticals la reciente adquisición de GW Pharma?
IP: Esta nueva etapa tras la adquisición de GW Pharma es de sinergia, es de seguir trabajando con el mismo foco, porque GW es un líder en neurociencias, en EERR y enfermedades con necesidades no satisfechas para los pacientes. Ambas compañías están centradas en el desarrollo de medicamentos que cambian la vida de las personas, con lo cual no podía darse una sinergia mayor entre compañías. GW es líder mundial en el descubrimiento, desarrollo, fabricación y comercialización de terapias innovadoras, con un liderazgo absoluto en la plataforma de cannabinoides y en la construcción de la ciencia de los cannabinoides. Por lo cual, la suma de las dos compañías, más que sumar, multiplica.
¿Cómo valora la I+D y la digitalización en el ámbito de las EERR?
IP: La I+D de nuevos medicamentos en esta área es crítica. Jazz Pharmaceuticals, y la integración de GW, venimos a sumar en la investigación y el desarrollo de nuevas opciones terapéuticas para pacientes que tienen pocas opciones. Además, el hecho de que sufran de una enfermedad rara, con una prevalencia baja, complica mucho más los retos a los que se enfrentan: el diagnóstico, el conocimiento de su enfermedad y las pocas opciones terapéuticas. La digitalización es también crítica, porque ayuda a reforzar y a llenar muchos de esos vacíos y a agilizar en muchos casos el encuentro de soluciones.
Nosotros somos una compañía farmacéutica, y nuestro foco son los pacientes. El mundo digital es un vehículo que nos va a ayudar a reforzar y llegar antes a tener las soluciones que los pacientes necesitan.
¿Alguna iniciativa de salud digital en la que esté participando Jazz Pharmaceuticals?
IP: Estoy absolutamente orgullosa de decir que somos un patrocinador bronce de Know AML, una iniciativa digital global enfocada en la educación y concienciación sobre la leucemia mieloide aguda.
En Jazz queremos utilizar los recursos digitales disponibles para reforzar la investigación y ayudar a los pacientes. Colaboramos en iniciativas digitales que van desde el desarrollo de ensayos clínicos, hasta la implementación de enfoques remotos y virtuales, incluyendo la monitorización en remoto cuando es posible. Hoy estamos participando y colaborando con muchísimas iniciativas de asociaciones de pacientes y sociedades científicas que implican trabajar en el mundo digital.
¿Cuál cree que es el futuro de la salud digital en el campo de las EERR?
IP: Creo que la colaboración es clave. Desde la industria farmacéutica tenemos que seguir colaborando con las sociedades científicas, las autoridades y los pagadores para continuar desarrollando iniciativas que nos permitan cubrir todas las necesidades de los pacientes desde el punto de vista del diagnóstico, la formación y la concienciación para que podamos realmente conectar con la sociedad y reducir las incertidumbres y lagunas actuales para seguir aportando soluciones reales a los pacientes con EERR. En este sentido, los métodos digitales van a seguir jugando un papel crítico en el futuro, sin eliminar, por supuesto, la presencialidad. En estos últimos años de pandemia, hemos aprendido que el mundo digital ayuda y agiliza en muchos casos el llegar a tener esa solución que se busca.

Juan Lobera – Presente y futuro de la salud digital en enfermedades raras
¿Podría presentar brevemente a Ipsen Pharma como empresa involucrada con las enfermedades raras (EERR)?
JL: En Ipsen trabajamos desde hace varias décadas a nivel mundial, con un equipo cercano a las 130 personas en Iberia. Estamos fundamentalmente implicados en tres áreas terapéuticas: oncología, neurociencias y enfermedades raras. En oncología trabajamos muy de cerca las EERR y aquellas patologías que son menos frecuentes y que no tienen prácticamente ninguna alternativa terapéutica. Además, nos estamos enfocando también en enfermedades metabólicas óseas, como el déficit del crecimiento, en las que investigamos desde hace varios años. Y ahora queremos dar un paso más adelante en esta misma línea y enfocarnos en la fibrodisplasia osificante progresiva que es una enfermedad ultra-rara: apenas hay 60 casos en España y no todos están identificados. Precisamente una de nuestras principales actividades es la identificación y correcto diagnóstico de este tipo de pacientes.
Hablando del largo plazo, y específicamente en enfermedades raras neurológicas, en estos últimos meses ha aumentado mucho la inversión que Ipsen ha hecho en nuevas alianzas, para ir consolidando nuestro pipeline. Hemos hecho por ejemplo acuerdos muy importantes para investigar y descubrir tratamientos eficaces tanto para la enfermedad de Huntington, como el síndrome de Angelman.
En su opinión, ¿pueden la digitalización y la inteligencia artificial contribuir al avance en I+D en EERR?
JL: La digitalización y la inteligencia artificial ya están jugando un papel fundamental en el tratamiento y en el diagnóstico de las EERR. Creo que son áreas que debemos reforzar mucho más, porque su ayuda al avance de la I+D en EERR va a ser grandiosa. Las EERR, por su propia definición, tienen muy poca incidencia, y el compromiso que tenemos como sociedad de diagnosticarlas a tiempo y correctamente y de tratarlas adecuadamente es enorme. Para ello, tenemos que aprovechar cualquier herramienta digital y de inteligencia artificial que ayude a la búsqueda y análisis de datos, que tengamos en nuestras manos para poder llegar cuanto antes a los pacientes. Y no solo para decidir el tratamiento, sino para diagnosticarlos en tiempo adecuado y que el paciente no se encuentre en esta espiral en que a veces se encuentra para tener un diagnóstico correcto, que a veces no llega en muchos meses o incluso años.

¿Qué iniciativas de salud digital está impulsando Ipsen?
JL: En Ipsen, globalmente, tenemos ahora el foco puesto fundamentalmente en tres proyectos de salud digital. Uno de ellos es el uso de la inteligencia artificial a nivel de reconocimiento facial. Nosotros llevamos trabajando en el mundo de la acromegalia desde hace mucho tiempo. La acromegalia tiene unas características físicas muy determinadas, y el uso de bases de datos de personas con acromegalia puede ayudar significativamente a identificar y diagnosticar en la población general, de forma anticipada, a todas las personas que puedan padecer esta enfermedad.
También estamos trabajando mucho en consolidar bases de datos. Es cierto que aquí tenemos una limitación importante: en España las bases de datos de pacientes normalmente están disociadas entre atención primaria y atención especializada, lo que conlleva un difícil seguimiento de la evolución de sus patologías. El poder unificar estas bases de datos y analizar a través del Data Mining, con tres o cuatro características clínicas, por ejemplo, que ayuden a identificar en la población general el riesgo de padecer una enfermedad rara es otro punto donde estamos trabajando también muchísimo. Por último, para dar un soporte más directo a los pacientes que están comenzando sus tratamientos, estamos ideando y diseñando diversos programas de soporte a pacientes.
¿Cómo percibe el futuro de la colaboración público-privada, dentro del marco de la salud digital, en el campo de las EERR?
JL: Yo creo que, en 20 años, habrá algunos cambios basados fundamentalmente en dos pilares. El primero es que la relación de la industria farmacéutica con el profesional sanitario, con todo lo que rodea a la profesión médica-farmacéutico-hospitalaria, y con el propio pagador, va a ser una mucho más científica y enfocada en los tratamientos. Vamos a dejar de tener muchos tratamientos generalistas y a trabajar mucho con biomarcadores y con las necesidades específicas de los pacientes. Como vamos a poder analizar tantos datos, vamos a saber por anticipado, en función de las características clínicas o analíticas que pueda tener un paciente, cuál es el tratamiento que mejor le va a funcionar. Ese para mí es el primer gran pilar del cambio. El segundo gran pilar, que ya está sucediendo, es que el paciente va a estar muchísimo más integrado en todas las decisiones terapéuticas. No hablo solo de un paciente empoderado o que tenga mucho conocimiento para poder tomar la decisión correcta en su tratamiento, sino de un paciente que pueda participar en comités éticos, en aprobaciones de fármacos, en comités interdisciplinarios dentro de los hospitales, incluso a la hora de determinar estrategias y procesos de atención sanitaria.
Pablo Talavera – Investigación, telemedicina y salud digital en enfermedades raras
Pablo Talavera – Director Médico de UCB
¿Podría presentar brevemente a UCB como empresa involucrada con las enfermedades raras (EERR)?
PT: En UCB, una compañía biotecnológica de origen belga instalada en España desde hace años, siempre hemos tenido el compromiso fundamental de proporcionar tratamientos valiosos y significativos a las personas que conviven con enfermedades graves, para mejorar su calidad de vida. Aunque hemos crecido y evolucionado como compañía, nuestra manera de actuar sigue siendo la misma: aplicar la ciencia, escuchar a los pacientes, aprender de ellos y tratar de proporcionarle las mejores soluciones avanzadas para que puedan cubrir sus necesidades. Ahora estamos orgullosos de poder aplicar esta misma filosofía y forma de trabajar para ayudar a las personas que sufren enfermedades raras. Donde más avanzados estamos hoy en día es a través de la investigación en tratamientos para la miastenia gravis.
Tradicionalmente, UCB ha tenido dos importantes focos o unidades de negocio importantes: el área de la inmunología, donde trabajamos en el área de las enfermedades reumáticas, dermatológicas, y metabolismo óseo; y el área de la neurología, focalizada en estos momentos en el campo de la epilepsia y los trastornos del movimiento. Además de que mantenemos nuestra unidad de productos maduros, que seguimos aportando a una gran cantidad de pacientes.
Para UCB, una de las cuestiones más importantes es la I+D. De hecho, reinvertimos el 25% de los beneficios en esta área, y enfrentamos un reto súper apasionante con todas las moléculas que tenemos en el pipeline. Actualmente tenemos moléculas dirigidas hasta a 12 indicaciones; seis de ellas ya en fase 3 y con todo avanzando como previsto, tanto en el área de inmunología (psoriasis, artritis psoriásica, espondilitis, lupus) y potenciando también el área de neurología, sobre todo en epilepsia. Recientemente, como comentaba, nos estamos adentrando en el área de las EERR, en concreto en miastenia gravis y trombocitopenia inmune, donde tenemos dos fármacos en desarrollo que creemos que pueden cambiar el paradigma de tratamiento.
¿Cómo valora la colaboración público-privada en relación a la I+D en el ámbito de las EERR?
PT: Antes de nada, destacaría que hoy en día la inversión en I+D es una necesidad imperiosa para seguir potenciando la innovación, puesto que cada vez somos capaces de definir y conocer un mayor número de EERR y necesitamos ser capaces de aportar soluciones a estas personas. Según EURORDIS (European Organization for Rare Diseases), hoy en día sólo el 5% de las más de 7.000 EERR que existen cuentan con tratamiento. Lo cual se convierte en la principal barrera para que los pacientes puedan convivir con estas enfermedades en una situación de normalidad o parecida a la normalidad.
Si bien es cierto que durante las últimas dos décadas la potenciación en la investigación en esta área ha sido una prioridad desde las instituciones, tanto a nivel nacional como europeo, aún queda mucho por hacer. Debemos seguir adaptando y potenciando apoyos desde las autoridades que permitan impulsar la búsqueda y desarrollo de soluciones para estas poblaciones de pacientes mucho menos numerosas. Teniendo en cuenta que desarrollar medicamentos lleva implícito entre 10 y 12 años de investigación, es importante para la industria farmacéutica contar con un marco regulador estable y predecible que estimule la investigación y permita agilizar los procesos de evaluación de los fármacos innovadores, máxime si tenemos en cuenta que el 95% de las EERR aún no tiene tratamiento adecuado.
¿Qué más nos puede comentar sobre las iniciativas de investigación en EERR que realiza UCB?
PT: Nuestras iniciativas siempre están orientadas en crear valor. En miastenia gravis hemos desarrollado dos nuevas entidades biológicas: el rozanolixizumab, un anticuerpo monoclonal, administrado por vía subcutánea, que inhibe el receptor neonatal humano Fc (FcRn), lo que representa un concepto de tratamiento muy atractivo para las enfermedades autoinmunes mediadas por IgG (Inmunoglobulina G); y zilucoplan, un péptido macrocíclico pequeño, inhibidor del componente 5 del complemento (C5), administrado por vía subcutánea que inhibe la ruptura del complemento C5 que conlleva a la formación del MAC, que es un complejo de ataque a la membrana. En cuanto al desarrollo clínico, tenemos datos publicados de la fase 2, pero ambos fármacos han terminado ya la fase 3 y estamos esperando resultados para poder avanzar en la presentación del dossier y obtener la indicación.
En España tenemos 14 centros participando en los ensayos clínicos de rozanolixizumab y zilucoplan, lo cual es fantástico para el mejor conocimiento y manejo de estos fármacos por parte de los médicos que se dedican a estas patologías, y para poder trabajar juntos para que ambos fármacos estén disponibles para los pacientes españoles. Esperamos que rozanolixizumab esté disponible en Europa al inicio de 2024 y zilucoplan un poco antes, a finales de 2023.
Pero no solo estamos trabajando en el desarrollo clínico, también vemos muy importante avanzar en el conocimiento de dichas patologías y cuál es la experiencia de los pacientes, su calidad de vida y su situación en distintos momentos de la enfermedad. Es por ello que también estamos apoyando de forma desinteresada e independiente varios proyectos de investigación e iniciativas de sociedades científicas o investigadores para analizar registros, recoger big data, y generar evidencia de vida real (RWE por sus siglas en inglés).
Por último, sabemos que algo muy importante en las EERR no sólo es tratar su sintomatología sino entender su causa. Por ello, hemos decidido desarrollar nuestra cartera de terapias génicas a través de una serie de acuerdos y adquisiciones con diferentes compañías. En concreto, UCB Pharma firmó acuerdos con Handl Therapeutics, con sede en Bélgica, y colaborará con Lacerta Therapeutics, empresa derivada de la Universidad de Florida. El objetivo es tratar trastornos neurológicos utilizando genes correctivos administrados por vectores de virus adeno-asociados (AAV vectors).
Al día de hoy, UCB tiene una plataforma de tecnología AAV con un enfoque neurodegenerativo y dos programas de investigación. La plataforma de Handl se ha construido a partir de tecnología con licencia de cuatro universidades de Europa, Reino Unido y Chile. Bajo la colaboración con Lacerta, la puesta en marcha de terapia génica llevará a cabo investigaciones, actividades preclínicas y el desarrollo temprano del proceso de fabricación, mientras que UCB realizará estudios para prepararse para una aplicación de nuevos fármacos en investigación, junto con la fabricación y el desarrollo clínico.
¿Cree que la telemedicina, la digitalización y la inteligencia artificial pueden contribuir a enfrentar los retos actuales en I+D en enfermedades raras?
PT: Creo que la digitalización del sistema sanitario y en la investigación, no son solamente una prioridad, sino una necesidad imperiosa para un sistema de salud que está exhausto. De hecho, en UCB la digitalización es una de nuestras prioridades de desarrollo. Llevamos tiempo trabajando y potenciando herramientas digitales, tanto en nuestro propio funcionamiento interno como en nuestras relaciones con el mundo exterior.
Tenemos acuerdos y hemos contribuido a poner en funcionamiento estudios de Big Data usando la Inteligencia Artificial en varias áreas terapéuticas con algunas compañías punteras en ese sector. Además, hemos apostado por la digitalización para dar el mejor servicio y apoyo a los pacientes y así contribuir a su adherencia, mejora de calidad de vida y ser un apoyo a los profesionales sanitarios con todas las garantías. Muestra de ello es nuestra plataforma UCB Cares, que ofrece servicios personalizados tanto al paciente como a los profesionales sanitarios en cada una de las áreas terapéuticas donde operamos. Por ejemplo, ‘Vivir con epilepsia’ es una plataforma que es una referencia para los pacientes y profesionales sanitarios. En concreto, el año pasado recibió 700.000 visitas, lo que es significativo.

También contamos con ava Connect[®],el primer device electrónico para el tratamiento con fármacos biológicos en el área de Reumatología, que permite mejorar la experiencia y adherencia de los pacientes. En Parkinson tenemos la app Neurogimnasio, que fue diseñada por la neuróloga Nerea Foncea, del Hospital de Galdakano, y que está siendo todo un éxito, puesto que cuenta con muchos ejercicios diseñados específicamente para estos pacientes. Además, desde este año hemos incorporado la tecnología de Alexa, para ayudar a los pacientes a manejarse directamente con el dispositivo.
La salud digital es clave para el sostenimiento del sistema y para asegurar la equidad en los servicios. De hecho, creo que será la gran palanca para evolucionar nuestro sistema sanitario al siguiente nivel. Y qué decir en el campo de las EERR, creo que es una de las áreas que más se puede beneficiar, por varios motivos. En primer lugar, porque el número de pacientes es menor y estas herramientas digitales pueden contribuir a ser más eficientes en la búsqueda de datos y por tanto evidencia y patrones de comportamiento en dichas patologías. Además, pueden permitir un mejor seguimiento y experiencia de los pacientes haciéndoles mucho más accesible el sistema sanitario con una atención más estrecha y personalizada.
Es cierto que aún queda mucho por hacer en este campo. Como siempre, la innovación va muy por delante del cambio del sistema. En este sentido, necesitamos acelerar y mejorar nuestro entorno para que todo esto sea una realidad. En mi opinión existen 4 retos que debemos afrontar: Primero, reducir la brecha digital que hoy en día es una de las claves en la desigualdad y la imposibilidad de alcanzar la equidad. En segundo lugar, dar formación tanto a los profesionales sanitarios como a pacientes para que vean en la salud digital un aliado y no un problema. En tercer lugar, acelerar el cambio y adaptación del marco legal para que podamos asegurar una asistencia y una investigación de calidad en el marco de la salud digital. Y por último y no menos importante, garantizar la seguridad. Es necesario garantizar la protección de los datos, ya que estamos hablando de datos muy sensibles y necesitamos estar tranquilos y seguros a la hora de trabajar con ellos. Yo creo que, si trabajamos en todo esto, la salud digital será uno de los grandes aliados del sistema.
Federico Plaza – Investigación, telemedicina y salud digital en enfermedades raras
Federico Plaza – Director Corporate Affairs de Roche Farma en España
¿Podría presentar a ROCHE como empresa involucrada con las enfermedades raras (EERR)?
FP: Roche tiene un evidente compromiso con las EERR que viene de años atrás y que se ha materializado logrando transformar la vida de personas con EERR, como el linfoma no Hodgkin, la fibrosis pulmonar idiopática o la hemofilia. Actualmente nos centramos en la investigación en cuatro áreas de EERR: enfermedades neuromusculares –como la Atrofia Muscular Espinal-, enfermedades genéticas del neurodesarrollo, enfermedades neurogenéticas graves que son degenerativas y formas genéticas raras de ceguera.
En EERR, más que en cualquier otra área, confiamos especialmente en la colaboración y cocreación con expertos de la comunidad de principio a fin. Los profesionales sanitarios y los pacientes son nuestros aliados para remar juntos en la misma dirección.
¿Cómo valora la situación actual de la I+D en medicamentos innovadores en el ámbito de las EERR?
FP: Creo sin duda que la I+D biomédica en el ámbito de las EERR ha experimentado un auge sin precedentes en los últimos años en nuestro país. Si nos remitimos a los últimos datos disponibles del sector, en España se están desarrollando en la actualidad cerca de 700 ensayos clínicos de potenciales medicamentos contra EERR o poco frecuentes. Esto supone que uno de cada cinco ensayos clínicos está dedicado a estas patologías.
Consideramos que uno de los elementos clave para lograr este avance fue la aprobación en el año 2000 del Reglamento europeo sobre medicamentos huérfanos, una regulación que fomenta la inversión privada en la investigación de estos tratamientos. En este contexto favorable, en la última década los proyectos de investigación en este ámbito han crecido un 88%. Como consecuencia, desde el 2000 el número de medicamentos huérfanos aprobados en Europa se ha multiplicado por 23, pasando de los apenas 8 fármacos existentes hace dos décadas entonces a los 184 de hoy.
Somos conscientes de que hay todavía mucho trabajo por hacer, ya que menos del 5% de estas patologías cuenta con un tratamiento aprobado. Esto supone que una amplia mayoría de personas que sufren una enfermedad rara -más de 30 millones en Europa y 3 millones en España- no dispone todavía de un medicamento para tratarse.

¿Cómo puede la digitalización contribuir a la innovación en el campo de las EERR y a la colaboración público-privada?
FP: La digitalización es, posiblemente, el elemento tractor más importante en la revolución que estamos viviendo en el sector sanitario hacia el nuevo modelo de la medicina personalizada. También nos está cambiando a las compañías, y nos está haciendo mucho más sensibles a las demandas de todos nuestros stakeholders en los sistemas sanitarios, desde los profesionales hasta los gestores y administraciones y pasando, por supuesto, por los pacientes.
Al tener muchas de las EERR base genética, pensamos que el enfoque de la medicina personalizada, que parte del diagnóstico de precisión y se desarrolla a través de terapias dirigidas a las características de cada paciente, es una de las claves para el futuro. Nuestra posición es seguir trabajando para ser agentes activos de este cambio de paradigma, que sin duda nos beneficiará a todos, y en especial a los pacientes.
Y en materia de telemedicina, ¿hay alguna iniciativa impulsada por ROCHE?
FP: En materia de telemedicina tenemos en marcha dos proyectos actualmente en España, en ambos casos focalizados en el ámbito oncológico. Se trata del proyecto IZAR, que está permitiendo impulsar las videoconsultas en hospitales públicos, siempre entendiendo esta modalidad asistencial como complementaria de la presencial (nunca como sustituto); y del proyecto Atria, que permite ofrecer a los pacientes una asistencia 24/7, solventando sus dudas y ofreciéndoles un apoyo que entendemos que es muy importante en determinados momentos.
Ana Camacho Salas – Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) – Enfermedades neurológicas pediátricas y salud digital
Dra. Ana Camacho Salas – Presidenta de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP)
¿Cuál es la misión y la visión de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP)?
AC: La SENEP tiene un bagaje de más de 20 años, y su misión es ser el referente en el conocimiento de las enfermedades neurológicas que debutan en la infancia. En ese sentido, promueve la investigación, así como la docencia y la formación especializada. La especialidad de neurología infantil o neurología pediátrica no está reconocida hoy en día oficialmente en España, pero lo que hacemos a través de la SENEP es homogeneizar la formación de los futuros neuropediatras, acreditando a los profesionales y organizando la formación en determinados hospitales. Así que su misión es fundamentalmente doble: científica y formativa.
¿A qué retos se enfrenta el neuropediatra en el campo de las enfermedades raras (EERR)?
AC: En neuropediatría somos expertos en el seguimiento de muchas de estas enfermedades infrecuentes, porque gran parte de ellas debutan en la edad pediátrica. Muchas EERR son genéticas e implican al sistema nervioso, por lo que el neuropediatra es el médico de referencia. Son enfermedades infrecuentes, pero que, en volumen, constituyen un grupo muy importante de pacientes. El principal reto es su diagnóstico, que requiere especialistas con experiencia en este campo. El segundo reto, una vez diagnosticada la enfermedad, es aportar al paciente un tratamiento específico.
¿Qué iniciativas tiene la SENEP relacionadas con las EERR?
AC: La SENEP está comprometida con el diagnóstico y el seguimiento de las EERR. Tenemos grupos de estudio que trabajan específicamente en proyectos de investigación básica o de aplicación terapéutica.
Además, nuestra sociedad es pionera en la colaboración en estudios clínicos y ensayos terapéuticos en enfermedades infrecuentes, sobre todo en el ámbito de enfermedades metabólicas y enfermedades neuromusculares, en las que España cuenta con profesionales muy potentes de reconocimiento internacional.

¿Cuál ha sido la experiencia de la SENEP con la comunicación telemática durante la pandemia causada por la Covid-19?
AC: La pandemia ha supuesto un reto para todos, y también para nuestra sociedad científica. Tanto en el intercambio de información entre los socios, como en la relación con nuestros pacientes. Es verdad que nos hemos tenido que adaptar a marchas forzadas y que todavía estamos aprendiendo. Los miembros de la sociedad hemos tenido que transformar nuestras reuniones presenciales en reuniones virtuales, y estamos organizando webinars que permiten que la formación se difunda a muchos más profesionales sin tener que desplazarse a un lugar determinado.
Quizás, la asignatura pendiente sea la relación con nuestros pacientes, porque ahí influye el ámbito donde trabaja cada médico, aunque eso es complicado desarrollarlo desde una sociedad científica. También el reto de preservar la confidencialidad. Desde luego, se ha abierto un campo muy importante, con un potencial tremendo, al que la pandemia nos ha empujado sin quererlo. Estamos abiertos a lo que la tecnología nos ofrezca en el futuro.
¿Qué experiencia han tenido los pacientes con EERR neurológicas y sus cuidadores con la telemedicina?
AC: En una primera fase ha habido un retraimiento social, con consecuencias negativas en la experiencia de la enfermedad y en la vivencia de las familias, puesto que gran parte de nuestros pacientes tienen problemas de neurodesarrollo y conductuales que la fase más dura del confinamiento exacerbó, a pesar del seguimiento telefónico que manteníamos con ellos, aunque eso es complicado desarrollarlo desde una sociedad científica.
Afortunadamente ha habido iniciativas individuales, dependiendo de la tecnología de cada hospital y del tipo de pacientes, que han permitido realizar videos con el teléfono o con otros medios, aunque no es sencillo por las dificultades que implica la preservación de la confidencialidad. Nuestros pacientes muchas veces tienen problemas físicos, por lo que, aparte de hablar con las familias, tenemos que verlos para hacernos idea de cuál es su situación.
Se han desarrollado herramientas para hacer una exploración neurológica dirigida por los padres en casa, que el médico es capaz de evaluar a través de pautas muy sencillas. Así, se puede ver cómo los chicos se desplazan por la habitación o manipulan objetos. El problema es disponer de canales seguros para transmitir la información y preservar, como he comentado, la confidencialidad de los pacientes, tema especialmente sensible al tratarse de menores de edad.

¿Cómo vislumbra el futuro de la salud digital en el abordaje de las EERR neurológicas en niños?
AC: Estoy convencida de que en el futuro los médicos seguiremos siendo necesarios. Es verdad que la tecnología, como el big data, nos está ayudando precisamente a diagnosticar a aquellos pacientes más complejos y con EERR. Hay experiencias en España, como la del SERGAS, que han aplicado las tecnologías para el diagnóstico genético de pacientes en los que no se conocía cuál era exactamente la causa de la enfermedad. Hoy en día el ámbito tecnológico más desarrollado en la medicina es el del diagnóstico. Es verdad que la telemedicina también abre un campo muy importante en el seguimiento del paciente como facilitador de proximidad con el médico, sobre todo para los pacientes que no viven cerca del ámbito hospitalario. En todo caso, las instituciones deberían invertir más en el desarrollo de plataformas seguras blindadas a hackers y a la posibilidad de vulnerar los datos de los pacientes.
Dr. Miguel Javier Rodríguez Gómez – Salud digital: la importancia de la humanización
Dr. Miguel Javier Rodríguez Gómez – Consejero de Sanidad del Gobierno de Cantabria
Empecemos hablando sobre telemedicina. ¿Por qué es importante poner en valor la humanización en este campo?
MJR: La humanización es importante en todos los ámbitos de la sociedad, pero en la telemedicina lo es mucho más. Porque es cierto que, en la actividad clínica, el uso intensivo de la tecnología puede parecer poco empático o poco cercano, y esa percepción se agrava con la telemedicina porque el contacto con el paciente se hace a través de una pantalla o de una App. Para que la telemedicina sea exitosa tenemos que tener en cuenta el factor humanización, y garantizar algunas cuestiones con las que, si se cuidan bien, el paciente puede estar satisfecho. Por ejemplo, en una video-consulta es importante cuidar la puntualidad, la iluminación, incluso poder facilitar el intercambio de documentos, además de poder valorar la satisfacción final del usuario. Con la telemedicina también se pueden recoger datos de los pacientes en remoto, tanto datos clínicos como de su experiencia. Si el profesional sanitario hace un seguimiento de estos datos, al paciente le puede dar la sensación de estar mejor cuidado, incluso viendo al profesional cada cierto número de meses.
¿Qué se necesita para disminuir la brecha digital que aún existe en el sector sanitario?
MJR: La brecha digital es un factor importante. Es cierto que España es uno de los países con mayor penetración de fibra óptica y de redes de banda ancha del mundo. Por tanto, aunque pueda seguir habiendo algunas zonas de sombra, a nivel infraestructura, en principio, no hay problemas.
El problema fundamental es el diferente grado de capacitación digital de las personas en función de su edad, educación, estatus social, etc. En el caso de la sanidad pública, es necesario, por un lado, mejorar las capacidades digitales de nuestros profesionales, porque también entre ellos hay una brecha digital. Es cierto que, en general, tenemos plantillas muy jóvenes que no tienen problema para trabajar de forma digital, pero necesitamos mejorar sus capacidades. Y, por otro lado, existe la brecha digital de los pacientes usuarios. Aquí la única forma de abordar el problema para determinados colectivos es mediante la mejora del uso de los servicios digitales que se ponen a su disposición. En todo caso, habrá que tener en cuenta que siempre habrá algún sector de población al que tendremos que seguir atendiendo en cuestión de medios digitales, y para eso también tenemos que estar preparados. Pero la única forma de disminuir la brecha actual es trabajar en mejorar las herramientas incluyendo a los propios pacientes.
¿Cuáles son los retos para alcanzar un equilibrio entre tecnología y humanización en el campo de las enfermedades raras (EERR)?
MJR: Por un lado, hay que tener en cuenta que la digitalización de nuestro sistema sanitario ha sido, es, y va a seguir siendo absolutamente necesaria no solo para garantizar la sostenibilidad del sistema, sino también para poder tomar decisiones correctas que garanticen una mejor eficiencia, es decir, un mejor uso de los recursos de los que disponemos. Por otra parte, en el campo puramente asistencial, la evolución de las tecnologías de diagnóstico y tratamiento -incluyendo la genómica, la proteómica y la medicina personalizada-, y también de otras cuestiones como, por ejemplo, los modelos de pago de fármacos innovadores en base a resultados, solo va a ser posible si contamos con una digitalización intensa y completa del proceso clínico, incorporando a las tecnologías que nos permitan gestionar los grandes volúmenes de datos que este proceso asistencial genera. Por tanto, para la mejora de la atención de las EERR es fundamental alcanzar una digitalización que nos permita compartir datos de la vida real de los pacientes con los dispositivos asistenciales, con todas las organizaciones sanitarias de los distintos países y de todo el mundo, porque por tratarse de enfermedades poco frecuentes, necesitamos una relación mayor de datos. Esto no está reñido con la humanización de ninguna manera, sino que incluso tienen que ir absolutamente de la mano, ya que a la hora de compartir datos también se va a mejorar la atención a las EERR.

¿Qué ha supuesto la pandemia de la COVID-19 en materia de salud digital?
MJR: La pandemia por COVID-19 ha supuesto mucho sufrimiento y pérdidas de vidas humanas, y por ello me es complicado hablar de cosas positivas, pero de las pocas cosas buenas, por decirlo de alguna forma, que ha tenido, es que ha supuesto una aceleración de la transformación digital. Nosotros en Cantabria ya habíamos apostado claramente por el tema de la digitalización, y al principio de esta legislatura creamos una Dirección General de Transformación Digital. Porque realmente se trata de conseguir una transformación del sistema sanitario a través de la digitalización. Y efectivamente, la COVID-19, sin lugar a dudas ha puesto de manifiesto la importancia de contar con sistemas de información sanitaria potentes, interconectados y actualizados en tiempo real. En ese sentido, también tenemos que mencionar todo lo que nos ha permitido construir la crisis de la COVID-19, en términos de aplicaciones de mejora de la interoperabilidad entre sistemas, de la gestión de datos para la toma de decisiones o de la puesta a disposición de servicios digitales para los pacientes. Yo creo que estas mejoras han venido para quedarse y que tenemos que hacer uso de ellas e incluso potenciarlas y mejorarlas.
En su opinión, ¿cuál es la clave para avanzar hacia un modelo humanizado de salud digital en España?
MJR: Para avanzar hacia un modelo humanizado de salud digital es importantísimo contar con paneles de expertos, que incluyan asociaciones de pacientes o pacientes expertos. Ellos nos tienen que ayudar en la definición de los nuevos procesos clínicos digitales y en la mejora de la usabilidad de las aplicaciones y de las interfaces de usuario. Nosotros tenemos la capacidad, las herramientas y la potencia, pero solo contando con los usuarios, seremos capaces de implementar proyectos que realmente usen los pacientes, y que además nos sean útiles. Por lo tanto, la recomendación es muy clara: trabajar con los pacientes.
Raquel Ciriza – Acromegalia: dando voz a los afectados
Raquel Ciriza – Presidenta de la Asociación Española de Afectados por Acromegalia
¿Nos puede presentar brevemente la Asociación Española de Afectados por Acromegalia?
RC: La Asociación Española de Afectados por Acromegalia (http://tengoacromegalia.es/) es una asociación que presta soporte tanto a los pacientes como a las personas que acompañan a los pacientes que tienen acromegalia en España. Existimos oficialmente desde el año 2009 y en estos doce años de recorrido, nuestro principal objetivo ha sido arropar a estas personas afectadas, y colaborar tanto con instituciones como con expertos en la patología y con todas las entidades que nos ayudan a divulgar información de rigor y a sensibilizar sobre la enfermedad. Porque la acromegalia es una enfermedad muy poco conocida y, por lo tanto, está infradiagnosticada.
¿Qué significa vivir con acromegalia?
RC: La acromegalia es una enfermedad endocrina, consideradas rara por su baja prevalencia. La causa es un tumor en la base del cráneo, en la hipófisis. Es una pequeña glándula que regula gran cantidad de nuestras hormonas. Cuando en la edad adulta aparece un adenoma, un tumor benigno en la hipófisis y aumenta la hormona del crecimiento, se dice que la persona tiene acromegalia.
Las personas que tienen acromegalia, dependiendo de cuánto tiempo han estado expuestas al exceso de hormona del crecimiento, van a estar más o menos afectadas. Por lo tanto, hay personas que su calidad de vida estará realmente mermada, personas que en muchos casos no pueden llevar una vida normal porque tienen dolor. Más del 70% de los pacientes con acromegalia sufre dolor y en un 25%, al menos, ese dolor se convertirá en crónico. Aparte, hay de otros problemas de salud asociados a la enfermedad, e incluso cuando la enfermedad está controlada, muchas veces esos problemas de salud no son reversibles, por lo que la calidad de vida se ve realmente mermada. Hay otras personas, como es mi caso, que tenemos una buena calidad de vida, pero eso está directamente relacionado con el tiempo que se ha tardado en llegar al diagnóstico.
En la asociación, nuestro principal caballo de batalla es mejorar el tiempo de diagnóstico: que se diagnostique más y antes, ya que la acromegalia se diagnostica muy poco y muy tarde
¿Nos puede hablar de lo que implica el diagnóstico para el paciente, y de la importancia de un diagnóstico precoz?
RC: Cuando un paciente con acromegalia conoce su diagnóstico, hay un abanico inmenso de emociones y de sensaciones que el paciente tiene en ese momento. En algunos casos es alivio. Puede sonar raro, ¿verdad? Pero es alivio porque ese paciente lleva recorrido un largo camino en el que sabe que le sucede algo, pero no le pone nombre. Al mismo tiempo, es un impacto psicológico importante, porque cuando te dicen que tienes una enfermedad de la que nunca has escuchado y que además hay un tumor en la base del cráneo, normal- mente la sensación es de muchísimo miedo, de mucha angustia y de no saber qué camino tienes por delante.
En la asociación, nuestro principal caballo de batalla es mejorar el tiempo de diagnóstico: que se diagnostique más y antes, ya que la acromegalia se diagnostica muy poco y muy tarde. Y me atrevo a decir eso porque en los últimos años y a pesar de un montón de avances en el conocimiento de la enfermedad, se sigue diagnosticando igual de tarde: una media de 10 a 12 años después de la aparición de los primeros síntomas. Esto en las personas a las que se les diagnostica, porque hay muchas personas caminando por España que tienen acromegalia y no lo saben.
¿Cómo es el abordaje terapéutico de la acromegalia?
RC: A día de hoy existe un amplio abanico de opciones terapéuticas para tratar la acromegalia. En España, por suerte, contamos con todas ellas. Normalmente, la primera opción terapéutica es la intervención quirúrgica. Es decir, extirpar el adenoma en su totalidad o en la medida que el cirujano pueda. Esto dependerá de cada persona, de su ubicación y su tamaño. En el caso de que, tras la intervención, la persona no quede curada, normalmente se utilizan diferentes fármacos, y hay que ir valorando con una serie de analíticas si la persona responde. Algunos de ellos son medicamentos huérfanos.
¿Cuál ha sido la experiencia vivida por los afectados de acromegalia con la telemedicina y salud digital implementada a raíz de la pandemia por COVID-19?
RC: En relación con la telemedicina y la salud digital, hay percepciones y experiencias diversas por parte de los pacientes. Algunos pacientes se han sentido acompañados por su médico, puesto que ya había una confianza previa y han podido hacer un seguimiento telefónico que les ha parecido adecuado. Pero muchos pacientes creen que es insuficiente la atención no presencial, porque les parece muy importante acudir a consulta, poder ver al médico y poder expresarse allí de una manera más cercana.
Desde la asociación lanzamos una encuesta a nuestros asociados, y las respuestas han sido variadas. La experiencia con la telemedicina ha sido muy mala para un 13% de los afectados de acromegalia, mala para un 31%, normal para un 26%, y para el resto buena o muy buena. Así que podemos deducir que hay más porcentaje de personas que la perciben como mala o muy mala. Cuando les consultamos si creían que las iniciativas de telemedicina habían sido suficientes, un 70% consideraba que no, así que quizá, como conclusión, se puede mejorar en el ámbito de la telemedicina.























